Me llamo José-Luis Prieto, nací en Madrid en 1973, soy abogado y consultor, desde 2007, tengo familia, ingresos, vivienda y compromisos en Móstoles y La Coruña. Soy demócrata y socialista libertario, por ese orden. Creo que la libertad debe ser efectiva para todos, que hay que garantizar la igualdad absoluta de derechos y oportunidades, y que el ser humano es social por naturaleza.
Cuando decidí exiliarme para abandonar la zona nacional y el totalitarismo nacional-liberal, en busca de la libertad, estuve reflexionando hacia dónde.
El siguiente vídeo, de una conocida cadena gallega de supermercados, está haciendo furor en Galicia, y explica perfectamente por qué elegí esta tierra:
Posteado el: 24 Octubre 2007(0)ommentarios Tags: General
Un complejo de opinión bien engrasado y que vive de la autorreferencia. Unos se citan a otros como “expertos” o “investigadores”, se invitan a sus programas y se dan la razón mutuamente tras una falsa apariencia de pluralidad y diversidad de orígenes.
Mi hija nació en Móstoles, y yo en Madrid. Pero la inscribimos en el Registro Civil con el nombre de Tareixa, que es Teresa en gallego. Tareixa por Teresa, su madre/mi esposa, y en gallego, pues su madre y su hermano son gallegos, ella nacida en La Coruña y él en Orense. Y no digo ahora A Coruña ni Ourense, como tampoco llamo Teresa a mi hija. Mi hija no es Teresa, sino Tareixa.
Es complicado. O al menos complejo de explicar, pero los nombres de personas los pronunciamos (o lo intentamos) en su idioma original, y los lugares no.
El anterior primer ministro del Reino Unido no es Antonio Blair, ni menos Toñín, que es a lo que correspondería el familiar Tony. Y si no hago la frase en inglés, tampoco diré que gobernaba desde London, lo cual quedaría muy pedante, sino desde Londres.
Así, tampoco digo Jorge Bush, ni menos Jorge Arbusto, sino, en inglés, George Bush. Y en cambio no digo, en inglés, New York (pronúnciese correctamente algo así como “níu llooc”), y siempre, en castellano, Nueva York, sin obviar la “r”.
Como mi hija no se llama Teresa. La voluntad de sus padres al ponerle el nombre era que se llamara precisamente Tareixa, y no de otro modo. Cuando sea mayor, que elija, que se puede, y que respeten su opción, del mismo modo que yo opté por, en lugar de un nombre compuesto, llamarme con dos simples separados por guión, para reforzar la tilde en la “e”.
Para mí, si la frase está en castellano digo Cataluña, en canvi, si pronuncio la frase en català, dic Catalunya. Pero Josep Lluís Carod Rovira siempre es Josep Lluís, tanto en castellano como en catalán, tanto en España como en China.
Llamarle a él José Luis y no llamar Ronaldo a Reagan, Guille e Hilaria a los Clinton o Jacobo a Chirac son ganas de molestar y/o una manifestación catalanófoba de desprecio al patrimonio lingüístico de Cataluña, y por lo tanto de España.