El autor

Me llamo José-Luis Prieto, nací en Madrid en 1973, soy abogado y consultor, desde 2007, tengo familia, ingresos, vivienda y compromisos en Móstoles y La Coruña.
Soy demócrata y socialista libertario, por ese orden. Creo que la libertad debe ser efectiva para todos, que hay que garantizar la igualdad absoluta de derechos y oportunidades, y que el ser humano es social por naturaleza.

Archivo: Julio 2008

De lo que se trata


Yo también exijo mi balanza fiscal

Como esto del DNI electrónico es una maravilla, sin salir de casa esta tarde he presentado mis declaraciones y pagado religiosamente las cuotas tributarias trimestrales correspondientes a mi actividad económica, que es profesional. Y me ha venido a la cabeza la polémica por las balanzas fiscales.

La verdad es que pagar impuestos recuerda al paganini que no se puede quejar, y más con la que está cayendo. Como guardan relación con la capacidad económica (los directos) o el consumo (los indirectos), supone que cuanto más se paga más capacidad y más consumo se está permitiendo el contribuyente.

Una pausa, que cuento un chiste malo para poder seguir: Un pirómano está encendiendo un fuego en un bosque cuando le sorprende un guardia civil.

- ¡Quieto a la benemérita!

- ¿Por qué? El bosque es de todos: quemo mi parte.

Sigo.

Pues bien: Quemo mi parte y exijo mi balanza fiscal. A ver si aquí todo el mundo va a elegir qué parte le corresponde y quema y yo me voy a quedar “pasmando”, como dice un compañero. Así que exijo saber cuánto pago a la solidaridad entre los españoles y cuánto recibo de dicha solidaridad, y cuando se compruebe que mi saldo es de déficit fiscal, requeriré por burofax al Ministro de Economía y Hacienda para que me exima de pagar más que lo que me lleve, y que me vaya devolviendo la deuda histórica de la que soy acreedor.

Y así todos, y todo a tomar por culo.

Cómo ser un entendido en lo que sea


Me apuesto una mariscada

Me apuesto una mariscada a que nadie encontrará ninguna declaración ni propuesta de Rosa Díez, de cuando vivía del PSOE, contra la terrible e intolerable injusticia de que el mailing electoral sólo se sufrague a los Partidos que hayan obtenido Grupo parlamentario propio. ¿Antes no era un “elemento de discriminación”?

Hasta entonces, seguiré pensando que es una inmoral, pero ahora por haber estado tan callada ante tamaña terrible e intolerable injusticia cuando la pasta que recibí­a de las instituciones públicas, previa candidatura socialista, le llenaba tanto los bolsillos, el estómago y la boca que prefería no hablar.

De perder esta apuesta, me comprometo a satisfacerla en mes con “r”. Se aceptan las enmiendas que la ultracentrista transversal (“¡Ni izquierdas ni derechas, sólo el yugo y las flechas!”) haya presentado en su época de infiltrada, sobre la materia, a las Ponencias Marcos del Partido que le acogió a todos sus niveles, o dentro de los Grupos parlamentarios respecto de las proposiciones o proyectos que sobre la subvención del mailing electoral se hayan presentado.

Juan Canalejo. Fernando Cabo

En las guerras, más que muertes hay asesinatos. Por mucho que se trate de legislar (¡legalizar!) los actos de guerra, lo cierto es que la guerra es la ausencia del derecho, es nuestra privación de derechos, desde los dos más importantes, los de la libertad y la vida, hasta el último.

Juan Canalejo fue un terrorista (“pistolero” se decía entonces) ultraderechista. Desde 1934 fue jefe de comandos terroristas gallegos de Falange, llegando a dirigir un campo de entrenamiento en la playa coruñesa de Bastiagueiro. Cuando las ultraderechas españolas entraron en guerra contra el sistema democrático, se alineó con los traidores. Aún conociendo las eventuales consecuencias de sus gravísimos delitos, que en aquélla época los de terrorismo y traición conllevaban la condena de pena de muerte, persisitió en sus actividades criminales y, juzgado, acabando ajusticiado en Paracuellos del Jarama, en cuyo cementerio su cuerpo descansa en paz, y donde se le puede rezar. En Paracuellos del Jarama hay enterrados muchos terroristas que la propaganda fascista y el paso del tiempo pretenden convertir en mártires, como hace ETA con sus muertos. El PP protege su memoria.

Fernando Cabo era hijo de un demócrata cuando los fascistas empezaron la guerra civil. Por ello fue asesinado sin ningún procedimiento judicial por compañeros de armas de Juan Canalejo. Fernando Cabo tenía sólo 3 añitos (la misma edad que mi hija, y se me ponen los pelos de punta). Fue enterrado en una fosa común, por lo que a él nadie le ha podido rezar todo este tiempo. Esperaba un hermanito, que no llegó a nacer porque su madre, Jerónima Blanco, de sólo 22 años, fue en ese avanzado estado de gestación, también asesinada y tirada a la misma fosa común. También sin enjuiciamiento. Tampoco la han podido rezar. También por lo mismo fueron asesinados Demetrio, Victorino y Salvador Blanco, tíos del niño Fernando.

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