El autor

Me llamo José-Luis Prieto, nací en Madrid en 1973, soy abogado y consultor, desde 2007, tengo familia, ingresos, vivienda y compromisos en Móstoles y La Coruña.
Soy demócrata y socialista libertario, por ese orden. Creo que la libertad debe ser efectiva para todos, que hay que garantizar la igualdad absoluta de derechos y oportunidades, y que el ser humano es social por naturaleza.

Archivo: Marzo 2009

Patxi Lehendakari

Patxi López y José-Luis PrietoLa sociedad vasca no confía la mayoría a nadie, y al manifestarse democráticamente siempre ha mandatado a sus representantes a construir mayorías plurales. Nazis, tontos útiles pretendidamente de izquierdas, derechistas secesionistas, derechistas centralistas y socialistas han configurado el panorama sociopolítico vasco, que es como es, y el poder ha resultado de las distintas fórmulas que de sus combinaciones han podido darse, con tal complejidad que, del mismo modo que los últimos años dicha mayoría la conformaba una paradógica unión entre derechistas secesionistas con tontos útiles pretendidamente de izquierdas apuntalados por los nazis, la alternativa está fuera.

Confieso que me inquietaba la posibilidad de que el PSE cediera demasiado ante el PP para que el País Vasco diera, ahora con la alternancia política, otro paso hacia su normalidad democrática. Pero los temores se han disipado y ya comienzan a asomar los frutos que llevarán al nacionalismo de derechas (valga la redundancia) vasco a sus merecidísimas vacaciones después de casi tres décadas patrimonializando el poder público autonómico.

Ayer se conoció el acuerdo alcanzado por los hasta ahora excluídos para facilitar un Gobierno sin hipotecas con los nazis. Y respiro tranquilo, confirmándose las esperanzas depositadas en Patxi López, que ha conseguido sustraerme de las dudas que me generaban quienes, dando lecciones de supuesto izquierdismo, preferían un lehendakari de derechas respaldado por los nazis. Patxi ha conseguido que la otra derecha se comprometa a respetarle en políticas no nacionalistas (ni secesionistas ni centralistas) y socialdemócratas como las siguientes que plantea para hacer frente, con un Plan de Choque, a los efectos de la actual crisis internacional:

Dotar de recursos públicos al citado plan de choque para adelantar inversiones en infraestructuras, aprobar y poner en marcha nueva obra pública, construir y reformar equipamientos sanitarios y educativos, impulsar un programa de inserción laboral de los parados que agoten sus prestaciones por desempleo, y apoyar los proyectos municipales de obras y servicios que generen empleo y mejoren la calidad de vida de los ciudadanos.

[…] El endeudamiento se destinará a financiar inversiones reales, incluidas las destinadas a políticas sociales.

No creo que el PP desarrolle en Galicia, ni de lejos, el programa que va a apoyar en el País Vasco.

¿Legalización?

El Tribunal de Cuentas de la Unión Europea ha impuesto a los Estados miembros tomar en cuenta el valor monetario de la producción corriente de servicios ilegales como la comercialización de drogas y sexo en la contrabilidad nacional del Producto Interior Bruto.

Se trata de establecer un método homogéneo, ya que Estados más liberales como Holanda ya vienen incorporando dichas variables en sus datos, mientras otros más hipócritas como España los escaquean, aunque, y de ahí nuestra hipocresía, nuestra Encuesta de Presupuestos Familiares, ya tiene dos apartados que recogen el gasto en prostitución y en narcóticos. Eso sí, por ahora aparece como información no disponible”.

Los efectos del nuevo método contable europeo no son cuestión baladí, ya que podría suponer alteraciones en los rankings de riqueza más convencionales. España resultará ser estadísticamente más próspera de lo que declarábamos, y Holanda, comparado con otros, no tanto. Y se redistribuirán las contribuciones de cada Estado miembro de la UE al sostenimiento económico de la Unión, al basarse en el PIB.  Y más efectos.

Por ejemplo: siendo la presión fiscal la proporción de los ingresos tributarios de las administraciones públicas respecto del PIB, la contabilización en esta última de actividades exentas de tributación como la venta de bienes narcotizantes o la prestación de servicios sexuales supondrá la disminución nominal de dicha presión. Si Holanda ya nos sacaba ventaja en el desarrollo del Estado del Bienestar, es de esperar que la misma se amplíe, ya que dichas actividades económicas sí las tienen sujetas a tributación, y por lo tanto sí implementan la caja de la Hacienda a la que se cargan los gastos públicos.

España, como debe andar sobrada de riqueza, renuncia a dichos ingresos. Y eso que el gasto público sí lo hacemos, que quienes se dedican a dichas actividades tienen derecho, por poner sólo un ejemplo, a usar de una universalizada Seguridad Social, como a nuestros servicios públicos de salud, también con exención de la obligación de cotizar. Un lujo, vamos.

¡Más Meretz!


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