Respuesta a Don Ricardo
Todo el mes de junio mirando de reojo tras de mí, agazapado, hasta que Don Ricardo me coge de las orejas y me saca de mi refugio, y me pone a la vista del público. Comoquiera que finalmente mi yaya Isa se ha recuperado, y vuelve con brío, me animo a atender el envite:
vamos a hablar de algo que interese realmente a la gente, de algo vulgar, poco dramático, que no hace referencia a ninguna hecatombe patriótica: los impuestos. Y voy a pedir a algunos destacados bloggers del ala izquierda que se pronuncien.
Y coge y me señala. Y yo por toda respuesta le voy a remitir al post que sobre el asunto escribí hace algo más de un año, en el que nuevamente entraba, esta vez sin ser tentado, al trapo que por entonces agitó Don Ricardo. ¡Qué obsesión tiene este hombre con los impuestos!. El caso es que no me muevo un ápice de lo que dije:
La reforma fiscal del Gobierno cierra el abanico tributario. Planteando una menor distancia entre los tipos mínimos y los máximos, reduciendo éstos, planteando una reducción de tramos, consolidando un tipo único para rentas de los contribuyentes con mayor capacidad económica,… se está avanzando hacia un sistema tributario cada vez más lejano al previsto en la Constitución. De derechas.
Así no se transforma, sólo se gestiona. No se redistribuye, sólo se contribuye. Así, quizá mi Partido está renunciado a la posibilidad de hacer las cosas de otra manera, resignándose a ser de izquierdas sólo en materia social, claudicando en materia económica. Otra socialdemocracia debe poder ser posible.
A lo sumo, a lo sumo, lo amplío como hice muy recientemente:
Un servidor de ustedes, que no es de derechas, personalmente es detractor de las reducciones genéricas de impuestos. Digo genéricas, porque también soy de los que no se resignan a que las inversiones públicas se tengan que hacer fundamentalmente a costa de los trabajadores (menos IRPF excepto para las grandes retribuciones, y más Impuestos de Sociedades y sobre el Patrimonio excepto para los pequeños rendimientos). Mi modelo es el de las democracias escandinavas, donde la presión fiscal es elevadísima, pero los servicios públicos son de una calidad tan envidiable que los Partidos que proponen rebajar los impuestos son castigados electoralmente. Vamos, que no comparto aquello de que bajar los impuestos sea de izquierdas.
Espero que le valga a Don Ricardo.
(Apostilla sobre la incursión que en su provocapost hace sobre la evolución de las retribuciones de la desclasada y desobrerizada clase obrera patria: La globalización, así, no)

Sr. Bonilla:




