Patxi Lehendakari
La sociedad vasca no confía la mayoría a nadie, y al manifestarse democráticamente siempre ha mandatado a sus representantes a construir mayorías plurales. Nazis, tontos útiles pretendidamente de izquierdas, derechistas secesionistas, derechistas centralistas y socialistas han configurado el panorama sociopolítico vasco, que es como es, y el poder ha resultado de las distintas fórmulas que de sus combinaciones han podido darse, con tal complejidad que, del mismo modo que los últimos años dicha mayoría la conformaba una paradógica unión entre derechistas secesionistas con tontos útiles pretendidamente de izquierdas apuntalados por los nazis, la alternativa está fuera.
Confieso que me inquietaba la posibilidad de que el PSE cediera demasiado ante el PP para que el País Vasco diera, ahora con la alternancia política, otro paso hacia su normalidad democrática. Pero los temores se han disipado y ya comienzan a asomar los frutos que llevarán al nacionalismo de derechas (valga la redundancia) vasco a sus merecidísimas vacaciones después de casi tres décadas patrimonializando el poder público autonómico.
Ayer se conoció el acuerdo alcanzado por los hasta ahora excluídos para facilitar un Gobierno sin hipotecas con los nazis. Y respiro tranquilo, confirmándose las esperanzas depositadas en Patxi López, que ha conseguido sustraerme de las dudas que me generaban quienes, dando lecciones de supuesto izquierdismo, preferían un lehendakari de derechas respaldado por los nazis. Patxi ha conseguido que la otra derecha se comprometa a respetarle en políticas no nacionalistas (ni secesionistas ni centralistas) y socialdemócratas como las siguientes que plantea para hacer frente, con un Plan de Choque, a los efectos de la actual crisis internacional:
Dotar de recursos públicos al citado plan de choque para adelantar inversiones en infraestructuras, aprobar y poner en marcha nueva obra pública, construir y reformar equipamientos sanitarios y educativos, impulsar un programa de inserción laboral de los parados que agoten sus prestaciones por desempleo, y apoyar los proyectos municipales de obras y servicios que generen empleo y mejoren la calidad de vida de los ciudadanos.
[…] El endeudamiento se destinará a financiar inversiones reales, incluidas las destinadas a políticas sociales.
No creo que el PP desarrolle en Galicia, ni de lejos, el programa que va a apoyar en el País Vasco.








