¿Todos liberales?
En su Discurso sobre el Estado de la Unión del 29 de enero de 2002, el Presidente de los Estados Unidos, ya entregado a las doctrinas ultraderechistas de los neoconservadores, y amparado por la conmoción generalizada por los atentados del 11-S formuló su teoría sobre el “Eje del mal”, con la que legitimar la posterior toma de los recursos petrolíferos de Irak. En síntesis: Sadam Hussein debe estar fabricando y almacenando armas de destrucción masiva al servicio de supuestos objetivos comunes con Al Qaeda contra la civilización cristiana. La excusa entonces era el terrorismo.
Pero EEUU invadió Irak, la ocupó, tutela su Gobierno títere y no ha aparecido ni rastro de armas de destrucción masiva (es cierto que Sadam Hussein las había utilizado hacía años, pero entonces era aliado de Ronald Reagan, y eso, para determinada moral, es incompatible con la calificación de “terrorista”). Así que sobrevenidamente la causa resulta haber sido la instauración de la libertad, o al menos de determinada forma de entender tan manoseado término.
El 18 de enero de 2005, en su comparecencia ante la Comisión de Asuntos Exteriores del Senado de los EEUU, la nueva Secretaria de Estado (Ministra de Exteriores) Condoleezza Rice expuso las que serían sus líneas generales de trabajo en la legislatura federal que dos días después daría inicio, pronunciando la palabra “libertad” 24 veces. En la misma, el otrora “Eje del mal” terrorista era sustituido por un ahora denominado “Reducto de tiranías” liberticida que obstaculiza la gran tarea de “difundir la democracia y la libertad en todo el mundo”: Cuba, Birmania, Corea del Norte, Irán, Bielorrusia o Zimbabwe.
El 20 de enero de 2005, tras ganar democráticamente por primera vez unas elecciones presidenciales, George W. Bush inició su segundo mandato al frente de EEUU con un discurso de toma de posesión que pasará a la historia por contener la palabra “libertad” nada menos que en 43 ocasiones -¡vaya mantra!- reiterando la excusa que sustituye a la del terrorismo para violar la legalidad internacional:
Los sucesos y el sentido común nos llevan a una conclusión: La supervivencia de la libertad en nuestro país depende cada vez más del éxito de la libertad en otros países. La mejor posibilidad para la paz en nuestro mundo la ofrece la diseminación de la libertad en todo el mundo.
Dá miedo.
En un país donde “liberal” es un apelativo de carga tan despectiva para los derechistas como aquí “rojo”, parece que se da entrada a la prostitución terminológica que de que el concepto ya ha sido víctima en Europa. En efecto, igual que otras ultraderechas como la de Jörg Haider o Vladimir Zhirinovsky, cuando el liberalismo se origino como reacción frente a la aristocracia, la Condesa de Murillo se presenta como líder política nacional de tal ideología en España, y pese a surgir frente a los presupuestos alienadores de la Iglesia, FGL y sus Fedeguicos pretenden constituirse aquí en su intelectual orgánico nacional.
¿Qué libertad? Nada sale del entorno de Bush, como tampoco de muchos autodenominados “liberales” españoles, de las restricciones de la libertad y violaciones de los derechos humanos en Colombia, Rusia o Arabia Saudí, el ataque a civiles y la persistencia de la ocupación de Palestina por Israel, la ausencia de libertad política frente a la económica en Corea del Sur. Ni sobre las torturas sistemáticas practicadas por el Ejército de los propios EEUU, el limbo jurídico de la base de Guantánamo o la Guerra y ocupación ilegales de Irak.
Porque realmente la libertad se la suda. Es purita propaganda. Si no, China debería ser considerada la primera potencia del “Reducto de tiranías”. Pero los dirigentes del PCCh han abrazado, aberrantemente, el capitalismo salvaje, y eso es un paraíso para los protegidos por Bush.
Porque el liberalismo no es sólo una teoría económica, sino además política y social. Porque entonces tan liberal soy yo, que rechazo gran parte de los postulados de su libertad de mercado, como todos los que la ensalzan rechazando las libertades civiles.

Los de mi generación (tengo 31 años) sólo hemos podido descubrir a Javier Tusell escuchándolo en la Cadena Ser. Descubrirlo.



