Cadena perpetua para los maltratadores, ¡ya!
Mientras El País nos ha castigado a sus lectores madrileñoscon la peor basura machista que en su papel he leído en toda mi vida (estoy harto de los victimistas de mierda que, tras someter a sus parejas, sólo se acuerdan de sus obligaciones parentales cuando les toca pagar una pensión, y piden entonces la igualdad que negaron en sus domicilios conyugales), leo horas después que en Ohio, EEUU, uno de esos machistas malnacidos ha querido sumar una segunda mujer a su lista personal de asesinatos femicidas.
Es que estos hijos de puta no tienen arreglo, y no es un decir. El objetivo del maltratador es la aniquilación física de su pareja: directamente en los maltratos físicos, indirectamente en los psicológicos, que en un número que debería investigarse (¿o no conviene?) culminan con el suicidio de la maltratada. ¿Cuáles son las causas de los suicidios de mujeres en nuestro país?
No tienen cura, y por lo tanto, no es posible confiar en la función reeducadora o rehabilitadora del sistema penitenciario en estos terroristas domésticos. Si Ohio nos parece lejano, en España tuvimos hace poco más de una semana una noticia no suficientemente comentada, por lo que entraña: Un hijo de puta (para mí son hijos de puta, aunque sus madres sean santas que, probablemente, han sufrido lo que perpetran sus hijos), tras salir de la cárcel de Salamanca, se desplazó a Melilla, se aproximó en la vía pública a su pareja, respecto de la que pesaba una orden de alejamiento, y ante los viandantes comenzó a asestarla frías puñaladas hasta quitarle su vida.
Es más fácil que reniegue de su pasado criminal un terrorista pseudopolítico (ahí tenemos al ex-grapo Pío Moa, hoy en la órbita del PP, o a Yoyes o Suárez Gamboa, éste esencial en su arriesgado compromiso en la lucha antiterrorista), que a un terrorista doméstico. No conozco a ninguno que se haya arrepentido, a ninguno. ¿Y usted?
No tienen cura, ni arreglo. Son, prácticamente, la única basura social no reciclable. En lo que llevamos de año no ha habido ninguna víctima del terrorismo pesudopolítico, y sí alrededor de medio centenar del que sufren de sus parejas las madres, las hijas, las hermanas de los hombres.





