El autor

Me llamo José-Luis Prieto, nací en Madrid en 1973, soy abogado y consultor, desde 2007, tengo familia, ingresos, vivienda y compromisos en Móstoles y La Coruña, estoy casado y soy padre de una niña. Soy demócrata y socialista libertario, por ese orden. Creo que la libertad debe ser efectiva para todos, que hay que garantizar la igualdad absoluta de derechos y oportunidades, y que el ser humano es social por naturaleza.

El blog

Desde 2002, con este blog pretendo aportar elementos para la contrapropaganda frente al nacional-liberalismo, desde una perspectiva liberal en materia social y socialdemócrata en materia económica.

Este es un cauce para la libertad de expresión, que ejerzo consciente de las limitaciones de nuestro ordenamiento.

Archivo: Enero 2009

Más de las tres cuartas partes

Seguro que los editoriales de los tabloides y medios de comunicación de derechas y ultraderecha de mañana repiten al unísono, en coro, que la votación del fallo sobre la objeción de conciencia a la asignatura de Educación para la Ciudadanía demuestra la “profunda división” del Tribunal Supremo. Seguro.

Aunque la Sentencia haya sido aprobada por más de las tres cuartas partes de sus magistrados.

Así, se reforzará la apariencia que desde el fundamentalismo católico se pretende fabricar artificiosamente de que dicha supuesta “profunda división” refleja la supuesta “profunda división” de la sociedad al respecto para así pedir, ahora, consenso.

Digo “ahora”, porque no quisieron ningún consenso cuando ellos y los suyos aprobaron la Ley Orgánica 10/2002, de 23 de diciembre, de Calidad de la Educación, cuyos artículos 16.2, 23.1 y 35.5 obligaba a todos, desde una perspectiva confesional o no, a estudiar “Sociedad, cultura y Religión”.

Touriño, encarnando Galicia

O pasado fin de semana, ‘La Voz de Galicia’ publicou unha enquisa da prestixiosa Sondaxe sobre o posicionamiento político dos galegos ante as Eleccións autonómicas do próximo 1 de marzo.

O sábado revelaba que só o 13% considéranse do centro-dereita que pretende ocupar o PP, e menos do 15% identifícanse coas posicións de extrema-esquerda da UPG ou da esquerda con que estes se ocultan baixo o disfrace do BNG; e que só o 8% dos galegos renegan da identidade española como o BNG, e só o 7% renega da galega como fan os nacionalistas españois que se ven reflectidos no PP.

TouriñoEntón, ¿que opción política é a que máis se parece á sociedade galega? A enquisa constata que máis da metade dos galegos considerámosnos de centro ou centro-esquerda, e que practicamente a metade considerámosnos tan españois como galegos. E o PSdeG quedouse só en devandita posición, pola radicalización dos demais, entregados a dinámicas centrífugas e espirais extremistas.

Por iso non é de estrañar que a segunda parte da enquisa, o domingo, arroxase que Touriño é o único candidato aprobado, que o PSdeG aumentará a costa do PP a súa forza no Goberno autonómico fronte ao BNG e que Touriño será ratificado como Presidente da Xunta.

Mi yaya Isa

El miércoles pasado hice un viaje express a Madrid. Fuí a despedirme de mi abuela, la yaya Isa. Me había llamado mi madre el día anterior, para decirme que con esta hospitalización ya fallecería.

Hace unos poco años que su salud se había deteriorado sensible y repentinamente por esos problemas de azucar que son una marca de la casa (yo mismo me encontré hace unos pocos años en plena insulinorresistencia, de la que, suficientemente acojonado, logré recuperarme, equilibrando de paso mi colesterol). Los últimos meses hubo que añadir la afección del comportamiento a la que los octogenarios avanzados cuesta sustraerse. No era exactamente que chocheara, no, sino que pasaba a estar auténticamente intratable. La verdad es que mi yaya no es que fuera severa ni arisca, al menos no lo que conocíamos sus nietos, sino que, aunque tenía sentido del humor, no era de “hacer cariños”.

Las personas a las que más quiero, he querido, y admiro, aparte de mi hermano Enrique Padrós, son, aunque quede muy almodovariano, las mujeres de mi vida: Mi hija, mi esposa, mi madre y mis yayas. No sé por qué, pero mis dos abuelas siempre han rechazado ese apelativo, el de abuela, como si se sintieran más viejas, y exigían el tratamiento de “yayas”. Y eso que mi yaya Tomasa era sanabresa, aunque accidentalmente no naciera ahí, y mi yaya Isa jienense de Baeza. Vamos, que de latitudes bastante opuestas dentro de la geografía española. Así, cuando hace cuatro años mis padres tuvieron su primer nieto, mi madre se convirtió, también, en yaya.

Mi yaya Tomasa murió en 1992. Entonces, renegué de Dios, con quien me reconcilié casi 17 años después, cuando le descubrí en la sala de partos donde ví nacer a mi hija. Mi hija, si hubiera sido niño, se habría llamado Tomás Enrique, por aquélla de mis yayas y aquél de mis hermanos, quien además realmente se llamaba Enrique Tomás. Como fue niña, elegimos Tareixa Isabel. Tareixa por su madre, Teresa y gallega, e Isabel por mi otra yaya. Hace un par de años, ésta me dijo que, a su vez, ella se llamaba así por su propia abuela, llamada Isabel Fernández. Descubrí que el nombre de mi hija, nacida a principios del siglo XXI, se había originado en el que le pusieron a mi tatarabuela en el siglo XIX.

El miércolés aterricé en Madrid, mi padre me llevó al Hospital de Alcorcón, estuve allí tres horas, y volví a casa. Algo me decía que, en este caso, en el caso de esta hospitalización de mi yaya, los pronósticos de los médicos, idénticos a los de otras ocasiones, iba a ser certero.

Allí estaba ella, con ese cuerpo tan menudito, tan pequeñito como había sido siempre, como son los cuerpos de todos los que conocieron el hambre en España. Viéndola ahí, imaginaba que ese cuerpo era de alguien que habría correteado cuando era una niña, en los años ‘20 del siglo pasado, jugando por los olivares de Baeza donde probablemente su padre y su madre trabajarían para algún “señorito”; de alguien que, siendo aún niña, debió dejar de jugar para “servir” limpiando, obligada a ser adulta anticipadamente; de alguien que sin simpatizar con el fascismo se enamoró de un joven falangista, mi abuelo, que fue apresado al inicio de la Guerra Civil; de alguien que cuando ese joven falangista huyó, quedó esperando hasta que el avance de as tropas fascistas le reencontró con su amado; de alguien que en 1948 tuvo que emigrar a Madrid, yendo a parar a la cueva en el barrio de Quintana que fue el primer hogar de mi madre; de la madre de seis hijos, más el pobrecillo Francisco, que murió de crío, o de bebé, más su propio hermano, a todos los cuales tuvo que criar en los tiempos del hambre… Allí, en esa cama, había casi 90 años de Historia de mi familia.

Mi yaya, sin quedar muda, ya había olvidado hablar. Pero su preciosa mirada, esos ojos tan bonitos, miraban atemorizados, mientras se revolvía en la cama y apretaba la mano de quien quisiera darle la suya. Creo que era consciente de lo que la estaba pasando. Mi madre y, antes de ayer, mi hermana, me contaron que mi yaya se había lanzado a ellas para abrazarlas, apretándolas fuertemente, manteniéndose así. Y eso que, como dije, no era de “hacer cariños”. La sedación igual, no sé, le mitigó los dolores físicos, pero mucho me temo que estos diez días han sido una eternidad de agonía consciente, sabiendo que se dirigía a la muerte. No había ningún doctor Montes cerca, y es muy doloroso, inhumano, morir en un Hospital en Madrid.

Mi yaya Isa ha muerto esta mañana poco antes de las ocho, tras una fuerte exalación que no fue seguida de más respiración.

Y el alivio de saber que esa agonía se ha acabado no compensa saber que nunca más la volveré a ver. Y yo estoy aquí, en casa, a casi 700 kilómetros de mis padres, mis hermanos, todos mis tíos, todos mis primos, que están todos juntos… lamentandome por primera vez haber venido a vivir a Galicia. Y como no soy un resignado, mientras me enjuago las lágrimas y pienso en las anécdotas de mi infancia en las que estaba la risa de mi yaya, me invade la rabia y deseo que los responsables de esa agonía tengan exactamente la misma agonía, el mismo sufrimiento, y a ser posible lo antes posible.

Ojalá exista el cielo, que tanto sufrimiento debe ser compensado. Yaya: te quiero.

Importante: Suspendidas as clases escolares nas provincias da Coruña e Lugo

Pásao! (Sirva este post como primeira incursión como “diario de avisos”)

Acábame de chegar un SMS do meu Alcalde informando que quedan suspendidas as clases escolares o venres 23 de xaneiro nas provincias da Coruña e Lugo.

Busquei referencias en medios de información, e comprobo que, efectivamente, a Consellería de Educación adoptou devandita decisión respecto dos centros non universitarios, á vista do aviso da Dirección Xeral de Protección Civil: en toda Galicia imos soportar este venres ventos de ata 140 km./h. e, segundo a Axencia Estatal de Meteoroloxía, nivel amarelo de precipitacións.

A orde da Consellería de Educación tomouse de urxencia esta mesma noite.

Eu mañá non levo aos nenos ao colexio.

No se lo pierdan

Aunque yo fui quien introdujo a Joaquín Leguina en esto del blogging, he discrepado prácticamente en todos sus postulados políticos desde que decidió pasarse a la (exigua y dividida) oposición interna a Zapatero dentro del PSOE, postulados aquéllos que tan profusamente han reproducido medios de la derecha extrema española, por ir tan bien a sus intereses.

Pero su último post, “Paz, sí ¿pero cómo”, sobre la guerra Hamas-Israel, lo suscribo desde la primera letra hasta el punto final.

Los comentarios, allí.



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