El autor

Me llamo José-Luis Prieto, nací en Madrid en 1973, soy abogado y consultor, desde 2007, tengo familia, ingresos, vivienda y compromisos en Móstoles y La Coruña, estoy casado y soy padre de una niña. Soy demócrata y socialista libertario, por ese orden. Creo que la libertad debe ser efectiva para todos, que hay que garantizar la igualdad absoluta de derechos y oportunidades, y que el ser humano es social por naturaleza.

El blog

Desde 2002, con este blog pretendo aportar elementos para la contrapropaganda frente al nacional-liberalismo, desde una perspectiva liberal en materia social y socialdemócrata en materia económica.

Este es un cauce para la libertad de expresión, que ejerzo consciente de las limitaciones de nuestro ordenamiento.

Archivo: Mayo 2006

Otro sesudo análisis sobre el Debate sobre el Estado de la Nación

Quería escaparme de la convencionalidad blogosférico-política de emitir mi opinión sobre el Debate sobre el Estado de la Nación, pero:

  • hoy me he desayunado con esa noticia y algo sobre un tal Pernía en los periódicos.
  • Rocío Juradoen los corrillos sólo se habla de la grandísima Rocío Jurado (histriónica, y mucho, pero tanto como lo torrencial de su voz, y eso que no soy coplero) y, nuevamente, del citado Pernía.

Aunque para mí el tema de hoy es la nueva alza del Euribor (¡vaya estropicio!), me dejaré llevar por el dictado de la minoritaria autodenominada opinión pública (ya que la mayoría está enfrascada en porras sobre si España pasará de cuartos de final en el Mundial de Alemania, síntoma inimpugnable de que Rajoy tiene razón y, efectivamente, España es un sindiós) para dar mi opinión sobre el Debate sobre el Estado del Sindiós:

Como según El Mundo ha habido empate técnico, el debate lo ha ganado Zapatero.

No hay más que decir.

La reforma fiscal

A propósito del post de Don Ricardo Royo-Villanova, a quien paradójicamente yo tendré que moderar en el e-Findex, sobre el Proyecto de reforma fiscal presentado por el Gobierno, un breve, que ando espeso.

Niega Don Ricardo que sea una reforma progresista. Y tiene razón.

En Derecho Financiero y Tributario, que así se llamaba en la UAM, donde estudiábamos Hacienda Pública, poco, unida a Economía Política, el Samuelson (y Nordhaus) de toda la vida, se nos enseñaba, y explicaba, el siguiente axioma:

En tributos, la proporcionalidad es de derechas, y la progresividad de izquierdas. Los impuestos indirectos son de derechas y los directos, los que atienden a la capacidad económica, son de izquierdas.

Lógico. La proporcionalidad es sólo contribución, y la progresividad es, además, utilizar el sistema tributario como herramienta de redistribución. Repito: un axioma.

La Constitución española, que en alguna cosa que otra es conservadora, en otras es de izquierdas, y así, establece en su artículo 31.1 que

Todos contribuirán al sostenimiento de los gastos públicos de acuerdo con su capacidad económica mediante un sistema tributario justo inspirado en los principios de igualdad y progresividad que, en ningún caso, tendrá alcance confiscatorio.

La reforma fiscal del Gobierno cierra el abanico tributario. Planteando una menor distancia entre los tipos mínimos y los máximos, reduciendo éstos, planteando una reducción de tramos, consolidando un tipo único para rentas de los contribuyentes con mayor capacidad económica,… se está avanzando hacia un sistema tributario cada vez más lejano al previsto en la Constitución. De derechas.

Así no se transforma, sólo se gestiona. No se redistribuye, sólo se contribuye. Así, quizá mi Partido está renunciado a la posibilidad de hacer las cosas de otra manera, resignándose a ser de izquierdas sólo en materia social, claudicando en materia económica. Otra socialdemocracia debe poder ser posible.

La deriva fascista del liberalismo de entreguerras

El 10 de enero de 1897, el barón y no obstante liberal Giorgio Sidney Sonnino publicó un artículo anónimo en la revista “La Nuova Antologia” en el que propugnaba el “Torniamo allo Statuto” restrictivo de derechos sociales de 1848 como reacción a las revueltas populares en que estaba sumida Italia, provocando así un giro autoritario de los liberales italianos. El Gobierno liberal de Luigi Pelloux trató de acometer esa involución, iniciando fuertes persecuciones contra el movimiento obrero, pero hubo de cesar en 1900, cuando hasta el propio Rey rechazó esta línea política. Posteriormente el Primer Ministro Antonio Salandra, quien contaría con el propio Sonnino para la cartera de Asuntos Exteriores, pudo secundar esta involución liberal, llegando a apoyar el ascenso del Partido Fascista al Gobierno italiano.

A esa tendencia de liberalismo económico conjugado con el antiliberalismo político, el autoritarismo prefascista, se sumó Portugal con el Gobierno de João Franco, que combinó el gobierno “por decreto” con el lema “pouca politica, muita administração”. Y, al fin y al cabo, en esa combinación consistía el bonapartismo del II Imperio francés. Los partidos liberales alemanes de entreguerras como el Partido de la Economía, el Deutsche Staatspartei y el Partido de la Unidad, o en Rumanía el Partido Liberal Nacional, por su parte, se adscribían a dicha tendencia totalitaria prefascista.

Al calor de esta conjunción de principios liberales con doctrinas autoritarias surgió en 1910 la Asociación Nacionalista Italiana, que proponía la el reforzamiento y la modernización del país mediante su industrialización y un particular énfasis en el desarrollo tecnológico. A tal fin, se dotaba de un papel dominador a las élites, con fundamento intelectual en las doctrinas del paleoliberal Vilfredo Pareto , que sería nombrado Senador vitalicio por Mussolini, y del jurista Gaetano Mosca. La faceta futurista del génesis del fascismo italiano sería completada con las contribuciones intelectuales de Filippo Tommaso Marinetti, quien se convertiría en poeta oficial del régimen de Mussolini.

Las contribuciones liberales al fascismo italiano llevó a Mussolini a moderar sus proclamas colectivistas para sustituirlo desde 1920 por el concepto de “productivismo”, de contenido genuinamente liberal en materia económica. Para entonces, la principal fuerza en defensa del liberalismo político era ya el Partido Socialista. Idéntica práctica programática seguiría el Partido Nazi en Alemania, que en 1928 desechó la expropiación de los latifundios, y llegó a rechazar la nacionalización de la economía por considerar nacionalizada la propia población alemana. Walther Funk, como Ministro de Economía de Hitler, representaría en su Gobierno los intereses de las grandes empresas de la industria alemana. El abandono del colectivismo a cambio de una suerte de liberalismo económico de guerra quedó consolidado con la noche de los cuchillos largos, en que los representantes de la corriente obrera del Partido Nazi fuero eliminados.

Liberalismo, meritocracia, tecnología, negación de la dialéctica izquierda-derecha (“ni izquierda ni derecha, sólo el yugo y las flechas”, era un lema ilustrador del falangismo, confirmando la identificación del fascismo con una suerte de “radicalismo de centro” que hizo Seymour Lipset)…principios ciberpunks con los que aún hoy pueden disfrazarse fascistas de salón.

La Gestapo

Coacciones a un MinistroLa multimillonaria Condesa de Murillo, Presidenta de la Comunidad de Madrid pese al pacto antitransfuguismo, ha hecho una referencia a la Gestapo que tantos socialistas asesinó en toda Europa, en relación con la detención de dos de los militantes ultraderechistas que hostigaron, coaccionaron, zarandearon e insultaron nada menos que a un Ministro desde la valentía que les daba su integración en una masa exaltada, en plan skin head, y que todos hemos podido ver en televisión.

Igualito, comparar a dos sucesores de la misma ideología autoritaria que en España encarnó Franco, con quienes fueron masacrados por ellos. El insulto de una desvergonzada a los millones de víctimas del fascismo en Europa.

Vaya por delante que no defiendo a los policías condenados. Creo que efectivamente incurrieron en delitos tipificados en el Código Penal, y que por ello son merecedores de condena. Y no voy a entrar en el debate de si la condena es desproporcionada o no. Porque muchas actuaciones policiales sí han sido desproporcionadas. Lean este post hasta el final y tendrán un ejemplo.

Lo que no me parece justo es que durante las movilizaciones sociales contra la intervención de nuestro país en la guerra de Irak, durante el régimen aznarista, fueran detenidas 19 personas por agentes policiales, sin ninguna consecuencia: Uno en Sevilla el 15 de febrero de 2003, siete en Madrid el 22 de marzo, dos en Lérida y uno en Zaragoza el 26 de marzo, otros siete en Zaragoza el 5 de abril…

Amnistía Internacional publicó un informe en el que denunciaba a España por “Uso excesivo de la fuerza por la Policía”, a propósito de la represión contra las manifestaciones por la guerra ilegal del trío de las Azores:

Según los informes, al menos 178 personas resultaron heridas, algunas de ellas de gravedad, como consecuencia de la actuación policial durante las concentraciones por la paz celebradas en Madrid los días 21 y 22 de marzo. Las manifestaciones fueron en su mayor parte pacíficas. Sin embargo, el 21 de marzo hubo incidentes violentos después de que agentes de la policía dispararon balas de goma al aire para impedir el acceso al edificio del Congreso. Los informes señalan que la policía cargó después contra la multitud y que al menos 40 personas resultaron heridas, 10 de las cuales requirieron asistencia hospitalaria. Según los informes, al día siguiente agentes de policía equipados con material antidisturbios respondieron a las manifestaciones, en su mayor parte pacíficas, en las que participaban personas de edad y familias con niños, con balas de goma, y golpearon reiteradamente con las porras a algunos manifestantes. La prensa y los partidos políticos de la oposición han criticado ampliamente la actuación policial calificándola de excesiva y desproporcionada. Los manifestantes ya han formulado ante los tribunales más de 30 denuncias de malos tratos contra la policía.

Ninguno de los detenidos o maltratado era del PP: ningún policía fue condenado.

El mismo Presidente del Tribunal que ha condenado a los agentes que detuvieron a dos fascistas por coaccionar a un Ministro absolvió a otros policías que detuvieron a un compañero mío de UGT y que sufrió lesiones de las que tardó meses en recuperarse. Indignante.

Con mi compañero de UGT se siguió el mismo criterio: si no eres del PP, no se condena al policía. No todos somos iguales.

Ni en al caso de los detenidos por protestar contra la guerra de Irak, auténticos detenidos políticos, ni en el de mi compañero de sindicato, la Condesa de Murillo tuvo nada que objetar, ni los payasos del Grupo Popular del Parlamento autonómico de Madrid se pusieron esposas -entonces, ellos eran los que las ponían, como han hecho sus padres hasta hace 30 años-.

Gestapo aznaristaPues bien. Vía La era ZP recupero un vídeo donde se nos acredita lo dicho, cómo se comportaba la Policía durante el represivo régimen aznarista. La víctima brutalmente agredida, una adolescente que se manifestaba contra la guerra de Irak, protestaba contra otra previa brutal agresión. No era militante del PP. El agresor no fue condenado. Véanlo.

Estado paganini

Rajoy ha pedido que entre todos ayudemos a quienes tenían millones para invertir en sellos.

El Estado, que a los efectos somos los contribuyentes, no debe pagar, no debemos pagar con cargo a nuestros tributos, ninguna indemnización a los inversores defraudados por dos empresas privadas como son Afinsa y Forum Filatélico. Un inversor sabe que asume un riesgo. Es su responsabilidad, en la que no deben ser sustituidos por quienes no somos seducidos por chollos de “duros a cuatro pesetas”. Que ninguna de ambas empresas está adherida, ni han cotizado, ni lo han hecho sus clientes, a los Fondos de Garantía legalmente establecidos para los depósitos o las inversiones.

Me solidarizo con los perjudicados por la actual situación de ambas empresas, una de ellas popularizada entre los ciudadanos gracias al impulso que le dio el periódico del PP, como me solidarizo con todo quien sufre alguna injusticia. Pero deben entender que no me sea exigible que mi solidaridad sea material.

Porque con quien más me solidarizo es con la mayoría de los ciudadanos, quienes no pueden invertir por no tener capacidad de ahorro, y que en el caso de poder mayoritariamente no pueden diversificar sus inversiones como para dedicar parte a valores tan especulativos como los ofrecidos por las empresas ahora afectadas.

El Gobierno, llevado por la inercia sobreprotectora de la izquierda, ha anunciado ayudas para los inversores “más necesitados”. Un inversor, por el hecho de tener el privilegio de poder serlo, no es un necesitado.

No es nuestra culpa, no es culpa de la sociedad, y por mucho que se quiera buscar un responsable con solvencia, tampoco lo es el Gobierno. No se nos puede descargar a terceras personas la responsabilidad que sólo corresponde a los propios inversores, a quienes nadie obligó a serlo, y a quienes recabaron su confianza.

Del mismo modo que los beneficios eran privados, no pueden nacionalizarse las pérdidas. Así pensamos los liberales.

(Chacarrillo: Va a ser cierto que la Pantoja es gafe)



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