Me llamo José-Luis Prieto, nací en Madrid en 1973, soy abogado y consultor, desde 2007 vivo en Galicia, estoy casado y soy padre de una niña.
Soy demócrata y socialista, por ese orden. Creo que deben ofrecerse las condiciones para la materialización de la libertad para todos, que hay que garantizar la igualdad absoluta de derechos y oportunidades, y que el ser humano es social por naturaleza.
Desde 2002, con este blog pretendo aportar elementos para la contrapropaganda frente al nacional-liberalismo, desde una perspectiva liberal en materia social y socialdemócrata en materia económica.
Este es un cauce para la libertad de expresión, que ejerzo consciente de las limitaciones de nuestro ordenamiento.
Hoy hemos podido ver en televisión, y en las grabaciones colgadas en los medios digitales, fragmentos del desarrollo de la vista del juicio oral abierto contra el radiopredicador ultraderechista Federico Jiménez Losantos por las injurias vertidas contra Alberto Ruiz-Gallardón Jiménez. No voy a entrar a valorarlo, que de eso han escrito, a estas horas, cienes y cienes de blogs. Yo escribiré de otra cosa. Y es del comportamiento del encartado en la sala en la que se está sustanciando el procedimiento.
En primer lugar, creo que mi compañera, su abogada, no ha conseguido hacerse atender suficientemente por su cliente. Digo esto porque estoy seguro de que le habrá aleccionado sobre unas mínimas normas de comportamiento en la vista, y sobre todo por lo infructuoso del esmero que, estoy seguro, habrá puesto en dicha pedagogía.
En un juicio no se masca chicle. Es una falta de respeto terrible, además de una muestra de mala educación y, sobre todo, de carencia de un estilo que a los señores de derechas y buenos españoles se les presume. Porque no se masca ni en un juicio como no se hace en ninguno de los demás actos mínimamente protocolarios. Ya le han hecho un favor al radiopredicador no amonestándolo ccomo tan sólo por eso merecería, con lo que espero que esa chulería le sirva a Su Señoría para hacerse una idea de la calaña del enjuiciado, para caso de duda.
Más. No se hacen muecas de ningún tipo, ni gestos de aprobación, desaprobación u otro tipo. Ni eso ni sonrisas irónicas ni risas. Ni tampoco se interrumpe a quien tiene la palabra. Ni se cruzan las piernas ni uno se tira en el respaldo de banquillo (Gallardón, en cambio, sí es un caballero, y supo estar correctamente sentado). Ni se mira la hora en el reloj. Y la chulería al hablar se deja en las dependencias que la Conferencia Episcopal tiene para tal fin en sus empresas… Y todo esto lo he visto en Fedeguico las pocas imágenes que ha habido de la vista.
Vamos, que este tío tiene el mismo respeto ante la posibilidad de que le condenen por lo penal que el que nos tiene a la mayoría de los españoles. Espero que lo crujan.
Antes de las votaciones, tras las actuaciones del último festival de Eurovisión, confieso que no tenía opinión sobre la participación española. Más que nada porque quedar los primeros cambiaría mi vida exactamente lo mismo que quedar los últimos: nada.
En términos cualitativos… ¿Que calidad? Una amiga de Las Ideas ha revelado que el triunfo se le ha concedido a un plagio, y si precisamente durante las votaciones decidí tener opinión, y hacerla favorable a la elección hecha por RTVE, es por comprobar que no se votaba por calidad sino por vecindad (¡hasta Montenegro mimó a Serbia!). Eso sí que no es serio.
Vamos, que ni presentando a la mitad viva de The Beatles con la otra mitad reencarnada, y todos ellos nacionalizados españoles, ni así adelantaríamos a la miriada de Estados surgidos de las antiguas Unión Soviética y Yugoslavia. Los eslavos sí que son una nación. Sólo participaré de un tercer triunfo en Eurovisión cuando España siga la dinámica escisionista del PP y reviente, y los gallegos repartamos nuestros votos entre nuestros vecinos peninsulares y nos beneficiemos de la misma consideración por parte de ellos. ¡Autodeterminación para Cartagena!
Para a Ponencia federal vou presentar a “Emenda Facebook” (cun parágrafo bis engadido: “A tal efecto, de su representatividad se deducirán los cibermilitantes que sean militantes de Agrupaciones municipales o locales”).
Para a Ponencia galega preparei unha emenda de adicción dun novo epígrafe 551 bis, xa que a mesma non desenvolve a figura do cibermilitante, aínda que o acometo en concordancia coa redacción prevista para o conxunto do PSOE polos epígrafes 459 a 471 da Ponencia federal, cunha única innovación: concretar ao noso ámbito a canalización da cibermilitancia a través dunha Agrupación “virtual” do PSdeG.
Esta é a miña proposta:
A sociedade galega evolucionou, e o PSdeG ten a responsabilidade de responder aos cambios que se produciron. Nos últimos anos, o Partido a todos os seus ámbitos territoriais experimentou novas formas de militancia que son referencia noutros países da nosa contorna. A importancia crecente da rede fai que cada vez máis cidadáns participen politicamente a través dela. O Partido dos Socialistas tratou de canalizar a participación dos cidadáns que se dirixiron ao PSdeG ben para facer unha consulta, ben para expresar unha opinión, ben para ser verdadeiros axentes electorais do partido. Estamos claramente ante unha nova forma de activismo político.
O certo é que existe unha nova forma de militancia política, distinta á tradicional, compatible e complementaria dela. Temos vocación de partido líder en canto a ferramenta de participación política e á vangarda no noso proxecto político e na nosa forma de traballar. Por iso o PSdeG creará a figura do cibermilitante. Modificaremos os nosos Estatutos para recoller esta nova forma de militancia cuxas principais características son o dinamismo, a interactividade e a inmediatez. Os cibermilitantes terán no PSdeG os dereitos que se lle recoñezan a nivel federal e, en todo caso, canalizarán a súa participación na vida do noso Partido a través dunha Agrupación “virtual” de ámbito nacional con órganos propios.
Anoche ví el siguiente anuncio en una desconexión territorial de publicidad para Galicia de Antena 3:
Y mientras nadie del BNG empatiza con los andaluces pidiendo la retirada del anuncio, soy muy capaz de representarme mentalmente lo dignísimos que esos nacionalistas se habrían puesto si, del mismo modo que para los andaluces se explota el tópico de vagos, para nosotros los gallegos se hubiera hecho, por ejemplo, el de paletos.
El caso es que los plazos son perentorios, y parece que el acuerdo, de las opiniones de dicho foro más los comentarios que yo mismo recibí, tiene que reflejarse en un texto lo suficientemente escueto como para no contar con muchos términos susceptibles de objeción (la famosa discusión por la coma), y lo suficientemente abierto como para no obstaculizar el trabajo de quienes eventualmente tuvieran que ejecutarla. Que bastante frikis les parecemos a los compañeros “off-line” de nuestras Agrupaciones, como para arriesgarnos a también caerles antipáticos.
Así, para comenzar suscitando el máximo consenso entre nosotros, la primera y única renuncia debe ser en lo que no nos ponemos de acuerdo, que es en la concreción de la articulación orgánica de la cibermilitancia; que cada uno haga lo que quiera proponiendo una enmienda adicional. Confiemos en que, si finalmente se aprobase la “enmienda Facebook” por el Congreso, la dirección del Partido tome en cuenta nuestros dispares pareceres al respecto para tomar una decisión implementadora final.
En cambio, en lo que la opinión publicada de los actuales cibermilitantes sí coincidimos es en lo que puede servir de exposición de motivos o justificación de la enmienda:
La cibermilitancia es la forma de militancia que se desarrolla en Internet, pero militancia socialista al fin, que por lo tanto debe tener los mismos derechos y deberes que la desarrollada “off-line”, sin que quepa despreciar su trabajo ni degradarlo cualitativamente. En su razón, máxime ante la creciente relevancia de la red en la formación de la opinión pública de los ciudadanos, quienes intervienen en la misma a favor de las propuestas del PSOE y quieran, deben tener abierta la puerta de, como los demás, comprometerse en la gestión del Partido. Los cibermilitantes deben tener derecho no sólo a sugerir desde su ordenador, sino también a implementar la voluntad del Partido en la elección tanto de sus propuestas programáticas como de las personas a las que se confía su desarrollo.
Y por otro lado debe conciliarse la existencia de ambos tipos de militancia, la virtual y la encuadrada en la estructura básica del Partido basada en las Agrupaciones Locales, posibilitándose a la cibermilitancia tanto mantener su afiliación a éstas, como poder mantener su vinculación al Partido sólo como cibermilitantes: compatibilidad sin obligatoriedad. No podemos abrir una vía de debilitamiento de la estructura básica del Partido, y por otra parte, sin su perjuicio pero sí complementándolo, debemos flexibilizar las formas de implicación.
La siguiente es la propuesta de “enmienda Facebook” de sustitución al epígrafe 471 de la Ponencia Marco (sin perjuicio de que quien quiera pueda adaptarla a sus inquietudes mediante una enmienda de adición 471 bis):
g. Tener voz y voto en los Congresos, Comités y Conferencias del Partido a través de los delegados democráticamente elegidos entre los mismos, sin perjuicio de sus derechos como afiliados de Agrupaciones locales, cuando lo sean.