¡Viva Mozart!
Idomeneo es el Rey de Creta, y ha enviado a su país presa durante la guerra de Troya a Ilia, hija del Rey troyano PriamoIlia. Idamante es el Príncipe de Creta, hijo del Rey Idomeneo y, pese a Elektra de Argos, se ha enamorado de la Princesa Ilia. Cuando Idomeneo regresa a Creta, que en su larga ausencia ha sido gobernada por Idamante, un temporal hace peligrar su travesía, de tal modo que ofrece el sacrificio de la primera persona que le reciba en tierra firme al dios Neptuno si este mantiene viva la expedición de vuelta a casa.
Entonces comienza el primer acto de la ópera Idomeneo, compuesta sobre libreto de Giambattista Varesco en 1781 con sólo 25 años de edad por Wolfgang Amadeus Mozart, de cuyo nacimiento ahora se conmemora el 250 aniversario.
El argumento gira entorno a la autodeterminación del hombre frente a Dios.
La Deutche Oper de Berlín ha preparado una representación de Hans Neuenfels que ha tenido que ser suspendida por autocensura, ante los temores, justificados por investigaciones policiales, a acciones terroristas de carácter religioso, ya que en este montaje el enfrentamiento del hombre contra Dios, originariamente Neptuno, se simboliza en la decapitación de éste más de Jesucristo, Mahoma y Buda. En este caso se temen las reacciones de origen islámico.
Por un cálculo de oportunidad, los islamófobos ultraderechistas han preferido callar su indignación por el igual tratamiento dado hacia Jesucristo en la representación del siempre polémico Hans Neuenfels. Pero en España hemos vivido dos episodios parecidos, igualmente intolerables.
En 2004, Íñigo Ramírez de Haro realizó el montaje de una obra teatral titulada “Me cago en Dios”. Y entonces fueron los fundamentalistas católicos, que no sólo los hay entre los musulmanes, quienes trataron de acabar no sólo con la representación, sino además con el propio autor, que finalmente salió indemne ante las miles de querellas recibidas. Recientemente, se ha pretendido prohibir la libertad de expresión a Pepe Rubianes, por la opinión que libremente tiene derecho a sostener sobre esa España que es la puta España.
Realmente estamos retrocediendo en nuestro desarrollo como seres humanos. Cuando poseemos formalmente más libertad que nunca, pero empezamos, otra vez, a tener miedo a la libertad… quizá estamos a la puerta de una nueva etapa de totalitarismos, tan global que quizá nuestra libertad occidental no es más que un espejismo.

En dos años,
Sabemos que es difícil que la derecha haga un solo reconocimiento al Partido Socialista. Lo sabemos. Pero nosotros somos de otra manera, de otra pasta. Y aunque resulte extraño en una Conferencia socialista, yo quiero hoy hacer un reconocimiento público a la derecha democrática de este país, a su papel en la transición, en la llegada de las libertades, en la conquista de la Constitución, en su firmeza ante el inmovilismo y el golpismo, en su contribución a la Unión Europea, a nuestra entrada a la Unión Europea… Quiero hacer ese reconocimiento a la derecha democrática, a los nacionalismos y a la izquierda comunista que con nosotros han hecho posible tanto cambio positivo en España.



