El autor

Me llamo José-Luis Prieto, nací en Madrid en 1973, soy abogado y consultor, desde 2007, tengo familia, ingresos, vivienda y compromisos en Móstoles y La Coruña, estoy casado y soy padre de una niña. Soy demócrata y socialista libertario, por ese orden. Creo que la libertad debe ser efectiva para todos, que hay que garantizar la igualdad absoluta de derechos y oportunidades, y que el ser humano es social por naturaleza.

El blog

Desde 2002, con este blog pretendo aportar elementos para la contrapropaganda frente al nacional-liberalismo, desde una perspectiva liberal en materia social y socialdemócrata en materia económica.

Este es un cauce para la libertad de expresión, que ejerzo consciente de las limitaciones de nuestro ordenamiento.

Archivo: Septiembre 2007

Democracia orgánica en el Poder Judicial

Frecuentemente, como ahora, propone la ultraderecha parlamentaria el restablecimiento de la falaz democracia orgánica en la configuración del Consejo General del Poder Judicial, concitando la concurrencia de la mayoría corporativa de las asociaciones de jueces y magistrados, lógicamente.

“Democracia orgánica” era el eufemismo que emplearon los regímenes fascistas para introducir, manoseándolo como sus herederos hacen hoy con el concepto de “liberal”, el término “democracia” en su funcionamiento institucional. En su virtud, y por usar terminología actual, el electorado se cuartea en distintos cuerpos sociales electorales (por lo que es una de las características fundamentales del corporativismo político sobre el que se sustenta el fascismo), de tal modo que quien no se encuentre dentro de determinado cuerpo por sus circunstancias personales, quedará excluido de la toma de decisiones reservadas al mismo.

Para que se hagan una idea, dicha aplicacion del “divide et vinces” es una variante funcional equiparable al gerrimandering territorial, que, por cierto, la Condesa de Murillo pretende introducir en la configuración de la voluntad popular de los madrileños. El corte que traza la linea que excluye se hace donde más conviene a quien, creyendo en la democracia orgánica, pretende prepetuarse en el poder …o tomarlo: así, hay quien pretende que las decisiones en materia de política antiterrorista debe tomarla determinada asociación de víctimas, al menos mientras se arrogue la mayoría dentro de dicho colectivo y se mantenga como correa de transmisión de quienes se adhieren al corporativismo político.

Y así también con el Poder Judicial. Propone el PP que el Gobierno de uno de los tres poderes del Estado sea configurado por los altos funcionarios que le sirven, a través de sus asociaciones. Es como si el Consejo de Administración de Iberia sólo pudiera ser conformado conforme los criterios del SEPLA o, peor todavía, que estamos hablando de Administración pública, como si los concejales de los Ayuntamientos fueran elegibles únicamente entre los correspondientes altos funcionarios municipales a través de Secciones Sindicales “de franja”, o como si los miembros del Gobierno central fueran designados por los funcionarios de nivel 30 o superior de la Administración General del Estado, en función de los números de afiliados o votos recabados por las asociaciones profesionales de jefes de negociado y superiores que para ello, para repartirse el pastel del poder, se constituyeran.

Lógicamente, la derecha y a la ultraderecha, representantes y defensores del poder privado, no hacen desinteresadamente estas propuestas: los beneficiados son de los suyos. Pero esto es otra historia (¿o no?) y debe ser contada en otro momento.

La clásica separación de poderes del estado los divide en Poder Ejecutivo, Poder Legislativo y Poder Judicial, y a los mismos se refiere nuestra Constitución cuando propugna, en su artículo 1.2:

La soberanía nacional reside en el pueblo español, del que emanan los poderes del Estado.

Y el pueblo forma y manifiesta su voluntad a través de las distintas opciones políticas (artículo 6) conforme la configura las elecciones en las que participan los ciudadanos (artículo 23.1). Que la Justicia emane del pueblo (artículo 117.1) no es un enunciado meramente retórico, pues sería tanto como excluirla de la aplicación del sistema democrático auténtico con el que se constituye España: una democracia parlamentaria y pluripartidista.

Vamos, que si la dirección de los Poderes Ejecutivo y Legislativo reflejan la voluntad popular determinada por la mayoría social tal como se manifestó en las últimas Elecciones Generales, también lo debe reflejar el del Poder Judicial. Así ha sido cuando ha gobernado el PP, sin que nadie se lo discutiera. Y así debe ser cuando los ciudadanos, democráticamente, expulsal al PP del poder, lo cual no está sucediendo.

De los 20 miembros del Consejo General del Poder Judicial, el PP está bloqueando la renovación de 8 como constitucionalmente, desgraciadamente, puede. La falta sobrevenida de legitimidad de la dirección de dicho Poder, y la democracia, que aborrece que uno de los Poderes represente a una minoría de los ciudadanos, legitima a la mayoría parlamentaria que refleja la voluntad de los españoles manifestada mayoritariamente en las elecciones, para modificar la Ley Orgánica que regula la elección de los otros 12 miembros, para, así, corregir una disfunción en cuya virtud el derrotado por los españoles pueda controlar uno de los poderes del Estado.

Exiliado a Galicia

Ex, por Aduaneiros sem FronteirasHuyendo del régimen nazional-liberal impuesto a los madrileños primero subvertiendo la voluntad popular y después gracias a la manipulación berlusconiana de los medios de comunicación, he trasladado mi residencia a Galicia, en concreto a una aldea de un municipio, Ames, vecino del de Santiago de Compostela. A la espídica calidad de vida madrileña, he unido mi hartazgo frente a la degradación de los servicios públicos (en Madrid, o contratas sanidad y educación privada o acabas engullido por la dejación), de la inseguridad jurídica (desde que Aznar nos puso en el disparadero, tenía miedo de mis transbordos en la Estación de Cercanías de Atocha), y de la presión ultraderechista ejercida en algaradas callejeras subvencionadas por las administraciones gobernadas por el PP.

¿Por qué Galicia? No sólo por razones personales, sino por coincidir éstas con grandes posibilidades profesionales. Creo que Galicia puede ser económicamente a España lo que Irlanda es para Europa, y quiero participar de ello.

Galicia, en sólo dos años de Gobierno autonómico progresista, presenta saldos como los siguientes:

  • El PIB gallego se incrementó un 4,1% el año pasado.
  • El primer trimestre de este año la economía gallega creció a un ritmo del 4,2%, por encima de las medias estatal y europea.
  • El desempleo está reduciéndose a ritmos históricos, de tal modo que en este periodo la mitad de los españoles que abandonaron las listas de empleo lo hiciero en Galicia, batiéndose records en contratación indefinida.
  • Los accidentes laborales mortales se han reducido casi un cuarto, manifestando mejoras cualitativas a unir a las cuantitativas en el mercado de trabajo regional.
  • Se han incrementado los presupuestos destinados a las Universidades públicas gallegas en un 27%.
  • Se ha aprobado, y ejecutado, la gratuidad de los libros de texto (casi me he emocionado viendo cómo el niño iba hoy a su primer día de clase con la cartera vacía, trayéndola llena).
  • Se ha presupuestado la construcción y dotación, de golpe, de 121 nuevas Escuelas Infantiles de Primer Ciclo.
  • Se ha incrementado el presupuesto destinado a la sanidad pública regional en un 20%, aun saldando la deuda de 326 millones de euros heredada en estos capítulos de los Gobiernos de Fraga, el de Montejurra.
  • El tiempo en listas de espera sanitarias se han reducido casi un 40%, quedando en menos de tres meses para las intervenciones quirúrgicas, y sin necesidad de cambiar las reglas para vender ningún éxito como hizo la Condesa de Murillo.

Vamos, que aquí mi familia y yo ya estamos mejor. Todo más tranquilo, más barato, más humano, más bonito…

El caso del albañil

Enciendan sus altavoces y escuchen este corte de un programa de radio (de infausta Cadena, por cierto), sobre el Informe realizado por un trabajador sobre un accidente laboral sufrido.

Lo admito: de estas cosas no hay que reirse, pero es que…

¿A quién votaría…?

Homer y Lisa SimpsonAhora que le estoy cogiendo gusto a esto del shortblogging, ahí va uno:

Si Lisa Simpson, tan inteligente y concienciada ella, fuera española, ¿a quién votaría?. Ya que parece dudoso que coincidiera en papeleta con su padre, ¿a quién votaría Homer Simpson, tan tonto y egoista?

Bárbara Rey

Hormigas BlancasLo confieso: me gustan los programas “del corazón”. Sé que no queda muy cool, y que incluso puede llevar (espero que sólo en principio) a la decepción a una parte de mis lectores, y a reforzar su peor consideración hacia mi humilde persona a otra parte de los mismos. Pero sí: me gustan.

Y me gustan más cuanto más se lanzan a y con más rabia se hincan en la yugular de los personajes del papel couché, tropa entre quienes mayoritariamente encontramos aristócratas, vedettes peperas, ex concejales delincuentes, ajados del franquismo, Aznar con la melena al viento (cada vez más), casposos, freakies y demás vagos y maleantes; vamos, el tipo de gente que despreciamos la gente normal. Unos de estos programas, los que ponen viernes y sábado, dependiendo del personaje a destripar; “Aquí hay tomate” me gusta siempre, aunque afeo a Telecinco que lo emitan a la hora en que en mi infancia ponían Heidi o Marco, y me escandaliza que nadie ponga coto a la emisión de temas para adultos en horario superinfantil; y “Hormigas Blancas”, de la misma emisora, me parece, sencillamente, la caña de España.

Les pondré en antecedentes sobre este último programa, que doy por sentado que ninguno, absolutamente ninguno de ustedes ha sentido el mínimo interés necesario para ver uno de sus capítulos. Se trata de la emisión de un reportaje sobre un personaje , únicamente basado en lo emitido o publicado por otros medios durante décadas, producto de un profundo trabajo de hemeroteca y videoteca y por lo tanto realmente sin descubrir ningún secreto, que es seguido de una tertulia moderada por el gran Jorge Javier Vázquez, un tipo genial que ha llegado al punto de consolidación profesional que, directamente, dice lo que le da la gana, sin dudar en meterse en según qué jardines. Ni temerlo. Seguro que tiene información tranquilizadora sobre sus posibilidades profesionales en caso de despido laboral.

Pues bien. Hace unas semanas el personaje sobre el que girar fue Bárbara Rey. Como mis lectores tampoco sabrán quién es esta señora, diré que es el nombre artístico de una guapa y realmente inteligente mujer (no la tengo para mí entre los despreciables mayoritariamente encontrables en el mundo del cuore) que, tras participar exitosamente en el certamen de Miss España, se lanzó al campo de la interpretación en cine, “revista” y música, lució su hermosura en los tiempos del destape, se casó con un domador de fieras de cuestionable comportamiento (no las fieras, el domador) apartándose del mundanal ruido para dedicarse al mundo del Circo ambulante, rozó si no se sumió en la ludopatía, y, finalmente…

Esto es lo interesante.

…finalmente, su biografía culmina con un extraño affaire con lo que eufemísticamente se denomina “alta personalidad del Estado”, estallado hace ahora diez años.

Entonces, Bárbara Rey denunció haber sido víctima de una “estudiada operación llevada a cabo por expertos en seguridad nacional mediante amenazas contra su propia vida y la de sus hijos y el robo de la caja fuerte de su domicilio de tres cintas de casete, cinco de vídeo y veinte diapositivas comprometedoras para dicha “alta personalidad” con la que, supuestamente, ha mantenido una “relación afectiva” durante 17 largos años, refiriendo ser “recuerdos” conocidos por el único señalado expresamente como implicado en la trama: el diplomático y empresario Manuel Prado y Colón de Carvajal, ex senador por designación del Rey en la legislatura constituyente. Cuando Bárbara Rey iba a explicar los hechos en el programa del corazón más conocido de entonces, “alguien” consigue que se cancele su presencia en el mismo. Meses después, silencio.

Todos sabemos quién es esa persona con quien Bárbara Rey tuvo esa relación afectiva. Si queda alguien que no lo sepa, que se fije en el hecho de que se trata de alguien que durante 17 años, ha sido una “alta personalidad del Estado”, al menos. Doy una pista de mi propia cosecha: es la misma persona que tuvo otras relaciones con una bellísima cantante de una voz no menos bella, y con otra, de nacionalidad italiana, que a mi gusto no adorna con tanta belleza sus cualidades, compensándolo con una simpatía maravillosa.

Si realmente en España no hubiera excepciones a la democracia, podríamos decir públicamente lo que todos decimos privadamente. Yo no lo haré, que no es que sea cobarde, pero tampoco un loco, que me puede el Código Penal. Nos pasa como en el cuento del traje nuevo del emperador: todos sabemos que el protagonista de esta historia está en pelotas, pero nadie se atreve a decirlo. Menos mal que nos queda el resentido de Jaime Peñafiel.



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