Alucinante
Aunque, como saben, no me gusta concretarme en este blog en asuntos sobre mi ciudad, Móstoles, no puedo evitar hacer una excepción para contarles algo que ha pasado la última tarde, que me ha parecido tan alucinante que aun estoy perplejo. Léanlo, y créanme que no es una incursión en ficción literaria alguna.
Pues bien. El PSOE de Móstoles ha solicitado permiso al Ayuntamiento, gobernado por el PP, para establecer un pequeño stand de publicidad en una placita de la ciudad, desde las 7 de la tarde del viernes. A esa hora estábamos citados los socialistas de la localidad a repartir información sobre nuestras propuestas para aquél barrio, y para que nuestra candidata a Alcaldesa, Paz Martín, se pusiera personalmente a disposición de cualquier vecino que se acercará pidiendo más información.
El caso es que cuando estábamos empezando a llegar, de repente, ha acudido a paso ligero al mismo sitio una procesión religiosa, encabezada por un joven portando una gran cruz de bronce, seguido por otro que llevaba dos altavoces, tres tipos portando una gran pancarta con imágenes religiosas, alguno que otro llevando pequeñas pancartas de igual temática, una mujer asida a un micrófono que nos obligaba a escuchar sus cánticos, un coro de otras señoras haciéndole el eco, un chico que llevaba mediante un cinturón adaptado dos tambores con el que hacía el ritmo, y unas pocas decenas mas de acólitos engrosando esa frikimani.
Han ocupado la placita que teníamos asignada y se han puesto, con los altavoces tan a tope que sin duda que Forges le dedicaría una viñeta, a lanzar cánticos religiosos, primero con cierto íter argumental, y cuando se les ha acabado el repertorio, a repetir un mantra de infinitas repeticiones, con distintas cadencias, primero de la plabra “gloria”, y después “aleluya”. Así han estado durante horas, incluídas danzas igualmente reptetitvas.
Igualito, oiga, que lo de “Hare Krishna, Hare Krishna, Krishna Krishna, Hare Hare, Hare Rama, Hare Rama, Rama Rama, Hare Hare”, pero en versión occidental. Porque los que de esa manera ocuparon la placita cuyo uso habíamos solicitado nosotros es como aquéllos una secta, católica, pero también movimiento religioso fundamentalista.
Qué casualidad: El PSOE pide autorización para celebrar un acto, y a la misma hora, apresuradamente, se planta en el mismo sitio un grupo de fanáticos religiosos (al que pertenecen al menos dos concejales del Ayuntamiento enfrentados a la candidata socialista, una de ellos miembro del Gobierno municipal del PP), distribuyéndose en el espacio de tal modo que imposibilita la actividad que habíamos preavisado, y gritando cánticos y pegando alaridos de fervor religiosa tal que nos resulta imposible mantener la más mínima comunicación con los vecinos a los que intentábamos exponer las propuestas de nuestro Programa electoral.
Qué casualidad. Pero la pancarta de ese grupo de fanáticos religiosos dice que este acto tendría lugar a partir del 23 de abril. Qué casualidad que lo hayan adelantado 10 días coincidiendo con nuestra presencia. Y también qué casualidad que, anunciando dicha pancarta que estas manifestaciones tienen lugar los
lunes, miércoles y jueves, hayan hecho una excepción para convocarse, espontáneamente, el viernes que nosotros habíamos anunciado nuestra asistencia al lugar. Qué casualidad.
Vamos: que nos han boicoteado el acto.
Y la Policía Municipal, convertida en Policía del PP de Móstoles, presente en el lugar para continuar el trato personalizado que están dedicando a nuestros candidatos a ediles, lógicamente, no ha hecho nada. Ni siquiera contra los decibelios.
¿Conocen ustedes que haya pasado algo parecido? No me digan que no es alucinante.

Aunque el artículo 6, in fine, de nuestra 



