Me llamo José-Luis Prieto, nací en Madrid en 1973, soy abogado y consultor, desde 2007, tengo familia, ingresos, vivienda y compromisos en Móstoles y La Coruña.
Soy demócrata y socialista libertario, por ese orden. Creo que la libertad debe ser efectiva para todos, que hay que garantizar la igualdad absoluta de derechos y oportunidades, y que el ser humano es social por naturaleza.
Los de mi generación (tengo 31 años) sólo hemos podido descubrir a Javier Tusell escuchándolo en la Cadena Ser. Descubrirlo.
Mi padre tenía un libro en dos volúmenes titulado “Historia del Franquismo”, resultado de una colección por fascículos publicados por el extinto Diario 16, de ya hace muchos años. He de confesar que añoro la práctica de las editoriales periodísticas de ofrecer coleccionables por fascículos junto a su suplemento semanal todos los domingos, que esto de que te vendan a precio de bolsillo los libros ya encuadernados me parece demasiado industrial. Yo intenté ser iniciado en ese ritual dominical hacia 1989 con la colección “Historia del Comunismo” (creo que así se llamaba) que acompañaba al diario El Mundo cuando aún no se había entregado a lo que entonces era la postfranquista Alianza Popular. Infructuosamente, ya que con 17 años de edad el coste de su adquisición me suponía un auténtico potosí. El segundo intento sí sería exitoso, como los sucesivos, entre los que estuvo la “Historia de la Transición”, que acompañó a El País Semanal.
Hace muy pocas semanas camelé a mi padre y, no sin mucho insistirle, o precisamente por eso, acabó por regalarme aquella colección. Lo necesitaba para consultar sobre el terrorismo de Estado en la época en que el actual Presidente Fundador del PP tenía responsabilidades en los Gobiernos de la dictadura y de la transición, ya que recordaba alguna referencia en los mismos sobre los sucesos de Montejurra. Y lo recordaba de las muchas veces que desde finales de los ‘80 he leido alguno de sus artículos.
Un nombre, el de uno de sus autores, con su foto al lado, aparecía repetidamente en esos volúmenes, con su característico flequillo. Lo de la foto debía ser consecuencia de la Transición, quizá por la necesidad de ofrecer a los ciudadanos la posibilidad de conocer físicamente a sus referentes políticos e intelectuales. Así, en la “Historia de la Trasición” nuevamente se repite el nombre de Javier Tusell en la autoría de sus artículos, pero ya sin ilustaciones que reflejaran la fidelidad que siempre ha tenido para con su flequillo.
De escucharle en las tertulias radiofónicas moderadas por Iñaki Gabilondo acabé apreciando a Tusell, su solvente firmeza envuelta en moderación. Descubrí que se autoubicaba, y con orfandad, en el centro político, y hace años empecé a también admirar la valentía y la credibilidad con la que, desde fuera de la competición partidaria, desmontaba el travestismo pseudocentrista de Aznar. Sin estridencias ni demagogia, con elegancia y con criterio.
Cuando tras escuchar y leer varias veces al Tusell intelectual reabría alguno de esos encuadernados de fascículos dominicales y encontraba su nombre, saboreaba su lectura. Y así hasta descubrí que había ostentado cargos de responsabilidad política -como Director de Cultura fue el artífice del fin del exilio del “Gernica” de Picasso- y que hubo un momento en el que, incluso, tuvo militancia partidaria, llegando a Concejal de UCD en el Ayuntamiento de Madrid. Mi amigo Enrique Padrós, hoy entregado al ejercicio de la abogacía, llegó a trabar trato personal con él y ampliaría mis referencias al Tusell político que intentó contribuir en España a la configuración de una opción democristiana de verdad, independiente de cualquier ascendencia franquista. ¡Qué tiempos aquellos en que los intelectuales tenían sitio en lides hoy tan manoseadas!
Seguro que Tusell en 1973, en Chile, pese a no ser ni siquiera de centro-izquierda, se habría puesto del lado del sistema democrático. Tengo el convencimiento de que muchos que en la reciente historia de España han usurpado el talante, los valores y los principios del centrismo habrían gritado vivas a Pinochet. Porque con Tusell se revelaba cómo es posible una alternativa al PSOE con solvencia democrática y corte moderno, como es el centro-derecha en Europa. No le votaría, pero tampoco me preocuparía un Gobierno formado o, al menos, inspirado por demócratas como siempre fue él.
Una vez no sólo descubierto sino además apreciado Tusell, pasé a deleitarme con sus columnas de opinión en El País y la lectura de alguno de los ensayos de este Catedrático de Historia, donde con un lenguaje tan ameno y accesible como su propia palabra dejaba de lado al ensayista para encarnar al divulgador, riguroso pero democratizador del conocimiento.
Así ha sido hasta morir ayer tras una larga enfermedad que no le ha privado de ser militante de sí mismo justo hasta la víspera, cuando le escuché tertuliando en el programa “Hoy por hoy” de la Cadena Ser.
25 de enero de 2005. COPE. Programa “La Mañana”, de FJL, cuyo nombre mi confesor me prohibe pronunciar. Entrevista a MRB, con igual prescripción espiritual. Fragmento relativo al Referéndum sobre el Tratado por el que se establece una Constitución para Europa:
FJL: La única consideración que quiero hacerle, Don Mariano, es que yo siempre he dicho que entiendo muy bien que usted pida el “Sí?”. Pero yo, para apoyarle en el fondo, voy a votar que “No”. Porque creo que lo mejor que le puede venir al PP es pedir el “Sí?” y que la abstención sea muy grande, y que el “Sí?” y el “No” anden “así asá”. ¿Que gana por un poquito el “No”?: pues un disgusto tremendo para “Los Morancos”, pero…
MRB: Como dirí?a alguno: aquí? nos entendemos todos, ¿eh?.
FJL: Exactamente, exactamente.
Para incrédulos, está grabado.