El autor

Me llamo José-Luis Prieto, nací en Madrid en 1973, soy abogado y consultor, desde 2007, tengo familia, ingresos, vivienda y compromisos en Móstoles y La Coruña, estoy casado y soy padre de una niña. Soy demócrata y socialista libertario, por ese orden. Creo que la libertad debe ser efectiva para todos, que hay que garantizar la igualdad absoluta de derechos y oportunidades, y que el ser humano es social por naturaleza.

El blog

Desde 2002, con este blog pretendo aportar elementos para la contrapropaganda frente al nacional-liberalismo, desde una perspectiva liberal en materia social y socialdemócrata en materia económica.

Este es un cauce para la libertad de expresión, que ejerzo consciente de las limitaciones de nuestro ordenamiento.

Archivo: Octubre 2009

Fraguismo en la izquierda

Una de las causas principales de la victoria de la hasta entonces oposición ultraderechista en las últimas Elecciones autonómicas en Galicia ha sido el mantenimiento, durante el Gobierno bipartito progresista, de la estructura social del fraguismo, que aunque agazapada ha demostrado ser activa cuando ha tenido que movilizarse para desalojar al PSdeG de la Presidencia de la Xunta. Una gran torpeza.

Y para mayor desgracia, los sectores más dinámicos del electorado de izquierdas han tenido una actitud pasiva, desmovilizándose ante la campaña electoral, defraudados por las prácticas fraguistas que han continuado algunos dirigentes locales progresistas.

Porque el fraguismo no es sólo los principios ideológicos del ex Ministro de la tiranía fascista, Fraga el de Montejurra. Es algo más. Es una forma de entender la participación política basada en el clientelismo y, en síntesis, el caciquismo. Prácticas estas que ha pervivido en no pocos casos pese al cambio del color político de sus autores.

Hace más de cuatro años lo escribí aquí, cuando yo aún ni vivía en Galicia ni tenía previsto ese traslado de mi domicilio:

El caciquismo no es ni una práctica de la Historia decimonónica española ni de las emergentes democracias latinoamericanas. En España existe. Y el “carretaxe” gallego es su mejor exponente […].

En su virtud, el acarreador acerca a las urnas a la mayor cantidad de electores posibles, para que emitan el voto que previamente les ha sido entregado. El éxito de la operación, que se sustanciará en el triunfo del PP, requiere el previo tejido de un robusto entramado caciquil. Es indicio de ello, y de cosas peores, el hecho de que los acarreadores son en su inmensa mayoría empleados interinos de los Gobiernos autonómico -la Xunta- y de las Diputaciones Provinciales, generalmente interinos, o militantes del Partido, o personas en las que se dan ambas circunstancias, o concejalillos […] Personas que necesitan tanto a los gobernantes del PP para no ver menoscabadas sus situaciones personales como, cerrando tan vicioso círculo, dichos gobernantes los necesitan a ellos para no ver peligrar su poder. […]

Entonces yo me refería a un “ejército de lumpenproletarios, auténticos comisarios políticos del régimen establecido”. Ejército del que, insisto, he conocido servirse a dirigentes, principalmente del BNG, y a nivel local y en menor medida pero también de mi propio partido, el PSdeG-PSOE.

Una vez en Galicia, he conocido y diseccionado sobre el terreno el funcionamiento de este comportamiento caciquil. Básicamente consiste en que el dirigente político, cuando alcanza la posición de poder institucional, se lanza a atesorar un inmenso patrimonio de posiciones acreedoras de compañeros de Partido, a base de vender como favores lo que por parte del “comprado” no es más que el ejercicio de derechos constitucionalmente reconocidos.

Me refiero al derecho al acceso a la función y los empleos públicos, cuando alguien accede a un trabajo en alguna administración pública.

Para ello, el cacique debe procurar la máxima rotación de compañeros de base en los puestos de trabajo cuyo acceso es controlado por aquél, directamente o a través de lo que en Galicia se conoce como “chiringuitos”. Pueden ser 15 días trabajando de vigilante en una piscina municipal, dos meses desbrozando monte en campañas contra incendios, medio año como técnico municipal, o, incluso, fuera del régimen laboral, 18 meses como profesional externo vía contratación administrativa de autónomo. Así, sé de un Alcalde de formación media y sin más experiencia profesional que la adquira pisando moqueta que cree (¡qué osada es la ignorancia!) que un contrato administrativo menor puede comprar una licenciatura, dos másters, varios postgrados, algunos cursos de doctorado, una dilatada experiencia profesional, 20 años de militancia política y sindical y, lo más preciado, la dignidad de una persona.

El cacique se lo apunta. Siempre le recordará al ciudadano que ha ejercido el derecho que le reconoce el artículo 23.2 de la Constitución que quince días, dos meses, medio año, dieciocho meses… conllevan una esclavitud de por vida, no ya remando en galeras, sino sirviéndole como comisario político para, desde dicha servidumbre, reforzar la red clientelar. Y si el ciudadano se niega reconocer esa deuda ni pagar con un cheque en blanco al cacique en las Asambleas del correspondiente Partido (el pago de nóminas y facturas queda satisfecho con la propia prestación del trabajo), el cacique pasa a la siguiente fase, de hostigamiento, acoso moral y coacción.

El ciudadano que defiende su honor personal, laboral y profesional frente al cacique pasará a ser víctima de los rumores, las insidias, las miserias, los insultos del cacique, quien le buscará la “muerte social” ante sus pares, su aislamiento. El comienzo de esa campaña es siempre el mismo: achacar al ciudadano que comenzó a rebelarse un eventual despecho por haber finalizado aquella relación laboral o profesional. La única salida digna que le queda al ciudadano es resistir contra el cacique, armándose de la fuerza de la razón frente a la razón de la fuerza que a la que tiene acceso el poder institucional. Cualquier otra salida supone el sacrificio de la dignidad y la esclavitud de la conciencia.

Es la guerra, una guerra donde el cacique pone las reglas del juego, que el ciudadano no debe tener escrúpulos en usar, y en la que éste debe renunciar a ningún límite en la defensa de su dignidad. Ninguno. Absolutamente ninguno.

Trastocando el dicho, es distinto perro pero con el mismo collar. De nada vale sustituir al PP si las prácticas miserables que caracterizaron el fraguismo perviven. Porque el electorado progresista, el más crítico, no es gilipollas, sabe lo que quiere y es más intolerante con lo que, siempre desde posiciones éticas, no quiere. Y en el caso del PSOE, además, esas prácticas son incompatibles con el socialismo, que tiene como presupuesto ético principal la dignidad de la persona. Quien bajo las siglas del PSOE pretende someter la voluntad y la conciencia ciudadanas, no es socialista.

Por eso no hablo de “fraguismo de la izquierda”, sino “en” la izquierda.

Los que nos quieren gobernar

Rajoy bobo solemneResulta que los que a día de hoy nos gobernarían si hubiera elecciones, tienen tal putrefacción interna que producto de su descomposición se desmembran en la Comunidad Valenciana, a hostias, con tan poca autoridad que se tienen que dejar chantajear por un pijo sospechoso, y en el País Vasco.

¡Vaya tropa!

Como hagan con España lo que hacen en su Partido… Que Dios nos coja confesados.

El comunicado de Ricardo Costa

Ric Costa, Secretario General del PP de la Comunidad Valenciana y arquetipo del pijo que sólo el puto lumpen quiere ser cuando sea mayor, como pese a ello no es gilipollas se niega a comerse él solito un marrón que no es sólo suyo. Y hace bien. Yo tampoco lo haría, lo cual me hace poco fiable para según que tareas.

Y como el hombre lo tiene muy claro, ha escrito un contundente comunicado, que, tras leerlo a los medios de comunicación, no ha dudado en facilitar distribuiyéndolo. De su lectura, aunque lógicamente autoexculpatorio (no va a ir por ahí confesando) al loro con las siguientes perlas:

En primer lugar, dejar claro que el presidente regional de PP y el presidente nacional del partido, siempre han dado instrucciones correctas y acordes a los estatutos, justas y en beneficio del PP.

Joder. Pues empezamos bien. De los adjetivos con que califica las instrucciones recibidas, excluye el de “legales”. Y ya sabemos que para las gente de derechas, conforme la doctrina episcopal, lo justo no tiene por que ser legal, como lo legal no tiene por que ser justo. Más:

Nunca he actuado al margen de las directrices del Partido Popular de la Comunidad Valenciana, aunque en algunos casos hayan sido difíciles desde el punto de vista personal. siempre he antepuesto mi compromiso con Francisco Camps y con Mariano Rajoy a cualquier otra consideración.

¿“Difíciles”? ¿Por qué?

Tampoco resultaria procedente, como algún medio de comunicación ha apuntado, que mi dimisión tuviera como única finalidad asumir como propias presuntas responsabilidades de terceros. […]

También he leído y oido que algunos pretenden convertirme en un chivo espiatorio o cabeza de turco, y no me parece razonable.

¿Por qué no sería procedente ni razonable? ¿Qué sería lo procedente y razonable?

Con relación a la empresa Orange Market quiero destacar que la decisión de trabajar con ella es anterior a que yo tuviera cualquier tipo de responsabilidad orgánica en el Partido. Yo nunca tomé esa decisión.

¿Entonces quién tomó la decisión de contratar con la trama Gürtel? Pero esperen, que lo siguiente es mejor:

Además, nunca la dirección nacional ha pedido al PPCV ni a mí que dejase de trabajar con ninguna empresa, ni, en concreto, con Orange Market. Si la dirección nacional tenía otro criterio, nunca se materializó en una instrucción, y si se hubiera materializado lo habriamos cumplido como siempre.

¿No habíamos quedado en que Rajoy, al llegar a la Presidencia del PP, ordenó desvincularse de los amigos de Agag? Más:

Como Secretario regional no tengo ninguna responsabilidad en la adjudicación de contratos públicos. Esas responsabilidades no me competen. Tampoco he desarrollado ninguna gestión ante las administraciones públicas de la Comunidad Valenciana a favor de cualquier empresa. Por supuesto ninguna en beneficio de las sociedades de la trama Gürtel.

Entonces, ¿quién fue el “facilitator” de la trama en Valencia?

La fase “reproches” vaticinan una tormenta, si no es Ric convenientemente compensado. Fíjense:

Nadie de la dirección nacional me ha llamado para darme una explicación sobre esta situación, sobre su solicitud de dimisión o de expulsión del partido, ni tampoco para pedirme ninguna aclaración sobre mis responsabilidades o cualquier presunta actuación incorrecta.

Esto ha supuesto, implícitamente, una condena ante la opinión pública como si hubiera incumplido con mis responsabilidades o con las directrices de los órganos del partido o hubiera obtenido alguna ventaja personal de la trama Gürtel.

¿Entonces ha habido algún tipo de ventaja, distinta de una “personal” de Ric?

Como militante, esta situación me produce tristeza. Espero y deseo que el PP a nivel nacional defienda mi imagen, mi honor y mi honradez, y que lo haga de forma pública. No hacerlo […].

No hacerlo… eso y el “espero que”, suena a amenaza. ¿Puede Ric amenazar con algo?

Muchas preguntas, sí. Y todos tenemos las respuestas, aunque tengamos que callarlas. Pero por mucho que nos callemos, el emperador está sin traje.

¿Por qué hay tanto tonto de los cojones…?

  • El Partido Nazi de Adolf Hitler ganó democráticamente las Elecciones parlamentarias de Alemania de julio de 1932 y las siguientes, en noviembre del mismo año y marzo de 1933 (últimas hasta 1949).
  • El Partido Fascista de Benito Mussolini ganó democráticamente las Elecciones generales de Italia de 1924 (últimas hasta 1946).
  • Según la última encuesta, el Partido Popular de Francisco Camps ganaría democráticamente, incluso ampliando su ventaja, las Elecciones autonómicas de la Comunidad Valenciana hoy.

Es la democracia como bálsamo de Fierabrás.



Creative Commons License