La mentira está ahí dentro (1)
No se crean el espejismo. Hoy no ha sido un “martes negro”, pero…
Me encuentro en excedencia de una empresa de externalización de procesos y servicios para entidades financieras (así se llama su patronal). Mi trabajo en la misma consistía primero en formalizar préstamos hipotecarios y minutar Escrituras inscribibles en los Registros de la Propiedad, y finalmente, ser apoderado del Banco en otorgamientos notariales.
Una de las obsesiones de la empresa era que los préstamos hipotecarios estuvieran perfectamente formalizados (cumpliendo todos los requisitos de transparencia y calidad) para que fueran perfectamente “titulizados”. He de decir que el Banco para el que trabajábamos es el tercer mayor de los del Reino Unido, con un target de clientela muy determinado; vamos, que al menos en España prefieren la calidad de las operaciones a la cantidad.
La “titulización” es la clave, o al menos la principal, de la crisis financiera o crediticia que estamos viviendo en la actualidad. Pero… ¿qué es la “titulización”?
Los que tenemos una hipoteca (o hablando con más propiedad: los que tenemos contratado un préstamo hipotecario obligándonos a su amortización, retribuyéndolo mediante intereses y garantizando su pago mediente un bien tasado en un valor suficiente para mantener nuestra solvencia) hemos generado un activo al Banco comercial o a la Caja de Ahorros prestamista. Estas entidades financieras, por principio, tienen una liquidez ajustada, que ese es su negocio: jugar con el dinero de los clientes; invertimos en ellos y ellos invierten con ello.
En caso de que la entidad prestamista quiera aumentar su liquidez puede desprenderse de su cartera de préstamos hipotecarios mediante su venta a un fondo de titulización, el cual crea un conjunto de títulos (bonos) que coloca entre los inversores.
La definición es de Edufinet (por cierto: pidan gratis su guía financiera).
En síntesis y simplificación, la “titulización” consiste en que el Banco o Caja agrupa operaciones hipotecarias y hace paquetes con las mismas, las envuelve, las pone un lacito y las los coloca en sus Fondos de Inversión o se los coloca a otros Fondos de Inversión o a otros Bancos o Cajas, o…
El que compra, adquiere los pagos de amortización e intereses que hacemos los hipotecados cada mes. Un paquete “titulizado” con muchos prestatarios hipotecarios representa una pasta gansa. Parece dinero fácil para el comprador, ¿verdad?
En el próximo post les detallaré qué suscitó interés en mi Curriculum Vitae para ser contratado en el sector financiero y justificaré por qué también creo que el hostiazo del sistema financiero es insoslayable. Quédense con que las entidades financieras, para ganar liquidez, venden paquetes “titulizados” de préstamos hipotecarios (“activos”) de los que son acreedores.






