
Ucronía. O de cómo UPyD podría votar en las Elecciones Primarias del PSOE
Verano de 2003.
Tamayo y Sáez quedaron descolgados cuando, desde Génova, 13, se prohibió a Esperanza Aguirre continuar negociando absolutamente ningún acuerdo más con ellos que pudiera suponer la violación del Pacto Antitransfuguismo que, analógicamente, la instancia superior del PP había decidido aplicar al caso de la Comunidad de Madrid.
A ello se sumó la irrupción del Grupo Mixto que el Grupo Popular había propiciado para dotar de medios, financiación y pluses retributivos a los tránsfugas, que dejaba a la Asamblea de Madrid en una situación de bloqueo que correspondía acometer. Y el PSOE e IU, respaldados por la legitimidad que los madrileños le habían otorgado en mayo de 2003, semanas atrás, decidieron restaurar dicha mayoría también en el Parlamento autonómico.
Septiembre de 2003.
Arreciaron las críticas del PP, como no podía ser de otro modo, pero la incorporación del
Grupo Mixto a las negociaciones para dotar de estabilidad al ejecutivo autonómico permitió que la derecha quedara como habían votado los ciudadanos, en la minoría, y así el socialista Rafael Simancas fue el segundo Presidente socialista de la Comunidad de Madrid con presencia de los tres Grupos formalmente existentes, el Socialista, el de IU y el Mixto, en el Gobierno regional.
Fue un Pacto tripartito por necesidad, pues la confianza del PSOE hacia Eduardo Tamayo y María Teresa Sáez debía quedar quebrada para siempre. Lógicamente. Por la necesidad del PSOE e IU de cerrar el paso a la ultraderechista Condesa de Murillo, a lo que se vieron obligados a acceder Tamayo y Sáez por la necesidad de éstos de ostentar las Consejerías de, respectivamente, sobre todo Obras Públicas aquél, y Sanidad su escudera.
Mayo de 2005.
Tamayo y Sáez, que habían visto cerrado el futuro político que querían abrir en el PP, aguantaron la sanción que les impuso el PSOE y, tras cumplirla, se reafiliaron al PSM-PSOE. Aquél declaró:
Volvemos después de haber cumplido una sanción por lo que hicimos. Ya no tenemos nada que pagar. No debemos nada a nadie.
Mayo de 2007.
Entre el tamayazo y el escándalo que protagonizó el Consejero de Cultura y Juventud del Gobierno de Simancas, Iván García Yustos, que llegó a ser imputado por el Tribunal Superior de Justicia de Madrid por llamadas realizadas desde su móvil institucional a número porno 906, las siguientes Elecciones Autonómicas, las de 2007, las ganó el PP, siendo nombrado el ultraderechista Juan José Güemes nuevo Presidente de la Comunidad de Madrid.
Verano de 2007.
El ya ex-Presidente Simancas, como hiciera su antecesor socialista Joaquín Leguina en 1995, asumió su responsabilidad política retirándose, también al menos temporalmente, de la política activa. En el siguiente Congreso Regional (no me pregunten cómo fue posible, pero imaginen lo peor) fue elegida una Comisión Ejecutiva Provincial encabezada por, precisamente, aquél ya ex-Consejero de Cultura y Juventud como Secretario General y nada menos que Eduardo Tamayo como Secretario de Organización.
Mayo de 2011.
Ante el descrédito de los nuevos dirigentes del PSM-PSOE, la Comisión Ejecutiva Federal del PSOE auspició la candidatura de Cristina Narbona como candidata a Presidenta de la Comunidad de Madrid, quien fue capaz de parar la sangría de votos del Partido repitiendo el número de escaños, pero no de evitar que Güemes fuera reelegido Presidente autonómico tras las Elecciones Autonómicas de 2011.
Como no era “una de los suyos”, la Comisión Ejecutiva Regional de García y Tamayo pasó a tener como primer objetivo la eliminación política de Narbona, nueva Portavoz del Grupo Parlamentario Socialista de la Asamblea de Madrid y así líder de la oposición. Tanto fue así, que dicha Ejecutiva dio orden a los diputados autonómicos bajar el diapasón de su oposición al Gobierno de Güemes, para evitar protagonismos de su Portavoz, y bloquear la aplicación de los medios del Grupo Parlamentario a la labor de oposición que, con el apoyo de sólo la tercera parte de los diputados socialistas, pacientemente desplegaba la Portavoz.
Hasta el autobús con el que Cristina Narbona está visitando barrios, ciudades y pueblos denunciando la pésima gestión del PP y su campaña electoral autonómica tuvieron que ser solidaria y discretamente pagado, como el resto de los gastos de oposición, por las federaciones del PSOE de Extremadura y de Castilla-La Mancha. Incumpliendo la Ley de Financiación de los Partidos políticos, la Ejecutiva Regional de la federación madrileña vació su caja saldando fuera de plazo una antigua gran deuda por gastos electorales contraida con la mercantil IB Eqaus, justificando así la inanición con la que querían subyugar la resistencia de la Portavoz.
Verano de 2011.
Ante tal escandalosa desvergüenza, que amenazaba con contagiar el descrédito de la federación regional de Madrid a otras del PSOE y al PSC, la Secretaria federal de Organización del Partido, Leire Pajín, lógicamente tuvo que disolver el PSM-PSOE.
Sólo Tamayo impugnó formalmente esa disolución. Cuando se descubrió que tenía negocios a medias con uno de los imputados por una supuesta trama de financiación irregular del PP, se dio cuenta de que las puertas del PSOE se le habían cerrado por segunda y ahora probablemente definitiva ocasión, y se afilió, junto a muchos otros ex-militantes socialistas del PSM-PSOE, a UPyD, siendo hasta elegido Coordinador regional del Partido de Rosa Díez para “Castilla La Nueva” (la denominación preconstitucional que le dan a la Comunidad castellano-manchega). Eso sí: los diputados autonómicos que boicoteaban a Cristina Narbona se mantuvieron leales a sus antiguos jefes de la disuelta Comisión Ejecutiva Regional en su campaña de “luz de gas” contra la Portavoz parlamentaria.
Diciembre de 2011.
Aún no se ha re-constituido el PSM-PSOE, por la distorsión producida desde el poder institucional del Partido en la región desde la mayoría de diputados autonómicos que se mantienen leales a la última Comisión Ejecutiva Regional, liderada por García y Tamayo.
El 21 de diciembre de 2011, el Comité Federal del PSOE había decidido abrir el proceso de Elecciones Primarias para elegir el Candidato del PSOE a la Presidencia del Gobierno ante las elecciones de mayo de 2012. Conforme el acuerdo adoptado, el censo electoral interno para dicho proceso es el existente a aquella fecha de 21 de diciembre de 2011. A dicha fecha no hay ningún afiliado en el PSM-PSOE, lógicamente, por mantenerse disuelta.
Muchos de los antiguos dirigentes de Madrid han pedido votar en las Elecciones Primarias del mismo modo que pudieron votar cuando, con su papeleta, alzaron a Tamayo a la Secretaría regional de Organización.
19 de enero de 2012.
El correspondiente órgano de tutela de los derechos del PSOE está ahora mismo estudiando el caso. Y si finalmente reestablecen el censo de afiliados de Madrid que había el día antes de la disolución del PSM-PSOE hace meses, en el mismo figurarán, pudiendo así ejercer un sobrevenido derecho a voto en las Primarias del Partido, el propio Tamayo y otros ex-compañeros que en este ínterin se han afiliado a otros Partidos políticos.
UPyD podría votar en las Elecciones Primarias del PSOE.
2 de septiembre de 2003.
Volvemos al día de hoy. Cualquier parecido entre lo relatado y la realidad no es pura coincidencia. Sustitúyase lo ucrónicamente narrado para el PSM-PSOE para lo que realmente viene sucediendo entre los socialistas de Móstoles en los últimos 11 años, hasta hoy mismo, o hasta dentro de unas semanas, si afiliados de UPyD introducen papeletas en las urnas que para las Primarias del PSM-PSOE que se abrieran en Móstoles. Quien considere el primer caso un supuesto escandalosamente intolerable, sólo inmoralmente puede relativizar el segundo.
No todo vale en política. O no debería ser así.










