Una de las más íntimas frustraciones que me traje a Galicia cuando decidí vivir aquí es una macerante sensación de fracaso como socialista ante el hecho de que la derecha caciquil de toda la vida hubiera vuelto al Gobierno municipal de Móstoles en 2003, y el conjunto de la izquierda nos matuviéramos incapaces de derrotarlos electoralmente. Particularmente, porque Móstoles es una ciudad de trabajadores de esas que configuran el conocido como “cinturón rojo” de Madrid. Como en Móstoles tengo a mis padres y hermanos, cuando los he visitado, al pasear por aquellas calles, he recordado la tarea pendiente que tenemos el PSOE e IU en la segunda ciudad más grande de la Comunidad de Madrid, sólo superada por la capital.
La responsabilidad ha sido nuestra, porque tengo interiorizado que los electores nunca se equivocan. Hicimos durante muchos años ingentes esfuerzos por salir derrotados electoralmente, pero los mostoleños no nos dejaban. Finalmente, se cansaron de sostener ellos lo que los militantes socialistas, realmente, no queríamos. Episodios de transfuguismo entre los concejales socialistas, o el caso del 906, fueron para los ciudadanos la gota que colmó el vaso en 2003. Cuando los protagonistas de esos escándalos posteriormente, además, se hicieron con la Agrupación del PSOE de Móstoles (el del 906 como Secretario General, y el otrora tránsfuga como Secretario de Organización), los mostoleños recibieron el mensasje de que los socialistas no éramos gente de fiar, y la izquierda también perdió las elecciones de 2007.
Esa vergonzante Agrupación mostoleña del PSOE dio además la espalda a la compañera que, pese a tan desesperanzador escenario, decidió aceptar la petición que desde las más altas instancias del Partido se le hizo de que comenzara la regeneración ética en Móstoles, Paz Martín Lozano.
He de confesar que al principio pensé que Paz estaba loca, por aceptar dejar su cómodo escaño en el parlamento autonómico para saltar a la arena del circo romano socialista de Móstoles. Cuando, pese a ser ella la Portavoz del Grupo Socialista en el Ayuntamiento de Móstoles, la dirección de la Agrupación del PSOE móstoleño comenzó a hacerle “luz de gas” para que se rindiera, Paz resistió con su habitual sonrisa y autocontrol, sin caer nunca en las provocaciones con que se le hostigaban. Yo soy de los que le preguntó: “Paz: ¿vas a abandonar?”, deseando que resistiera, pero comprendiendo que, humanamente, hay presiones que nadie puede estar obligado a aguantar, para acabar pensando que el PSOE de Móstoles nunca tendría arreglo. Y ella respondía que no. Y confieso que en ocasiones pensaba que nos engañaba, y que ya tenía pensado rendirse.
Pero no ha sido así.
No perdió la compostura cuando la dirección de la Agrupación Socialista de Móstoles decidió no apoyar la candidatura del PSOE en las Elecciones Municipales de Móstoles, privando a nuestra candidata a Alcaldesa, Paz Martín, de los más mínimos recursos económicos, humanos y materiales. Hubo que agudizar el ingenio para salir adelante, agradeciendo el apoyo que en cambio sí se recibió de las Agrupaciones del PSOE de municipios vecinos. Qué vergüenza. Si todo el PSOE mostoleño, con todos sus medios, hubiera apoyado a Paz Martín en las Elecciones Municipales de 2007, hoy ella sería la Alcaldesa de Móstoles.
Ni tampoco perdió la compostura cuando algunas insinuaciones sobre su honorabilidad, lanzadas por “concarnetarios” (de “carnet”, que agunos sujetos no pueden ser considerados compañeros socialistas) aparecían como filtraciones calumniosas en determinados medios de comunicación. Ni cuando en base a las mismas se justificaron maniobras internas en el Grupo municipal Socialista de concejales del Ayuntamiento de Móstoles para no sólo degradarla políticamente, sino además humillarla personalmente. Ni cuando, como hacía Stalin, se le borraba de las fotos y las noticias de la web oficial de la Agrupación Socialista local.
Comienza el cambio
Ayer fue la votación de los delegados mostoleños al 11º. Congreso regional ordinario del Partido Socialista de Madrid. Por primera vez, Paz Martín se decidía a impulsar una alternativa frente al aparato local responsable de que la derecha gobierne Móstoles. Titánica misión, cuando a ella se le niega el pan y la sal y, en cambio, aquél aparato utiliza los recursos que todos los socialistas de la ciudad han creado con sus contribuciones para arrollar a parte de los mismos como una apisonadora. Porque algunos prefieren gobernar una Agrupación del PSOE a que otros del PSOE gobiernen la ciudad.
Hasta ahora, el aparato ha conseguido la unanimidad de los puestos orgánicos a elegir en el PSOE de Móstoles. Hasta ahora, porque ayer sólo ellos y la candidatura de Paz Martín superaron el 20% de los apoyos necesarios en la Asamblea de militantes para configurar la delegación de dicha Agrupación al Congreso regional.
Así que por fín hay alternativa dentro del PSOE mostoleño, lo que supone que comienza la derrota del PP en las próximas Elecciones municipales. El mérito es de Paz Martín en la medida en que ha puesto la cara para los auténticos protagonistas del cambio que comienza: los militantes que en un acto de hartazgo han ejercido activamente sus derechos contra un aparato socialista local instalado en la comodidad del Gobierno municipal del PP.
Tiembla, Parro, que Iván García ya está cayendo.