Me llamo José-Luis Prieto, nací en Madrid en 1973, soy abogado y consultor, desde 2007, tengo familia, ingresos, vivienda y compromisos en Móstoles y La Coruña.
Soy demócrata y socialista libertario, por ese orden. Creo que la libertad debe ser efectiva para todos, que hay que garantizar la igualdad absoluta de derechos y oportunidades, y que el ser humano es social por naturaleza.
Según el FMI, como ha publicado El País, la globalización de la mano de obra está teniendo un efecto negativo en los salarios en los países industrializados, que han perdido siete puntos de peso en relación a la riqueza total en los últimos 25 años. Recordemos que el FMI no es precisamente un think tank del sindicalismo de clase. Y, mientras, los más ricos lo son en importes cada vez más pornográficos.
Vamos, que lejos de redistribuirse la riqueza lo que se está repartiendo son los ingresos de la clase obrera. Sólo nosotros debemos ser los solidarios. La aportación del capital al progreso de la humanidad es la solidaria, cristiana y humana deslocalización de sus empresas, para hacernos a sus trabajadores un poquito más pobres, y así hacérselo un poquito menos a los del segundo y tercer mundo. ¡Qué buenos son!
Cierto que con la transacción los pobres grandes empresarios se ven obligados a incrementar sus beneficios en una tendencia que pudiera parecer maximizadora, pero todos sabemos que si cierran sus factorías en España para reabrirlas en Marruecos o Polonia, enviando al paro a los de aquí, no es porque los de allí no tengan sindicatos libres, derechos laborales o salarios dignos, no, ni porque así minimicen sus costes de personal, no, sino por sus bonhomía y caridad.
Al fin y al cabo, el obrero español es un privilegiado, ¿no? Debe ser progre y, por lo tanto, no ser egoista, y debe tener claro que su sacrificio permitirá no ya que su patrón sea más rico, que eso es una consecuencia accesoria, sino que los trabajadores de otros lugares salgan de la pobreza.
Porque sólo nosotros, la clase obrera, tenemos la responsabilidad de mejorar la situación del género humano. Al gran capital sólo le corresponde, humildemente, ejercer esa nuestra responsabilidad, en nuestro nombre, a nuestro riesgo. Y cobrarse su comisión de intermediación.
Se dice que cuando Dios creó el mundo, para que los hombres prosperasen decidió concederles dos virtudes. Así:
Y cuando llegó a los españoles, se volvió hacia el ángel que tomaba nota y le dijo:
- Los españoles van a ser inteligentes, buenas personas y del PP.
Cuando acabó de crear el mundo, el ángel le dijo a Dios:
- Señor, le diste a todos los pueblos dos virtudes y a los españoles tres. Esto hará que prevalezcan sobre todos los demás.
- Pues es verdad… Bueno: como las virtudes divinas no se pueden quitar… que los españoles a partir de ahora tengan tres, pero la misma persona no podrá tener mas de dos virtudes a la vez.
Así:
Palabra de Dios.
(Gracias, Edu Sr.)