El autor

Me llamo José-Luis Prieto, nací en Madrid en 1973, soy abogado y consultor, desde 2007 vivo en Galicia, estoy casado y soy padre de una niña.

Soy demócrata y socialista, por ese orden. Creo que deben ofrecerse las condiciones para la materialización de la libertad para todos, que hay que garantizar la igualdad absoluta de derechos y oportunidades, y que el ser humano es social por naturaleza.

El blog

Desde 2002, con este blog pretendo aportar elementos para la contrapropaganda frente al nacional-liberalismo, desde una perspectiva liberal en materia social y socialdemócrata en materia económica.

Este es un cauce para la libertad de expresión, que ejerzo consciente de las limitaciones de nuestro ordenamiento.

Archivo: Junio 2009

A Lei é dura, pero é a Lei

“Dura Lex, sed Lex”, es un aforismo latino que viene a sublimar el principio jurídico de legalidad. “La Ley es dura, pero es la Ley”. Y no lo digo precisamente por, sino pese a, la modificación de la Ley de Función Pública gallega que ha impuesto el rodillo nacional-liberal en el Parlamento de Galicia, no.

Dicha modificación pretende que los opositores elijan la lengua en que examinarse para acceder al empleo público, o al menos abrir la puerta a flexibilizar los requisitos lingüísticos de los aspirantes.

Yo, como consecuencia de mi identificación con el posicionamiento político de izquierdas, soy lógica y abiertamente antinacionalista, tan beligerante contra el nacionalismo gallego del BNG como contra el nacionalismo español del PP. Reflejo la distancia de nuestro electorado, para el que “la materia lingüística se hunde hasta la última posición en sus precupaciones, con un irrisorio 0,1%”, respecto de la agenda identitaria, y por eso reclamo la misma identificación entre quienes nos dan su voto y mi partido, el PSdeG.

Peronalmente, hasta tengo el convencimiento de que la de la minoría castellanopensante tenemos una lengua minorizada… desde antes del bipartito. Desde cuando Alianza Popular quería, por intereses electoralistas, mantener a Galicia fuera de las dinámicas políticas del resto de España emulando la sempiterna relación entre la siempre conservadora Baviera y el resto de Alemania. Así, del mismo modo que la CSU bávara fue un refugio de colaboracionistas nazis de que desde el Gobierno de aquél Land resistía a Gobiernos federales socialdemócratas, la AP gallega lo era de dirigentes franquistas (uno de los ministros del tirano fue el Presidente de la Xunta) mientras, por ejemplo, el socialista Felipe González arrasaba en el resto de España.

De hecho, la Ley de Normalización Lingüística de Galicia fue aprobada durante un Gobierno autonómico de Alianza Popular. La misma Ley de la que el Tribunal Constitucional tuvo que declarar inconstitucional la obligación de todos los gallegos de conocer la lengua gallega, cuando la única obligación constitucional es respecto de la lengua común.

Creo que el PPdeG se encuentra en la duda entre la Baviera de la CSU y la Carintia del FPOE, otrora ambos dirigidos por el nacional-liberal Jorg Haider, modelo de Alberto Núñez. Y tiene demasiadas hipotecas hacia el nacionalismo español gallegófobo, cuya satisfacción supondrá el agravio de la corriente bávara del PP (pues precisamente los electores del PP son “el grupo más numeroso de quienes tuvieron el gallego como lengua materna”) a resolver en las luchas de poder de ese partido de partidos que también en Galicia es el PP. Entre carintios y bávaros el PP de Galicia se revelará inviable.

Ni me parece bien que los poderes públicos nos ignoren a la minoría castellanopensante (la lengua común de hecho no existe en los poderes públicos gallegos, como la TVG sólo refleja un ideal monolingüe), como tampoco que se satisfagan las ansias de venganza de los gallegófobos. Creo que entre el blanco y el negro hay una amplísima gama de grises, y creo que no sólo lo permite, sino que es la alternativa por la que opta nuestro ordenamiento constitucional (“en caso de duda: la Ley”). Y expresarlo significa ser anatemizado por ambos extremos, por beber ambos de fuentes totalitarias: nacional-bolchevismo en el caso del nacionalismo gallego, nacional-liberalismo en el caso del nacionalismo español.

“Dura Lex, sed Lex”: ¿Ejerce el PP el dereho de autodeterminación respecto de España, cuyo Estatuto Básico del Empleado Público, aprobado por la Ley estatal 7/2007, obliga a los funcionarios a garantizar la atención al ciudadano en la lengua cooficial que lo solicite?

La modificación de la Ley de Función Pública de Galicia permitirá soslayar el artículo 54.11 del Estatuto Básico del Empleado Público y, así, que los nuevos funcionarios sean monolingües, y podría darse el caso de que al otro lado de la ventanilla yo como ciudadano me encuentre con un empleado público que no sepa comunicarse conmigo en la lengua castellana, cooficial, por la que opto para expresarme. ¿O se avanzará hacia una segregación lingüística de las Administraciones públicas en dos paralelas, una en cada lengua, agrupando cada una a los empleados de su respectivo monolingüismo?

La única consecuencia de esta deriva nacional-liberal es el apartheid. Es muy peligroso.

Los ciudadanos gallegos ante la política de Galicia de hoy

Anteayer sobre la actitud de los ciudadanos gallegos ante la agenda identitaria y ayer sobre la política de Galicia de 2005 a 2009, escribí aquí a resultas del avance del Estudio post-electoral del CIS respecto de las Elecciones Autonómicas de 1 de marzo.

El CIS también lo ha hecho cruzando las respuestas no sólo con el recuerdo de los encuestados sobre su voto en las Elecciones Autonómicas de 2005, sino además con el recientísimo, el depositado en las urnas el 1 de marzo de 2009, a cuyas resultas, por un sólo diputado de diferencia, la ultraderecha a vuelto al poder en la Xunta, ahora de la mano del Jorg Haider patrio que es Alberto Núñez Feijoo.

Dos datos esperanzadores para los socialistas son que la mitad del voto no incondicional recibido por el PP y el BNG dudaba en apoyar al PSdeG (pregunta 24a), y que el voto al PSOE es el más fiel entre las Elecciones Generales de 2008 y las Autonómicas de 2009 (pregunta 30).

En relación con materia lingüística, anteayer dije que

De doce, con sólo un 0,6% la lengua gallega es el 8º. tema que los ciudadanos de esta Comunidad creen que debería ser el más importante para la Xunta, tras el paro, la economía, la agricultura y la ganadería, la educación, la sanidad, la vivienda y el autogobierno, y al mismo nivel que las infraestructuras y con sólo un 0,1% de ventaja sobre la inseguridad ciudadana, la pesca y la protección del medio ambiente; y de todos esos temas, es el último como segunda prioridad.

Pues bien: Para quienes el pasado 1 de marzo de 2009 nos han votado, la materia lingüística se hunde hasta la última posición en sus precupaciones, con un irrisorio 0,1% (pregunta 32).

Y entre los votantes de las últimas Elecciones Autonómicas, el grupo más numeroso de quienes tuvieron el gallego como lengua materna es, curiosamente, el de quienes han devuelto la victoria al PP; mientras que el grupo mayoritario entre quienes aprendieron a hablar haciéndolo en castellano es el de los electores socialistas (pregunta 39).

Para terminar, y para más clarificación sobre la base social del BNG, por cuanto pueda tener de legitimación de la agenda identitaria, el 35% de quienes han votado al BNG en las últimas y recientes Elecciones Autonómicas no se consideran nacionalistas gallegos (pregunta 34), de hecho sólo la mitad de eso electores se consideran más gallegos que españoles o sólo gallegos (pregunta 37), sólo el 39% se califica políticamente como nacionalista (pregunta 40) y sólo menos del 9% de los mismos reclaman el derecho a la autodeterminación (pregunta 38).

Los ciudadanos gallegos ante la política de Galicia de 2005 a 2009

Ayer escribí aquí sobre la actitud de los ciudadanos gallegos ante la agenda identitaria a resultas del avance del Estudio post-electoral del CIS respecto de las Elecciones Autonómicas de 1 de marzo. Hoy lo haré sobre sus variables políticas.

En este caso, el CIS lo ha hecho cruzando las respuestas con el recuerdo de los encuestados sobre su voto en las Elecciones Autonómicas de 2005, en las que Manuel Fraga, el de Montejurra, fue sustituído por Emilio Pérez Touriño como Presidente de la Xunta. No se me escapa que el recuerdo de voto de los encuestados es muy relativo.

Unas notas sobre la retención del voto en el periodo 2005-2009:

  • Casi el 7% de quienes en 2005 votaron al PSdeG o al BNG no han querido votar el 1 de marzo de 2009, más de tres veces más que entre los del PP (pregunta 25).
  • Casi el 94% del electorado del PP mantuvo su fidelidad de 2005 a 2009, más de 20 puntos porcentuales que los electorados del PSdeG y del BNG, y en ese tiempo el mayor trasvase fue el 11,5% de votos del PSdeG de 2005 que recalaron en el PP en 2009 (pregunta 26a). Este comportamiento del electorado ha sido acentuado en el último año, ya que en cambio el electorado más fiel entre las Elecciones Autonómicas de 2005 y las Generales de 2008 ha sido el del PSOE (pregunta 30).

En relación con materia lingüística, ayer dije que

De doce, con sólo un 0,6% la lengua gallega es el 8º. tema que los ciudadanos de esta Comunidad creen que debería ser el más importante para la Xunta, tras el paro, la economía, la agricultura y la ganadería, la educación, la sanidad, la vivienda y el autogobierno, y al mismo nivel que las infraestructuras y con sólo un 0,1% de ventaja sobre la inseguridad ciudadana, la pesca y la protección del medio ambiente; y de todos esos temas, es el último como segunda prioridad.

Pues bien: Entre quienes en 2005 votaron al BNG, la materia lingüística desciende más, hasta la 9ª. posición en los intereses de los ciudadanos, y hasta la 10ª. entre quienes lo hicieron al PSdeG, incluso con menos porcentaje que la media (pregunta 32).

Y entre quienes votaron en las Elecciones Autonómicas de 2005, el grupo más numeroso de quienes tuvieron el gallego como lengua materna es, curiosamente, el de quienes entonces fueron electores del PP; mientras que el grupo mayoritario entre quienes aprendieron a hablar haciéndolo en castellano es el de quienes ese año votaron al PSdeG (pregunta 39).

Para terminar, y para clarificación sobre la base social del BNG, por cuanto pueda tener de legitimación de la agenda identitaria, casi el 40% de quienes en 2005 votaron al BNG no se consideran nacionalistas gallegos (pregunta 34), de hecho sólo la mitad de quienes lo votaron entonces se consideran más gallegos que españoles o sólo gallegos (pregunta 37), sólo menos de su 36% se califica políticamente como nacionalista (pregunta 40) y sólo menos del 8% de los mismos reclaman el derecho a la autodeterminación (pregunta 38).

Los ciudadanos gallegos ante la agenda identitaria

El CIS ha publicado el avance de su Estudio post-electoral de Galicia, respecto de las Elecciones Autonómicas habidas hace tres meses.

Que arroja los siguientes datos respecto de la agenda identitaria a la que la clase política gallega (todos: por acción el PP desde el nacionalismo español y el BNG desde el gallego, y por omisión el PSdeG desde sus complejos) nos empuja a los ciudadanos de esta parte de España:

1. De doce, con sólo un 0,6% la lengua gallega es el 8º. tema que los ciudadanos de esta Comunidad creen que debería ser el más importante para la Xunta, tras el paro, la economía, la agricultura y la ganadería, la educación, la sanidad, la vivienda y el autogobierno, y al mismo nivel que las infraestructuras y con sólo un 0,1% de ventaja sobre la inseguridad ciudadana, la pesca y la protección del medio ambiente; y de todos esos temas, es el último como segunda prioridad (pregunta 32).

Es decir: que situando nuestra clase política en el centro de su debate la “fabricación” de un conflicto lingüístico (“fabricación” porque en el conjunto de la sociedad gallega no existe ese conflicto), o no siendo capaz de sustraer la atención mediática que se atrae ahacia dicha ficción, se están desatendiendo las auténticas inquietudes de los gallegos.

A quien agita el trapo lingüístico para que desde la oposición se embista le viene muy bien, ya que así no se prestará atención a las políticas de empleo, económica, social, etc., que se ejecutarán contra la mayoría de la sociedad gallega desde el Gobierno nacional-liberal de Núñez.

2. El gallego es la lengua materna de la mitad de los ciudadanos de esta Comunidad autónoma, repartiéndose la otra mitad a partes iguales entre quienes aprendimos a hablar haciéndolo en castellano y, cierto que en último lugar, quienes lo hicieron en ambas lenguas (pregunta 39).

Es decir: que la “lengua propia de Galicia” esté en peligro no es más que propaganda victimista.

3. Sólo menos del 24% de los ciudadanos de esta comunidad se consideran nacionalistas gallegos (pregunta 34) aunque sólo menos del 6% tienen el nacionalismo como primera identificación política (pregunta 40), reduciéndose al 3,8% los que únicamente se identifican como gallegos (pregunta 37), y al 1,9% los que reclaman el derecho de autodeterminación (pregunta 38).

Es decir: La cuestión identitaria debería ser residual en una agenda política que pretenda reflejar los intereses de los gallegos.

4. Hubo el doble de ciudadanos que votaron teniendo como primer objetivo reducir la influencia de los nacionalistas en Galicia que de reforzar la posición de dicha opción política (pregunta 24b).

Es decir: Hay hartazgo en la sociedad gallega frente al nacionalismo gallego. Conozco varios casos de votantes progresistas que han votado al PP para pararle los pies al BNG, e incluso a un reputadísimo intelectual galeguista que por primera vez no les ha votado por considerar al BNG el principal enemigo de la lengua gallega.

Mañana, unas notas sobre las variables políticas de la encuesta.

Tres años sin Enrique

Fue una llamada trivial la que me hizo Enrique la noche del 13 de junio de 2006. Recuerdo que, tan trivial, que apenas recuerdo ya de qué hablamos. Sí me acuerdo de que, a la pregunta que siempre le hacía, en esa ocasión me respondió que se encontraba bien, sólo molesto por un empaste mal hecho. Le insistí en que viniera al primer eFindex, declinándolo. Y a pasar unos días a mi casa, aplazándolo. La brevísima conversación la terminó con un “besos para Tere y los niños”.

Casi 24 horas después me llamó su padre, tal día como hoy hace tres años. Me dijo que esa mañana Enrique había muerto, resultado del deterioro de su salud que hacía meses venía evidenciando.

Ya lo dije: Enrique Padrós fue mi cómplice, mi confidente, mi abogado, mi padrino en mi jura de letrado. Era el padrino de mi hija, iba a ser el testigo de mi boda, era mi albacea testamentario.

Era mi hermano.

Pasa el tiempo y aunque cada vez menos, sigo llorándole, y con ese paso del tiempo hasta vuelvo a ser tan duramente crítico con él, como lo era en su vida. Y vuelvo a imaginarle en nuestras discusiones defendiendo él a Palestina y yo a Israel, él su comprensión hacia los nacionalismos moderados y yo el antinacionalismo, él la democracia cristiana y yo el socialismo clásico.

Junio es para mí un mes muy jodido, de malos recuerdos, y la muerte de Enrique me lo confirmó. Y encima los días duran más. Y por la noche es más difícil dormir. Menos mal que sólo tiene 30 días.

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