El autor

Me llamo José-Luis Prieto, nací en Madrid en 1973, soy abogado y consultor, desde 2007, tengo familia, ingresos, vivienda y compromisos en Móstoles y La Coruña.
Soy demócrata y socialista libertario, por ese orden. Creo que la libertad debe ser efectiva para todos, que hay que garantizar la igualdad absoluta de derechos y oportunidades, y que el ser humano es social por naturaleza.

Archivo: Noviembre 2005

¿Qué artículo de la Constitución elige usted?


Otra del PFFR: estar en política para forrarse


¿Qué hacía usted hace treinta años?

Manuel Fraga, después de muchísimos años en la cúspide de la dictadura, algunos de ellos como miembro del Gobierno de Franco, se encontraba representándolo en la legación diplomática en Londres. Desde hace años era Procurador en Cortes, es decir: diputado del parlamento de la dictadura, si me aceptan la contradicción, por cooptación de la misma. Presidía una empresa llamada Gabinete de Orientación y Documentación, S.A., con la que pretendía contribuir a la continuación del régimen cuando el tirano falleciese, porque, como dijo,

Es evidente que el glorioso alzamiento popular del 18 de julio de 1936 fue uno de los más simpáticos movimientos político-sociales de que el mundo tiene memoria. Los observadores imparciales y el historiador objetivo han de reconocer que la mayor y la mejor parte del país fue la que se alzó, el 18 de julio, contra un Gobierno ilegal y corrompido, que preparaba la más siniestra de las revoluciones rojas desde el poder.

Porque el PP no era una organización clandestina, ni había sido ilegalizada con la caída de la democracia cuarenta años antes, no.

Mariano Rajoy tenía 20 años y, como ángel Acebes, Eduardo Zaplana y la Condesa de Murillo -María Esperanza de Aguirre y Gil de Biedma-, sólo se dedicaba a estudiar. Al contrario que muchos otros estudiantes, no se les conoce ninguna correría delante de grises a caballo, ni participación alguna en manifestaciones estudiantiles contra el franquismo, al que el padre del primero hasta servía como Juez del régimen. Vamos, que estaban todos encantadísimos. Como los papás de los electroduendes de la autodenominada RedLiberal.com.

José María Aznar, también estaba en edad universitaria aquel 20-N. Pero él estaría más preocupado, ya que su familia, desde que su abuelo pasó de ser un nacionalistavascodetodalavida a falangistaespañoldetodalavida, estaba comodísima con la dictadura. Supongo que los tiempos de incertidumbre que le ocasionara la pérdida de su caudillo (no tanta como la que embriagaría a Fedeguico Jiménez Losantos y Pío Moa, infiltrados del régimen en organizaciones clandestinas de oposición) debió generarle la inquietud con la que luego, como resulta natural, se afilió a AP. En cualquier caso, seis años antes había dejado escrita su adhesión juvenil al falangismo.

Entre tanto, Carrillo y La Pasionaria estaban en busca y captura. Felipe González organizaba desde la clandestinidad el PSOE, Nicolás Redondo y Marcelino Camacho lleveban habían perdido la cuenta del tiempo que habían pasado entre rejas. Y Zapatero tenía sólo 15 años, y enterrado a un abuelo ejecutado 39 antes por demócrata.

Derecha es cinismo


David Irving, detenido por revisionista

El historiador David Irving fue sido detenido el pasado día 11 en la provincia austriaca de Styria por el delito de revisionismo, donde podría ser condenado, según el ordenamiento jurídico penal de Austria, a hasta 10 años de cárcel.

Irving es un revisionista light: No pone el acento en la negación del holocausto, sino que se significa por excluir de toda responsabilidad a Hitler, a quien atribuye un total desconocimiento del genocidio contra los judíos y otras víctimas olvidadas de los asesinatos en masa como los socialistas, masones, homosexuales, gitanos y “apátridas” españoles de cuya nacionalidad Franco se desentendió.

En este caso, se ha llevado a efecto una orden de detención de hace 16 años, y por la sola negación del holocausto en discursos pronunciados en Viena y Leoben.

Irving, que en uno de sus libros negó la existencia de cámaras de gas en Auschwitz, ya tuvo que responder por estos hechos ante la Justicia del Reino Unido, de donde es natural, y tiene prohibido entrar a un tercer país, Alemania, tras su expulsión del mismo en 1993 previo pago de fuertes multas por haber denigrado la memoria de los judíos asesinado por los nazis.

David Irving podría haberlo hecho en España, y no habría sido detenido, ya que aquí el revisionismo no es delito. Si lo fuera, Pío Moa, César Vidal y Manuel Fraga estarían en la cárcel. Si a los demócratas se les ocurriera promover la oportuna modificación del Código Penal, Fedeguico, acojonado, obligaría al PP a defender el revisionismo travistiéndolo de “libertad de expresión”, y todos los moscones nazional-liberales que revolotean a su alrededor nos acusarían -¡ellos a nostros!- de querer imponer una dictadura. Porque, claro, Austria, Reino Unido y Alemania son dictaduras, y Franco fue un liberal.

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