Los sectarios acusan
José María Michavila acusó a Mariano Jiménez Bermejo de ser un sectario. Lo dice Michavila, que está vinculado al Opus Dei, que según el diccionario de la RAE es una secta:
secta. (Del latín secta).
- f. Conjunto de seguidores de una parcialidad religiosa o ideológica.
- f. Doctrina religiosa o ideológica que se diferencia e independiza de otra.
- f. Conjunto de creyentes en una doctrina particular o de fieles a una religión que el hablante considera falsa.
No es nuevo que desde la organización que, con forma jurídica de partido político, no es más que una plataforma política sectas fundamentalistas afines, se pretenda normalizar ante la opinión pública su situación tratando de extenderla a los demás.
Ya escribí en este blog va a hacer dos años:
Una variación de aquella retorsio argumenti sin duda la constituye la atribución al oponente de las propias características cuando éstas tienen carga negativa para el auditorio, auténtico destinatario de la erística.
La Estratagema 26 constituye, como reacción a su derrota, el principal recurso propagandístico de la derecha. Aznar llama al PSOE el Partido del odio, cuando es precisamente eso lo que a él le rezuma. Acebes acusa al actual Gobierno de mentir en relación con la Comisión de Investigación del 11-M, cuando es un clamor en la opinión pública que en esas fechas él fue el gran mentiroso. Ana Botella acusa a Zapatero de plegarse a lobbies, cuando los lobbies integristas siguen dictando sus criterios, ahora como Concejala del Ayuntamiento de Madrid. últimamente María Esperanza de Aguirre y Gil de Biedma, Condesa de Murillo, acusa al Gobierno central de sectario, cuando su partido es la plataforma política de sectas como el Opus Dei o los Legionarios de Cristo. Rajoy acusa a la izquierda de radical, cuando el la opción más centrífuga es la del PP, lanzado a una peligrosísima deriva ultraderechista.
La conjugación de la Estratagema 26 con la máxima de Goebbles de que una mentira repetida mil veces acaba tomando forma de verdad -la famosa “lluvia fina”, que acaba calando-, y habrá fructificado la estrategia erística de la derecha política y mediática, ante la pasividad del famoso talante del nuevo socialismo español y la invisibilidad del resto de la izquierda.
Pues eso: que la ultraderecha (como desde Hitler en Alemania, pasando por la obsesión antimasónica de Franco) continúa acusando a la izquierda de sectaria.





