El autor

Me llamo José-Luis Prieto, nací en Madrid en 1973, soy abogado y consultor, desde 2007, tengo familia, ingresos, vivienda y compromisos en Móstoles y La Coruña.
Soy demócrata y socialista libertario, por ese orden. Creo que la libertad debe ser efectiva para todos, que hay que garantizar la igualdad absoluta de derechos y oportunidades, y que el ser humano es social por naturaleza.

Archivo: Marzo 2005

Indalecio Prieto, o el socialismo a fuer de liberal


Cuestionario de posicionamiento político


De posts y comentarios

Este no es un blog apolítico, y dentro de tal cualidad tampoco es neutral. Y esta es una opción legítima del autor, un servidor. Asistido por la libertad de expresión, para desplegarla otra opción que tomo es la de reivindicar la contrapropaganda frente al eufemismo y la confusión.

  1. Como consecuencia de esta actitud, puedo resultar muy “políticamente incorrecto”, lo admito. Es mi manera de contribuir a la pluralidad de blogland.
  2. Comprendo que, ante mis posts alguien pueda coger el cesto de trufas, hacerse el digno y considerarme ofensivo. Afortunadamente soy lo suficientemente conocedor de la tipificación de las infracciones de las injurias y las calumnias, de la legislación de protección de los derechos al honor, a la intimidad y a la propia imagen, y de la jurisprudencia penal y civil al respecto, como para saber apurar. Vamos, que estoy muy tranquilo.
  3. Uno de mis tres objetivos aquí, consecuencia de los otros dos, sobre los que otro día me extenderé, es combatir intelectualmente la Red de Pensamiento Agitativo prefascista que, camuflada de demócrata y liberal, lanza sus cantos de sirena en Internet

Por todo ello, respectivamente, sólo planteo tres objeciones a la crítica: dirijo a blogs más cómodos a quien el mío le indisponga, ya que hago absoluto caso omiso a los reproches contra la forma de sustanciarse mi opinión; hago la misma remisión -aquí- a las pretensiones de pasar, aunque sea torpe y mínimamente, al lado oscuro donde se abonan según qué consecuencias previstas por la Ley (lógico, ¿no?); y rechazo entrar a la espiral dialéctica de la estrategia goebbelsiana de la ultraderecha, por muy parlamentaria que sea en España. Fuera de ello, admito cualquier cosa: todo vale.

No todo vale en política


Cómo ser liberal y subvencionar el sexismo educativo

Por primera vez en los últimos 20 años, el gobierno regional va a subvencionar un colegio que separa a los alumnos de las alumnas. El Opus Dei está levantando un centro educativo en Alcorcón que segregará a los alumnos por sexos.

Así empezaba ayer una noticia en la separata de información de Madrid que en esta Comunidad une el periódico El País.

Aunque la izquierda socialdemócrata española no ha resuelto su dilema ante la subvención de la iniciativa privada, desde esta órbita hace mucho tiempo que yo ya he tomado postura. Estoy en contra. Como dijo el socialista libertario Noam Chomsky, el actual sistema económico hegemónico de occidente, y él lo pronunció nada menos que en EEUU, no es el capitalismo liberal, sino una suerte de neomercantilismo corporativo que podría sintetizarse en la privatización de los beneficios y la nacionalización de los costes. Frente a dicho esquema, debe contraponerse un capitalismo realmente liberal primado por la libre competencia, que nos beneficia a todos como consumidores y usuarios, y donde la cobertura de las consecuencias de las malas prácticas empresariales no se transfiera a la sociedad ni a su Estado, pero quede en cualquier caso garantizada.

Mientras el Gobierno de la Comunidad de Madrid, presidido por María Esperanza de Aguirre y Gil de Biedma, Condesa de Murillo, subvenciona colegios del Opus Dei con el dinero que me retira de mis impuestos, no recuerdo dónde leí que otro municipio madrileño, también gobernado por el PP, iba a ceder suelo público, el de todos los ciudadanos, para la construcción de otro centro educativo privado.

El caso es que dicha Condesa, presidenta regional del PP, se autopostula como líder política de la corriente liberal dentro de la derecha española, y presenta la gestión de su partido en la región madrileña como modelo de gestión pública liberal. Quizá no haya que concederla mucha importancia, ya que esas afirmaciones las comparte con fascistas como Jörg Haider o Vladimir Zhirinovsky, líderes de los Partidos también autodenominados Liberales de Austria y Rusia, respectivamente.

El caso, en fin, es que no sólo no me detraen menos como me prometieron -sólo son liberales al prometer-, sino que ese importe lo dedican a financiar actividades de una organización comúnmente señalada como secta políticamente ultraderechista. Y encima, inéditamente, para impulsar, en una preocupante retrotracción, un modelo educativo sexista abiertamente desaconsejado por los pensadores de la evolución o renovación pedagógica, forzando su encaje en el ordenamiento jurídico-constitucional español.

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