Soy de quienes le insistió para que lo publicara, y seguidamente, por su interés fuera de la comunidad gallegoparlante, lo traduzco de dicha lenga. “Luchando contra la desmemoria, mirando al futuro” es el el Discurso de 26 de julio:
Buenos días, compañeras y compañeros.
En primer lugar nos gustaría agradecer al Partido de los Socialistas de Galicia que, como organización juvenil y hermana del partido, nos haya invitado a dirigiros unas palabras en la inauguración de este Congreso. Gracias, compañeros y compañeras, y permitidme, antes de nada, desearnos un buen Congreso.
Congreso que es una reunión de las y de los socialistas gallegos para definir quién somos y hacia dónde vamos. Qué queremos, qué soñamos, y también para reflexionar sobre lo que esperan de nosotros los gallegos y las gallegas, los y las socialistas que aunque no formen parte activa de este partido, comparten nuestra visión del mundo. Es la ocasión de demostrar hasta que punto estamos comprometidos con los valores del socialismo.
Un congreso es la fecha que marca el calendario para ahondar en aqullo que nos une como socialistas, que nos define como tales. Es también el momento de abrirle puertas a la sociedad y contarle por qué somos socialistas, qué defendemos, por qué militamos en el Partido Socialista y porqué pedimos su confianza.
Es el momento de abrir el corazón, de demostrar al mundo que ser socialista significa creer y defender la igualdad. Principalmente igualdad entre todas y todos los ciudadanos, y particularmente entre hombres y mujeres. Porque es imposible conseguir igualdad en ningún ámbito mientras la mitad del género humano viva un escalón por debajo.
Nosotros, los y las socialistas, tenemos que ser quien hemos de comprometernos sin complejos con la causa feminista y con cada una de las mujeres que sufren la discriminación en su día a día, en su trabajo, en su vida. Tenemos que decirle a la sociedad que para los socialistas las mujeres hace tiempo que dejaron de ser “la hija de”, “la madre de” o “la mujer de”…
Igualdad es no-discriminación, no-discriminación porque mi sexo, mi capacidad económica, mi edad, mi raza, mi orientación sexual no deben, jamás, limitar el ejercicio de mis derechos. Eso es socialismo.
Los Congresos, compañeras y compañeros, son también el mejor momento para hacer un ejercicio de retrospección. Los Congresos tienen que servir para mirar hacia delante, pero también para recibir un antídoto contra la desmemoria. Para saber adónde vamos, compañeras y compañeros, tenemos que tener claro de dónde venimos:
Tenemos 129 años de historia que nos hablan de sacrificio, de esperanza, de logros, de trabajar por un mundo libre sin dueños ni esclavos, sin ciudadanos de primera y ciudadanos de segunda. 129 años de los que sentirnos orgullosos. Orgullosos de haber sido el partido de los derechos, el partido de los humildes, de los desamparados, el partido de la ilusión. Mirar atrás para nosotros es seguir la senda de la democracia, del sufragio universal, de la educación y la sanidad universales, de Pablo Iglesias, de la Unión General de Trabajadores, de la II República. Eso forma parte del orgullo militante.
Tenemos que honrar la memoria de los que arriesgaron su vida para que la sociedad en la que vivimos fuera de todas y todos, y no solo de unos pocos. Tenemos que honrar la memoria de los que dieron su vida por defender la libertad, por defender que, para los socialistas, las personas son lo primero, lo segundo y lo tercero. Contarles que donde hubo lucha por los derechos de las personas, por la dignidad, por la libertad… hubo un socialista poniendo lo mejor de sí mismo, lo mejor de sí mismo y muchas veces su vida.
Somos el testimonio de la irreverencia de la libertad y tenemos el deber de no olvidarlo, de curarnos de la desmemoria. Tenemos el deber de llevar la cabeza bien alta. Porque tener un carné con una rosa y un puño grabados no sólo significa sentirse socialistas, sino también defender los valores del republicanismo, del laicismo, del federalismo, del galleguismo, de la solidaridad… de sentirnos orgullosos de construir un mundo que no entiende de privilegios, un mundo que construye derechos.
Como partido tenemos también que ser conscientes de que tenemos que conectar con los sueños de las y de los ciudadanos que también creen en ese mundo. Tenemos que romper con el descrédito que muchos ciudadanos sienten hacia la política y los politicos y llegar a ellos. Decirles que pensamos como ellos, que sentimos como ellos y que precisamos de su implicación.
Tenemos que decirles, que si hay algo que no les gusta… se muevan para cambiarlo. Porque el que no se equivoca nunca, es el que nunca hace nada. Y para conseguirlo tenemos que hacer un ejercicio de autocrítica, tenemos que evaluar si somos capaces de transmitir nuestras ideas y valores. Tenemos que escuchar para ser escuchados. Porque si no hacemos esto, estaremos hablando en un atril engrandecidos de nuestros logros… pero no habrá nadie para escucharnos.
Eduardo Galeano dijo una vez que cuando ves la utopía en el horizonte y das un paso para acercarte la ella, ésta se aleja, que das otro más y se aleja ese poquito que avanzaste, que das otro y vuelve a alejarse. ¿Para que sirve entonces? se preguntó, me pregunto. Pues sirve para seguir avanzando, compañeros y compañeras.
Reflexionemos, debatamos y seamos capaces de decirle al mundo que los y las socialistas de Galicia tenemos objetivos, valores, propuestas, ideas… e ideales. Digamos a los gallegos y gallegas, los chicos y chicas gallegos que, a lo mejor, la utopía no es un sueño… es una verdad prematura.
Digámosles con nuestras enmiendas, con nuestros proyectos que, como dijo el brasileño Raúl Seixas, un sueño que se sueña solo es sólo un sueño, un sueño que soñamos juntos es una realidad.
Salud, compañeros y compañeras, buen congreso y buena suerte.
Lo suscribo.