El autor

Me llamo José-Luis Prieto, nací en Madrid en 1973, soy abogado y consultor, desde 2007 vivo en Galicia, estoy casado y soy padre de una niña.

Soy demócrata y socialista, por ese orden. Creo que deben ofrecerse las condiciones para la materialización de la libertad para todos, que hay que garantizar la igualdad absoluta de derechos y oportunidades, y que el ser humano es social por naturaleza.

El blog

Desde 2002, con este blog pretendo aportar elementos para la contrapropaganda frente al nacional-liberalismo, desde una perspectiva liberal en materia social y socialdemócrata en materia económica.

Este es un cauce para la libertad de expresión, que ejerzo consciente de las limitaciones de nuestro ordenamiento.

Archivo: Abril 2008

Soy gallego

Torre de HérculesCaminaba apresurado por Bertamiráns cuando alguien dijo varias veces: “¡Madrileño!”. Lo escuché sin prestar atención: no me sentía concernido. Hasta que rápidamente pensé: “¡Coño! ¡Debe referirse a mí!”. Giré la cabeza y comprobé que era un compañero de mi Agrupación socialista, que no recordando mi nombre sí se acordaba de mi procedencia.

Me dice el niño que a él en el Colegio también le llaman “madrileño”. Y eso que al menos él nació en Orense y vivió allí hasta los 3 años de edad. Cuando cumpla 15 años, ya habrá vivido más tiempo en su Galicia natal que en Móstoles. Al menos no le han impuesto un típico mote ofensivo, que ser madrileño no es ni eso ni lo contrario.

Sé (en los pueblos se sabe todo, y yo no vivo en el rural involuntaria sino deliberadamente) que también se me tilda de “madrileño” con muecas torcidas, con animus infamandi, que no es lo mismo llamar ‘capullo’ a un amigo con confianza, que a un desconocido con mala baba. Así, cuando más me pitan los oídos es cuando me llaman “madrilenho”, así, con ‘h’ intercalada, que a algunos racistas no he tardado en caerles mal. El desprecio es mutuo, solo que yo añado el asco que me producen su ideología y sus prácticas racistas.

No me molesta que me llamen ‘madrileño’. No es un deshonor ni lo contrario. Sencillamente, yo no nací, me nacieron, y no me dieron a elegir tampoco el lugar. Mi padre nació madrileño también pero tenía que haberlo hecho sanabrés, y mi madre nació jienense. No sé por qué, veo mis raíces en Sanabria, y ninguna, aunque la tengo, en Baeza. De hecho, nuestra segunda residencia está en dicha comarca zamorana, y nunca he pisado el suelo de Jaen.

El ser humano, donde tiene superados los problemas de subsistencia, pierde el tiempo en darse el lujo de optar. Así, aunque nos cueste elegir entre papá y mamá (que la sangre tira), en el mundo occidental sí elegimos, y queremos, entre The Beatles y los Rolling Stones, o en España entre el Real Madrid y el Barça. Pueden gustarnos más música o más equipos de fútbol, pero si nos piden nuestras preferencias entre aquéllas, optamos como manera de dar forma a nuestra identidad (vaya por delante que, como no suponen ningún riesgo a mi pecunio, yo me inclino por las primeras de aquellas opciones).

Creo sinceramente que los españoles tenemos también dos alternativas para localizar nuestras vidas, y tiene que ver con aquello de ‘playa’ o ‘montaña’. Y yo soy de montaña. De siempre. Es una forma de ser. Galicia tiene Atlántico, sí, pero al contrario que cuando voy al Mediterráneo, aquí no uso las playas para zambullirme, sino para caminar o sólo tumbarme a leer el periódico. ¿Entienden por dónde voy?

Me atraen más los paisajes verdes que los amarillos. Me pone el roble, me encanta ver el agua brotar y serpentear. Prefiero estar encerrado en casa por llover fuera que fuera buscando sombras para huir del Sol. No me gustan las multitudes, y sí en cambio recluirme en el silencio. Ambas son preciosas, pero me veo más en la Torre de Hércules que en la Giralda.

Vamos: que tiro al norte. Quizá por eso me atrae tanto Sanabria como nada Jaen. Quizá por eso mi hija, nacida e inscrita en Móstoles, tiene por primer nombre el de Tareixa. Quizá por eso fui yo quien convenció a mi mujer, coruñesa de nacimiento, para afincarnos en Galicia.

Por eso soy gallego. No sólo legalmente porque lo diga el artículo 3.1 del Estatuto de Autonomía de Galicia, sino porque aquí es donde pago mis impuestos, a cuyo progreso así contribuyo, y por aquél adagio en cuya virtud “uno es de donde pace, no de donde nace”. Que no elegimos donde nos nacen y yo sí he elegido dónde quiero vivir, y creo que esto tiene más mérito que el que se arrogan los nacionalistas. Soy más gallego que ellos.

(Ayer, en gallego)

Son galego

Torre de HérculesCamiñaba apresurado por Bertamiráns cando alguén dixo varias veces: “¡Madrileño!”. Escoiteino sen prestar atención: non me sentía aludido. Ata que rapidamente pensei: “¡Coño! ¡Debe referirse a mí!”. Virei a cabeza e comprobei que era un compañeiro da miña Agrupación socialista, que non recordando o meu nome si se acordaba da miña procedencia.

Dime o neno que a el no Colexio tamén lle chaman “madrileño”. E iso que polo menos el naceu en Ourense e viviu alí ata os 3 anos de idade. Cando cumpra 15 anos, xa viviría máis tempo no seu Galicia natal que en Móstoles. Polo menos non lle impuxeron un típico mote ofensivo, que ser madrileño non é nin iso nin o contrario.

Se (nos pobos sábese todo, e eu non vivo no rural involuntaria senón deliberadamente) que tamén se me acusa de “madrileño” con xestos tortos, con animus infamandi, que non é o mesmo chamar “capullo” a un amigo con confianza, que a un descoñecido con mala baba. Así, cando máis me pitan os oídos é cando me chaman “madrilenho”, así, con ‘h’ intercalada, que a algúns racistas non tardei en caerlles mal. O desprezo é mutuo, só que eu engado o noxo que me producen a súa ideoloxía e as súas prácticas racistas.

Non me molesta que me chamen ‘madrileño’. Non é unha deshonra nin o contrario. Sinxelamente, eu non nacín, nacéronme, e non me deron a elixir tampouco o lugar. O meu pai naceu madrileño tamén pero tiña que habelo feito sanabrés, e a miña nai naceu xienense. Non sei por que, vexo as miñas raíces en Sanabria, e ningunha, aínda que a teño, en Baeza. De feito, a nosa segunda residencia está en devandita comarca zamorana, e nunca pisei o chan de Jaen.

O ser humano, onde ten superados os problemas de subsistencia, perde o tempo en darse o luxo de optar. Así, aínda que nos custe elixir entre papá e mamá (que o sangue tira), no mundo occidental si eliximos, e queremos, entre The Beatles e os Rolling Stones, ou en España entre o Real Madrid e o Barça. Poden gustarnos máis música ou máis equipos de fútbol, pero se nos piden as nosas preferencias entre aquelas, optamos como xeito de dar forma á nosa identidade (vaia por diante que, como non supón ningún risco ao meu pecunio, eu inclínome polas primeiras daquelas opcións).

Creo sinceramente que os españois temos tamén dúas alternativas para localizar as nosas vidas, e ten que ver con aquilo de “praia” ou “montaña”. E eu son de montaña. De sempre. É unha forma de ser. Galicia ten Atlántico, si, pero ao contrario que cando vou ao Mediterráneo, aquí non uso as praias para zambullirme, senón para camiñar ou só tombarme a ler o xornal. Entenden por onde vou?

Atráenme máis as paisaxes verdes que as amarelas. Ponme o carballo, encántame ver a auga brotar e serpear. Prefiro estar encerrado en casa por chover fose que fose buscando sombras para fuxir do Sol. Non me gustan as multitudes, e si en cambio recluírme no silencio. Ambas son preciosas, pero me vexo máis na Torre de Hércules que na Giralda.

Imos: que tiro ao norte. Quizá por iso atráeme tanto Sanabria como nada Jaen. Quizá por iso a miña filla, nacida e inscrita en Móstoles, ten por primeiro nome o de Tareixa. Quizá por iso fun eu quen convenceu á miña muller, coruñesa de nacemento, para fincarnos en Galicia.

Por iso son galego. Non só legalmente porque o diga o artigo 3.1 do Estatuto de Autonomía de Galicia, senón porque aquí é onde pago os meus impostos, a cuxo progreso así contribúo, e por aquel adagio en cuxa virtude “uno es de donde pace, no de donde nace”. Que non eliximos onde nos nacen e eu si elixín onde quero vivir, e creo que isto ten máis mérito que o que atribúense os nacionalistas. Son máis galego que eles.

(Mañá, en castelán)

El Manifiesto de Euston

En estas fechas, el 17 de abril, se cumplieron dos años del anuncio, en el ‘New Statesman’, de una declaración de principios en la que profesores y estudiantes universitarios, junto a militantes políticos, todos ellos bloggers laboristas y especialmente articulados en torno a los blogs NormBlog y PooterGeek (”nuestra iniciativa hunde sus raíces en Internet, especialmente en la blogosfera, a través del cual ha hallado su base de simpatizantes”), relacionaron las ideas que les unían. Dicho Manifiesto tomó el nombre de la calle londinense donde se encuentra el pub O’Neill’s donde se discutieron sus contenidos y se votó su redacción definitiva: Euston.

El Manifiesto de Euston es el resultado de la apertura del socialismo a liberales igualitaristas y demás demócratas progresistas, encontrándose en los principios comunes de “libertad, igualdad y solidaridad, derechos humanos, búsqueda de la felicidad” y concretándolos en la siguiente relación:

  1. Democracia pluralista y liberal.
  2. Crítica incondicional a las tiranías (como decimos algunos: “dictaduras, ni del proletariado”).
  3. Defensa innegociable, sin reservas, de los Derechos Humanos.
  4. Materialización de la igualdad.
  5. Cooperación al desarrollo para un mundo más justo.
  6. Crítica al antiamericanismo (“El hecho de que la política exterior de EEUU con frecuencia haya luchado contra gobiernos y movimientos progresistas y apoyado a algunos que son autoritarios y regresivos no puede justificar un prejuicio generalizado contra ese país y sus gentes”).
  7. Apoyo a la existencia tanto del Estado de Israel como de un Estado palestino.
  8. Antirracismo.
  9. Crítica incondicional al terrorismo.
  10. Apoyo a la injerencia internacional humanitaria.
  11. Autocrítica.
  12. Memoria histórica.
  13. Libertad de expresión.
  14. Código abierto en materia de informática.

Yo subscribo todos estos compromisos, todos, y por eso me adhiero al Manifiesto de Euston.

Ardió parte de mi Historia

Me acabo de enterar que el pasado día 4 ardió la centenaria casa de la familia de mi abuela paterna, mi yaya Tomasa, que con mucho esfuerzo ésta reconstruyó a finales de los años 80 respetando la arquetectura sanabresa. Mi padre vendió la casa, situada en pleno centro de Trefacio de Sanabria, en Zamora, el año pasado, a una pareja de trabajadores que se había encaprichado con ella.

Por quien primero lo siento es por ellos, Olga y su pareja. Cierto que lo que hay en una casa son sólo cosas materiales, y por lo tanto fungibles, sustituibles, y en su caso además, preveo, con la cobertura del oportuno seguro, tal como obligan los bancos cuando ayudan a comprarlas. Pero aun con esta ayuda, empezar desde cero un hogar…

Y lo siento por lo que quedamos de mi yaya Tomasa. Al parecer sólo se ha mantenido de pie la fachada frontal. La foto publicada por ‘La Opinión de Zamora’ es desoladora. Me temo que habrá que demoler lo que quede de pie.

Mirando esa fotografía veo pasar mis recuerdos de mi yaya Tomasa, y tomo consciencia del alcanze de aquella expresión de “no somos nada”. Hace tres días soñé con ella, que murió hace casi 16 años, y aunque la tengo fuertemente en mi memoria, asisto al progresivo borrado de sus huellas en este mundo.

La existencia es una mierda… hasta dentro de un par de horas, en que vuelva a ver a mi hija a la salida de la guardería.

¿Hacia dónde van los blogs?

Aunque todos sabemos que su blog realmente lo mantenía lo que en literatura se llama un “negro”, e incluso muchos sabemos quién era el mamporrero, Pío Moa ha anunciado abandona la blogosfera como canal de propaganda del revisionismo fascista. También recientemente, en el lado decente de la blogosfera política, “La Sombra de Aznar” tuvo otro amago de abandono del que, afortunadamante, ha desistido; y la gran base de datos que es el blog “192 muertos-192 mentiras” primero anunció que concluía su andadura para, en otro anuncio posterior, confirmar que su autor continúa blogueando.

Un blog de culto en Galicia, pese a adscribirse al anexionismo lusista, “Aduaneiros sem fronteiras”, continúa actualmente cerrado muchos meses después de un requerimiento fehaciente de una excéntrica poetisa. Aunque al parecer, como realmente le sucede al fascita de Pío Moa, la causa real es el agotamiento que conlleva mantener un blog, estaba demasiado caliente la condena judicial a Alasbarricadas por comentarios puestos por lectores en su foro, homologables a los de cualquier post de blog. Por eso mismo yo estuve a punto de cerrar jlprieto.net, y pongo de ello por testigo a César Calderón, a quien le dije que pondría mi esfuerzo en mi abandonado blog profesional. Por cierto, que César ya no es NetoRatón, ya que saltando hacia adelante ese ha pasado a ser un alias colectivo en la reconversión de dicho blog, que “renovarse o morir”.

(more…)

  • Se vende piso en Móstoles
  • Google

Artículos recientes

Últimos comentarios

Los más comentados

Mis compromisos

  • No hay socialismo sin revolución
  • Adopta animales abandonados
Creative Commons License