¿A quién llamó la atención el Rey?
En su discurso televisivo anual de Nochebuena, el Jefe del Estado dijo:
Como ya dije hace un año, España es una gran Nación de la que todos podemos sentirnos orgullosos.
Pero hay quien dice que España ya no es una gran nación, y que ya no debemos sentirnos orgullosos.
Nunca habíamos conseguido recorrer un período tan largo e intenso de paz, estabilidad, progreso y bienestar, en democracia y libertad.
Hay quien niega que España esté así ahora.
Apela Juan Carlos Borbón a
Un futuro que merece una dedicación diaria por parte de todos y cada uno de nosotros. Soseguemos la vida política y trabajemos con espíritu integrador.
¿Quién no la sosiega? ¿Quién nos quiere llevar a todos a un escenario de crispación?
Y todas las instituciones y fuerzas democráticas tenemos el deber y la responsabilidad de lograr la unidad y la cohesión para desplegar todos los esfuerzos que nos permitan alcanzar, juntos, el objetivo irrenunciable de poner fin al terrorismo, dentro del pleno respeto a nuestra Constitución.
¿A quién llama la atención el Rey?
Gracias a la dedicación y al empeño de todos, España sigue creciendo de forma sostenida por encima de la media europea, mejorando servicios, prestaciones sociales e infraestructuras. […]
Reforcemos la lucha contra la pobreza, la marginación o la exclusión social. Sigamos corrigiendo desigualdades, atendiendo en mayor medida a los discapacitados y amparando a quienes más lo necesitan. Un esfuerzo común, del que tenemos un buen ejemplo en la reciente aprobación por unanimidad de la Ley de Dependencia.
¿“Siguamos”? ¿A quién le reconoce dicha tarea?

Escribo esto en la medianoche previa al sorteo de la Lotería de Navidad española. Como siempre, he jugado poquísimo: He jugado aquellos números, y en su participación mínima, a los que también han apostado mis cercanos, y confieso que por “envidia eventual”, no vaya a suceder que sea el único pringao del círculo al que no le toque la suerte. Y poquísimo porque la Lotería es el más improbable de los sorteos, al no depender de los méritos, del esfuerzo, del apostante.



