Vuelve a votar contra Rocco Buttiglione
Aún hay quien piensa que las Elecciones Europeas del 7-J no valen para nada. Probablemente la culpa la tengan las instituciones de la Unión Europea y, en el caso de España, nuestra propia clase política, que no explican debidamente, por ejemplo, el hecho de que la mayoría de las leyes españolas son trasposiciones de normas comunitarias (¡casi nada!).
Del mismo modo que la tramitación de las leyes españolas no son productos de un único órgano, sino de la interactuación entre el Gobierno, el Congreso de los Diputados y el Senado, así sucede también a ámbito comunitario en las interactuaciones entre la Comisión (el “gobierno” de la UE), el Parlamento y el Consejo europeos.
Así, como en el caso de los primeros de ellos a nivel nacional, la composición de los órganos comunitarios son esenciales para la determinación de la impronta legislativa europea y, como consecuencia de su transposición a cada ordenamiento jurídico estatal, de la española. Y, como en el caso español con nuestra cámara baja, la clave la tiene el Europarlamento. ¿Por qué?
Porque el Europarlamento no sólo es imprecindible para la aprobación de las normas europeas que, insisto, finalmente acaban imponiéndose a los Diputados y Senadores que elegimos en España, sino que, además, sin su ratificación no puede producirse la investidura del Presidente de la Comisión Europea ni del resto de Comisarios del Gobierno comunitario.
Recordemos lo que sucedió al principio de la eurolegislatura que ahora termina, en 2004:
Silvio Berlusconi, Jefe del Gobierno italiano, propuso como compatriota del Gobierno comunitario al también ultraderechista Rocco Buttiglione, y el entonces recién elegido Presidente de la Comisión Europea, el portugués José Manuel Durao Barroso, le propuso en conocreto como Comisario de Justicia, Libertades y Seguridad. La razón de confiarle tan importante “cartera ministerial” a un ultraderechista radicaba en que los tres, Berlusconi, Durao y Buttiglione, comparten pertenencia a la misma organización política europea, el PP Europeo.
Previamente, Buttiglione había realizado unas declaraciones públicas de apología de la homofobia y el machismo, por lo que la mayoría de los eurodiputados, muchísimos de ellos miembros del PPE no ultraderechistas, avanzaron su voto contrario al nombramiento del candidato italiano, con una determinación tal que quedó descartado incluso para otras carteras de la Comisión Europea. Por cierto: el PP español, alineado con la tendencia ultraderechista del PP Europeo, le apoyó incondicionalmente.
Los ciudadanos europeos no elegimos al Consejo de la UE, que es el órgano que propone un Presidente de la Comisión Europea. Estando formado por los Gobiernos de los Estados miembros, su composición es mayoritariamente del PPE.
Los ciudadanos europeos tampoco elegimos a los miembros de la Comisión Europea, que son propuestos por el Gobierno de cada Estado miembro, que por lo tanto propondrán mayoritariamente miembros del PPE.
Lo que sí elegimos los ciudadanos europeos es a los diputados del Europarlamento, que son a quienes se proponen los candidatos tanto a Presidente como a los demás miembros del “gobierno comunitario”. Candidaturas que, como pasó hace cinco años con el ultraderechista Buttiglione, pueden recchazar.
Rocco Buttiglione, ahora sí, cinco años después, puede ser miembro de la Comisión europea. Con tu voto, el Parlamento Europeo puede parar al PPE.






