Revelaciones y aclaración
Con falsedades como las que habitualmente nos reserva a los que cree que estamos conjurados contra él, alguien me ha aludido expresamente en su blog. Es por ello que hago una interrupción en mi serie “La mentirá está ahí dentro” (1, 2, 3, 4) y en las ocupaciones que últimamente me tienen tan apartado de este blog para hacer unas revelaciones y una aclaración. Más que nada por si usted, querido lector, ha llegado aquí a través del enlace que se me hace en aquella nueva andanada de falsedades, y yo minimizar las lesiones de su sablazo.
Por una parte, para dejar en evidencia la credibilidad de quien últimamente tan obsesivamente me alude, le voy a revelar un dato ilustrativo, ejemplificador. Como militante que dice ser del PSOE, dice que desde 1991 lo es en Galicia del PSedG. Pero antes del PSdeG, cuando vivía en Cataluña, no ha sido socialista, ocultando que era militante de un Partido Comunista surgido de doctrinas unificadoras stalinistas. Y aún sabiéndolo, sigue diciendo tanto que es “socialista de toda la vida”.
Pero lo peor de todo es que hace mucho que ni siquiera es militante del PSOE. Fue expulsado por deudas de las contribuciones económicas que todos los militantes hacemos para el sostenimiento de nuestra organización. Poco antes del último Congreso Federal del Partido solicitó una nueva alta en la Agrupación del mismo que correspondía por su domicilio, pero aún no ha sido estimada. Él lo sabe, ya que ni le han sido pasadas al cobro nuevas cuotas ni es convocado a las Asambleas a las que todos los militantes tenemos derecho a asistir. Y aún sabiéndolo, sigue diciendo que es miitante del PSOE.
Y aún así admite haber llamado “a las puertas del Partido Socialista Obrero Español, de forma repetida”, y, sin rubor, que para “acordar partida económica”. En fin…
Lo peor es que, siendo todo su “él digital” una impostura (y todo el “él real” que ha tratado de fabricar alrededor de sus sólo tres años de “él digital”), ha pretendido blindarse atribuyendo a los demás las carencias de su comportamiento. Así, repitiendo obsesivamente que los demás somos los impostores que ocultamos nuestras supuestas verdades incómodas, no faltan quienes, relajadas sus defensas, se tragan sus bolas.
Más sobre su credibilidad. Ésta puede ser desvirtuada tanto por las falsedades como por la ignorancia. Ésta, la ignorancia, queda en evidencia cuando, en mi caso, por definirme como sionista me atribuye vincularme con entidades que incluyen el nombre de un monte en su denominación… produciendo una tremenda vergüenza ajena: el sionismo no es sino la doctrina que propugna la necesidad de un Estado para el pueblo de Israel. Y esto sólo por poner un ejemplo, y por no cuestionar la credibilidad entre los socialistas de quien escribe libelos de contenido homófobo, o de quien debe recurrir no sólo a insinuaciones cuasi calumniosas, si no a explícitas injurias, para sostener sus pareceres.
Ahora la aclaración, que debería ser tamizada conforme la desvirtuación de la credibilidad de quien ha sostenido lo contrario: Es falso que la iniciativa “Socialistas en Red”, surgida en 2001, estuviera coorganizada por mí, y esta mañana he conversado con Ramón Espinar y me dice que él tampoco tuvo nada que ver, y de lo que sigo a Joaquín Leguina, sé que él tampoco. No conoco la vinculación de otras personas, pero como hayan sido aludidas con el mismo rigor que Ramón, Leguina y yo… Y lo peor es que habiéndo, el todólogo que nos cita, dado los últimos años lecciones de profesionalidad y ética a todo el mundo, y recientemente incluso de deontología periodísitica, queda en evidencia que o no contrasta sus fuentes… o es que éstas no existen, y todo no es más que producto de sus elucubraciones. “Socialistas en Red” es una inicitiva de José Cepeda, y yo exhibo públicamente no haber coincidido nunca con él en absolutamente nada, de lo que me enorgullezco infinitamente y que exhibo con timbre de honor, nunca, nunca, nunca, y que algún día explicaré.
La próxima vez que lean al impostor, háganlo con la debida distancia, las debidas reservas. No es de fiar.
(No le identifico ni por su nombre ni enlazándole. Más que nada, porque es posible que todo no sea más que una provocación para que entro en su juego, y quiero evitar que se me aprecie animus retorquendi en el Juicio que tenemos pendiente por las injurias con publicidad que me dedicó en su blog. También, porque con este artículo sólo he querido ejercer un derecho de rectificación o una respuesta por alusiones, sin darle pie a continuar la espiral en la que quiere introducirme. Finalmente, porque precisamente es lo que él quiere, lo que él necesita: que le nombren y le enlacen)









