Lo que no te cuentan de la guerra Hamas-Israel
Israel ataca las posiciones con que la organización terrorista Hamas se parapeta entre la población civil de Gaza desde el pasado sábado. Aunque las víctimas ocasionadas por los ataques israelíes son muchos menos que las que los palestinos se han ocasionado entre ellos (y de lo que no se habla), ¿qué pasó antes del 27 de diciembre?

Tan solo entre el 24 y el 25 de diciembre sesenta proyectiles de mortero, cohetes Katyusha y misiles Kasam financiados por la teocracia iraní, lanzados desde la ciudad de Gaza, sus azoteas, sus balcones, los solares entre sus edificios, habían caído en las poblaciones civiles israelíes de Netivot, Ashkelon, Kerem Shalom y otras localidades de la región del Negev próximas a la franja de Hamas. El detonante fue la venganza de Hamas por la muerte de tres terroristas de su organización el 23 de diciembre cuando habían sido sorprendidos colocando explosivos destinados a asesinar israelíes. Hubo que desplegar un rápido dispositivo de emergencia para los ciudadanos israelíes de la zona, según informaciones que no llegaron a España:
Debido a la reciente escalada, el Comando de Defensa Interior decidió conectar a todas las ciudades dentro del radio de treinta kilómetros de la Franja de Gaza al sistema de alerta, incluido Ashdod, Ofakim y Kiriat Gat.
El viceprimer ministro de Defensa, Matan Vilnai, decidió distribuir los sistemas de beeper a los agricultores en la periferia de Gaza.
Otra contabilización de datos, en este caso de la acreditada agencia AFP, cuantifica los cohetes y misiles en más de ochenta sólo el día 24, precedidos de varios la noche anterior, en el mayor ataque desde la ruptura de la tregua entre la organización terrorista Hamás y el Estado democrático de Israel el 19 de diciembre, que había perdurado seis meses para cesar una larguísima cadena de ataques terroristas.
Dirigentes de Hamas se vanagloriaban el mismo día 24 de que en Israel “los residentes del sur se quedarán en sus refugios por un largo tiempo”, invitando a la guerra con el desafío de que “las amenazas de una ofensiva militar (israelí) no nos asusta porque estamos más preparados que nunca”. El día siguiente el Primer Ministro israelí compareció nada menos que ante una televisión árabe en un intento desesperado de evitar la reacción de sus fuerzas armadas. Su llamamiento fue en vano: entre la noche del 25 y la madrugada del 26 de diciembre, aún salieron de las azoteas de los edificios de Gaza varias decenas de grandes proyectiles hacia emplazamientos civiles de Israel. En total, casi 200 misiles salieron de Gaza con destino a Israel entre el 19 y el 27 de diciembre.
Aparte de ataques a las fuerzas de defensa de Israel durante la tregua, ya antes de su ruptura oficial poblaciones civiles israelíes habían sido atacadas con lanzamientos desde Gaza. Casi 600 cohetes y misiles salieron de la pequeña franja de Gaza para explotar en suelo israelí durante la tregua, continuando la macabra serie anterior:
Hasta el inicio de los ataques terroristas, Israel, pese a la ruptura de la tregua, había permitido activamente la entrada de ayuda humanitaria a Gaza. Durante la tregua, la ayuda era propiamente israelí.
Todo esto no nos lo cuentan. Aflora el antisemitismo latente que desde los Reyes Católicos tenemos inoculado en España, y que Franco, tirano con el apoyo de tropas musulmanas que durante la Guerra Civil masacraron salvajemente a los luchadores por la libertad, revitalizó azuzando supuestas confabulaciones judeomarxistas. Y por ello muchos españoles, demócratas de izquierda, se encuentran apoyando a una organización terrorista constituida para combatir los valores de la democracia, el laicismo y la izquierda.
Y, así, llegamos a pensar que Israel es un país de mierda.










