El autor

Me llamo José-Luis Prieto, nací en Madrid en 1973, soy abogado y consultor, desde 2007, tengo familia, ingresos, vivienda y compromisos en Móstoles y La Coruña.
Soy demócrata y socialista libertario, por ese orden. Creo que la libertad debe ser efectiva para todos, que hay que garantizar la igualdad absoluta de derechos y oportunidades, y que el ser humano es social por naturaleza.

El blog

Desde 2002, con este blog pretendo aportar elementos para la contrapropaganda frente al nacional-liberalismo, desde una perspectiva liberal en materia social y socialdemócrata en materia económica.

Este es un cauce para la libertad de expresión, que ejerzo consciente de las limitaciones de nuestro ordenamiento.

Archivo: Enero 2010

Mariano Bonilla de la O, Jesús Calvo Soria y el caso Gürtel

Sobre Jesús Calvo Soria una sencilla búsqueda en Google arroja que alguien con ese nombre y apellidos, candidato suplente por el PP en las Elecciones al Parlamento Europeo de 1999, está incurso en numerosas complicaciones judiciales, y, en concreto, es nada menos que uno de los imputados por el caso Gürtel.

También, que está o fue imputado por su implicación en un supuesto “intento de soborno e interés urbanístico” con el lider del PP del municipio sevillano de Bormujos en un caso trufado de transfuguismo y una moción de censura con el desalojo de un Alcalde socialista (y se me queda una extraña sensación de déjà vu), y fue imputado por malversación de fondos públicos y prevaricación en la Universidad Complutense de Madrid y seguidamente procesado y juzgado aunque final y polémicamente absuelto.

Jesús Calvo Soria es uno de los dos Administradores de Terralar, SA, que recoje entre otras actividades en su objeto social las de “la gestión y realización de promociones inmobiliarias por cuenta propia o de terceros”, la “comercialización y explotación, en cualquiera de sus formas, de pisos, oficinas, edificios, parcelas y fincas”

…uno de los dos Administradores.

Una sencilla búsqueda en Google arroja que dicha mercantil, aparte de ser o haber sido propietaria de varias fincas urbanas, acaso una promoción inmobiliaria, en el municipio abulense de Mombeltrán, fue citada y, lo que es particularmente importante, que sobre la misma expresamente preguntó la Candidata a Alcaldesa y Portavoz del PSOE en el Ayuntamiento de Valencia, la ex Ministra socialista Carmen Alborch, al Gobierno municipal del PP, como una de las “empresas que operan en la Comunitat Valenciana con personas imputadas en la causa abierta por la Audiencia Nacional sobre irregularidades en las adjudicaciones de contratos públicos y tráfico de influencias” o una de “empresas vinculadas a las personas imputadas por la Audiencia Nacional”.

El único accionista de la citada Terralar, SA, (como de otras empresas como Lujeca Energía, SL, y Obras y Reformas Calama, SL; o del 95,24% del capital social de Alhama 2000, SL; del 50% de Narcisos 22, SL; o del 25% de Posicionamiento e Imagen, SL) es la mercantil Lujeca Inversiones, SL, de la que el Administrador Único es el mismo Jesús Calvo Soria y cuyos Estatutos contemplan como objeto social “la adquisición, venta, negociación en general, explotación en cualquier forma, incluso en arrendamiento, de toda clase de fincas tanto rústicas como urbanas, y la realización de todo tipo de operaciones inmobiliarias.

Antes he dicho que “Jesús Calvo Soria es uno de los dos Administradores de Terralar, SA”.

Mariano Bonilla¿Quién es el otro? Según el Boletín del Registro Mercantil, desde el 7 de diciembre de 2007 es Mariano Bonilla de la O.

No sólo eso. Además Mariano Bonilla de la O y el imputado en el caso Gürtel Jesús Calvo Soria son también los Administradores de Terralar Ocio y Turismo, SL, domiciliada en la vivienda particular del propio Bonilla que tiene con Alicia M.S. con carácter ganancial en la parte toledana de la Urbanización Fado-Calypo, que compraron cuando éste era Concejal del Gobierno del Ayuntamiento de Móstoles, y que recoje entre otras actividades en su objeto social las de la “promociones inmobiliarias”, “comercialización y explotación de inmuebles”, “gestión, organización de obras”, “proyección, estudio, realización, construcción”

Una sencilla búsqueda en Google arroja que también sobre dicha mercantil domiciliada en una vivienda particular de Bonilla expresamente preguntó la Candidata a Alcaldesa y Portavoz del PSOE en el Ayuntamiento de Valencia, la ex Ministra socialista Carmen Alborch, al Gobierno municipal del PP, como una de las “empresas que operan en la Comunitat Valenciana con personas imputadas en la causa abierta por la Audiencia Nacional sobre irregularidades en las adjudicaciones de contratos públicos y tráfico de influencias” o una de “empresas vinculadas a las personas imputadas por la Audiencia Nacional”.

El Fundamento Jurídico Segundo del Auto de Sobreseimiento Libre (que ni siquiera provisional) de las Diligencias Previas 1837/1999 que, incoadas en mi contra, resultaron definitivamente archivadas el 4 de abril de 1999 por el Juzgado de Instrucción nº. 4 de Móstoles, declaró judicialmente probado que “que el Sr. Bonilla ha dejado el grupo socialista porque le interesa la Concejalía de Urbanismo”, cuando aquél se transfugó como Concejal elegido por el PSOE en 1999 para unir su voto en el Pleno del Ayuntamiento de Móstoles a los del Grupo Popular, así como que “la información está comprobada al haberse publicado en otros periódicos y no contiene ninguna afirmación excesiva” cuando dejé escrito que aquél caso de transfuguismo se debió al

gran interés de Mariano Bonilla por ostentar la Concejalía Delegada de Urbanismo y Vivienda, objetivo por el que podría llegar a sacrificar el gobierno municipal progresista votado por la mayoría de los mostoleños.

ya que

en los próximos cuatro años la política de Urbanismo conferirá una gran relevancia a su responsable entre los grandes propietaros de suelo no urbano y empresarios inmobiliarios.

Una vez que lógicamente el PSOE dejó de confiar en él como Concejal, tras las siguientes elecciones, en 2003, ese probado interés de Mariano Bonilla de la O por el urbanismo (y esa variedad que es el “microurbanismo” u obras de infraestructuras) ha permanecido en el tiempo, ahora con un, como estamos viendo, complejo entramado empresarial que ha compatibilizado con el liderazgo de un grupo organizado dentro de la Agrupación mostoleña del PSOE y, desde que ésta se disolvió, a las puertas del Partido.

Pero Mariano Bonilla tiene actividades empresariales en el sector de la construcción aparte de las empresas que administra conjuntamente con Jesús Calvo Soria, recuerdo que actualmente imputado por el caso Gürtel y con un dilatado historial de encontronazos judiciales.

Así, Mariano Bonilla es desde 1993, ininterrumpidamente y por lo tanto también mientras fue Concejal del Gobierno municipal de Móstoles, Administrador de Alkur XXI, SL, que tiene por objeto social “la gestión y prestación de servicios, estudios y asesoramiento a toda clase de personas físicas o jurídicas, en materia […] inmobiliaria”. Y sigue siendo apoderado del Instituto Municipal del Suelo de Móstoles, SA, empresa municipal de gestión pública urbanística, pese a estar controlada por el PP desde hace casi siete años.

Del mismo modo, es desde hace semanas el administrador único, y anteriormente co-administrador solidario, de Promotores de Estructuras Urbanas y Rústicas, SL, constituida cuando aquél era Concejal de Obras del Ayuntamiento de Móstoles (aunque en el Registro Mercantil no figura que la administrara), y que recoje entre otras actividades en su objeto social las de la “promoción y desarrollo en suelo urbano y rústico, actuaciones y reformas en el ramo de la construcción, la compraventa de suelo urbano y rústico”

Esta empresa está domiciliada en la parte toledana de la Urbanización Fado-Calypo, término municipal de Casarrubios del Monte, en la misma vivienda particular de Mariano Bonilla y Alicia M.S. en que se domicilia una de las mercantiles que aquél coadministra con Jesús Calvo Soria. Una sencilla búsqueda en Google arroja que dicha mercantil ha suscrito convenios urbanísticos con el Ayuntamiento toledano de Casarrubios del Monte, y que es o ha sido propietaria de suelo al menos en su paraje de Portazgo.

El partícipe al 100% de esta Sociedad Limitada es ¿su hermano? L. Bonilla de la O, quien además figura como apoderado de otras mercantiles del mismo sector como Actuaciones y Desarrollos Urbanos, SL, o como Administrador Único de Taur Iniciativas, SL, también domiciliada en la Urbanización Fado-Calypo, cuyo objeto social es la “promoción y desarrollo en suelo urbano y rúsrico”, “actuaciones y reformas en el ramo de la construcción”, “la compraventa de suelo rústico y urbano”

No me queda la menor duda de que los datos que doy en este post resultarán definitivos y demoledores para la estrategia quintacolumnista que pretende “okupar” la Agrupación del PSM-PSOE de Móstoles. Todos los datos son públicos, o por encontrarse en Internet o por haberlos obtenido del servicios de documentación que trabajan sobre los Registros Mercantiles, y conservo su acreditación. Y son, por tan comprobados, tan veraces que cualquier denuncia que yo pudiera recibir (mi Partido Judicial es por ahora el de Santiago de Compostela) será, esta vez sí, inmediatamente a su archivo perseguida por falsa.

El próximo libro de Joaquí­n Leguina

La luz crepuscular, de Joaquín LeguinaHace bastantes meses, Joaquín Leguina me envió por correo electrónico un archivo en formato “.doc” que contenía, literalmente, el que sería su por ahora último libro. Él no lo sabe porque no he tenido la oportunidad de expresárselo con toda la extensión del agradecimiento que esa confianza se merece, pero me resultó un lujo tanto poder ser de los primeros en leerlo como merecerle la confianza suficiente como para facilitarme una copia editable y plagiable de un inédito. Lógicamente, como soy una persona acostumbrada a guardar secretos, ni me lo imprimí, leyéndolo en pantalla, ni se lo reenvié a nadie.

El título de ese “manuscrito” (¿manuscrito en formato “.doc”?) no lo revelo, por el mero hecho de figurar en el escrito que reservadamente me llegó. Un segundo título que empezó a difundirse, y públicamente, era “Bajo el palio de la luz crepuscular”, acaso tomándolo de las palabras que el 23 de abril de 2009 pronunciara Juan Marsé en el acto de concesión del Premio Cervantes, cuando éste se refería

a nuestros años de incienso y plomo bajo el palio de la luz crepuscular, aquel tiempo en el que no solamente la prensa y la radio, el Boletín Oficial del Estado y la Hoja Dominical mentían sobre lo que nos estaba ocurriendo, sino que hasta los espejos mentían.

Hace unos días me llegó un ejemplar con su título definitivo: “La luz crepuscular”, editado por Alfaguara. Antes de que comenzase la distribución del libro ya impreso, que debe estar preparándose ahora por su publicación el próximo día 20, y que es ahora cuando Joaquín ha empezado a presentar.

Esta novela llega al lector mediante dos voces narradoras, una es la del personaje principal y protagonista, Ángel Egusquiza, que habla en primera persona. La otra voz toma la forma de narrador omnisciente, recurriendo con frecuencia a vivencias y opiniones contadas por personajes (esposa, amantes, amigos… ) que se han relacionado con el protagonista. Porque esta novela, como el autor anticipó, tiene mucho de autobiografía, de memorias del Presidente fundador de la Comunidad de Madrid, de reflejo de una trayectoria con la que se puede coincidir militantemente o discrepar duramente, o ambas cosas, como me pasa a mí según de lo que se trate, pero ante la que siempre ha de tributarse un debido reconocimiento de valor. Dice el autor que “es la autobiografía devanada de los otros, la personalidad propia que deriva de las huellas que en ella imprimieron los que ya no están”.

La parte autobiográfica ocupa la mayor parte del relato y pretende trasladar al lector una vida “ejemplar”. Ejemplar en el sentido de ser el arquetipo de una generación, la de quienes habiendo nacido inmediatamente después de la guerra civil y dentro de una familia “vencedora” en la contienda, evolucionaron hacia posiciones críticas frente al franquismo y hasta radicales, tanto en la política como la concepción y práctica de sus relaciones religiosas, familiares y, también, amorosas.

La novela no es un relato añorante porque consigue trasladar, en un castellano limpio y claro, toda la complejidad y la pasión de una vida, sin eludir acontecimientos relevantes en el campo político. Mas, lo más notable en ese campo no son los acontecimientos sino la pasión. Una pasión política que resulta, a menudo, fieramente humana, pero el libro no es ni quiere ser una novela política y mucho menos una novela de tesis. Las vicisitudes, relaciones y pasiones políticas se engarzan en el texto con otros hechos personales, dolorosos y alegres, que constituyen el meollo de la vida aquí contada.

No es, desde luego, la historia de una desilusión y tampoco constituye un arreglo de cuentas. Concluye el protagonista:

A estas alturas uno ya ha abandonado la épica, pero no la pasión, aunque ésta sea mesurada, porque no tengo ya ningún consuelo metafísico que me cubra, mas espero estar dispuesto a un esfuerzo más, siempre que sea cívico y en pos de las pequeñas cosas.

Entre los personajes de la novela (unos son reales y aparecen con sus nombres, y otros son de ficción) destaca la madre del protagonista, que siempre está -discreta y decisivamente- presente en la trama… Cuando la narración da ya las últimas pinceladas, se descubre el lado más apasionado de esta mujer, la otra cara de la luna, “su felicidad empecinadamente oculta. Esa parte luminosa de la vida que ella quiso encerrar entre las sombras”.

El protagonista es un hombre tocado, a la vez o sucesivamente, por el éxito y por su hermano siamés: el fracaso. Por el amor y por el desengaño. Un desamor que le llega muy pronto, apenas estrenada su juventud:

No lo sabía entonces, pero a lo largo de su vida no iba a encontrar una respuesta cabal que le hiciera entender aquel primer desprecio, que borrara la cicatriz dejada por la herida en su recién inaugurado corazón de hombre.

Es, ya se ha dicho, la novela de una generación, pero en ella aparecen también y en primer plano las generaciones anterior y la posterior a la del protagonista: “los que hicieron la guerra” y “los hijos del 68″. Y en sus hijos van a encontrar los “protagonistas del 68″, los que como decía Marsé vivieron los “años de incienso y plomo bajo el palio de la luz crepuscular”, el espejo en el cual contemplar sus propias miserias:

La duda no deja de batallar, acorralándote. ¿Por qué, precisamente, nuestros hijos han caído en este infierno? ¿Nuestros liberales conceptos educativos han sido tan nefastos? ¿Y la camaradería y el abandono de la autoridad? ¿No tendrán algo que ver con el desastre?

Eso piensa el protagonista, para añadir, más adelante, tocado por el dolor de una muerte joven y cercana:

ante la monotonía circular de la vida -que nos traerá consigo algunas dosis de alivio- este dolor se atenuará, pero, aun así, seguirá con nosotros hasta el final de nuestras vidas.

En fin, es una novela que interesará, sin duda, a quienes vivieron los acontecimientos en los que se inscribe la vida aquí contada, pero que como me ha pasado a mí atraerá, quizá aún más, a aquellos lectores jóvenes que han recibido oralmente, y, además, troceadas-, partes de esa historia de España: la del franquismo tardío, la de la transición democrática… también la historia de algunos desengaños y no pocas desilusiones. Porque esa tradición oral ha dejado insatisfechas las demandas de conocimientos por parte de quienes, les guste o no, son hijos de las historias vividas por sus padres.

Hay en la novela un aire desmitificador que se agradece (por ejemplo, contemplamos a los maestros franceses del marxismo derribados de su pedestal) y nos hace vivir la revuelta parisina de 1968 desde ángulos inéditos, como confiesa el protagonista respecto de su época revolucionaria:

No hace mucho pusieron en la televisión un documental que recoge exhaustivamente alguna de aquellas asambleas y fue decepcionante. La película pretendía revivir y aclarar el contenido de lo ocurrido en mayo; sin embargo, de los discursos y discusiones que en ella se ven y se oyen… la verdad es que no se entiende absolutamente nada.

Pero tras las batallas callejeras (una de ellas descrita con precisión de cronista en la novela) aparece también el alegre descanso del guerrero, marca del autor:

Ángel se quita los zapatos, los calcetines, el jersey y el pantalón de pana y se mete en el plumífero sin más trámites. Allí dentro está la joven y el español pronto comprobará que la rubia no tiene necesidad de dormir y él tampoco… (ella) le baja el slip y, sin parar de hablar, acaricia aquel león dormido que enseguida despertará hambriento. Entonces, con una ágil y, al parecer, bien ensayada torsión de su tronco, la joven se coloca a horcajadas sobre el cuerpo masculino y sin necesidad de usar las manos consigue introducir al felino –que está ya a punto de rugir- allí donde se le espera, en el húmedo y acogedor lugar dentro del cual pasará buena parte de lo que va quedando de la noche. Porque, además, ella sabe muy bien cómo moverse para que él no ruja ni antes de tiempo ni a destiempo. Ángel coloca sus dos manos sobre las dulces ancas de la muchacha, suaves y a la vez firmes, que a la orden de su dueña repican como campanas.

A la aventura parisina le sigue, tras un interludio, la incursión chilena del protagonista hacia 1973. Un periodo lleno de frustraciones y de sangre.

Viví aquellas elecciones con el alma escindida. Por un lado, dejándome arrastrar por el ambiente. Me sentía parte de una voluntad que me sobrepasaba, que estaba por encima de todos nosotros. Por el otro lado, no dejaba de percibir los excesos verbales, la fe ciega en la inexorable victoria del pueblo, la pretendida irreversibilidad de los avances conseguidos. Algunos líderes de la Unidad Popular se expresaban con la seguridad de los profetas. De todas las citas que tanto se usaron, se olvidó una, precisamente de Marx: aquella en la que dice preferir la victoria de la fuerza sin frases sobre la fuerza de las frases. Según ellos, el viento de la Historia soplaba en nuestras velas y lo hacía con una intensidad arrasadora.

La aventura chilena del protagonista se ve trufada con un fracaso amoroso que lo va a marcar de por vida:

Ángel Egusquiza comprobó durante los días posteriores y aciagos que si existe una situación en la cual el ser humano ve abrirse el infierno a sus pies es bajo el peso de los celos. Un abismo sombrío, pavoroso y profundo. Una situación, la más involuntaria de todas, a la que uno se ve arrastrado por la fuerza de las cosas, a lo largo de un proceso difícilmente inteligible. Unos sucesos -que para el otro pueden resultar intrascendentes- se presentan, a menudo de repente, destrozándolo todo. Una amargura ni siquiera comparable a la muerte, pues de ésta el espíritu sí se va consolando con el tiempo.

Una novela que consigue el objetivo de aunar acción y emoción, asegurando una lectura fácil… y, desde luego, no falta en ella el dios Eros, sin el cual cualquier ficción se reduciría a la condición de un jardín sin sol y sin flores.

Aquel joven primer y virginal Bonilla

Mariano BonillaAyer comenté por qué me convertí en el primero que pactó con quien en 1995 aún era un primer y virginal Bonilla, cuando aún faltaban cuatro años para que, una vez elegido concejal por el PSOE, se transfugara para votar conjuntamente con el Grupo Popular del Ayuntamiento de Móstoles. Y yo respondía del siguiente modo:

Porque Bonilla era simpatizante de IS. Tanto que su valedor ante mí fue un diputado autonómico de IS de la Agrupación de Chamartín, Antonio Chazarra, buena persona y honestísimo político, y, como todos, seducido por ese primer y virginal Bonilla. Y es por ello por lo que, sí, durante dos años los miembros de IS y los seguidores de su simpatizante Bonilla firmábamos juntos fichas de afiliación o promovíamos la asociación “Control Democrático”. Por cierto, que sobre esas simpatías volveré a hablar en este blog más adelante, que quiero aprovechar para traer a colación los méritos con los que Bonilla, que cuestiona los míos, comenzó su trayectoria profesional y política.

Pues a eso vamos. Y lo voy a hacer parafraseando el cuestionamiento que a mí me hace, hasta con su pésimo estilo narrativo. Los hechos son anteriores a 1995, cuando Bonilla estaba dejando de ser un veinteañero y oteando la treintena.

Mariano Bonilla de la O llega a un puesto de cargo de confianza de la Asamblea de Madrid (sin concurso, ni oposición, simplemente se le designa a dedo como a otros), me dicen [sic] que con el aval incondicional de Antonio Chazarra Montiel, por la cuota de Izquierda Socialista (IS) y sin tener experiencia laboral previa, vamos que no había trabajado nunca en temas similares. A Bonilla, beneficiado por ello, no le parecia impropio de los socialistas recurrir a la “arbitrariedad” en vez del al merito y capacidad para seleccionar no sólo a él sino a cualquiera de los cargos de libre designación.

Accede a un puesto de nivel similar al de Secretario General Técnico de Grupo Parlamentario sin los conocimientos de curso alguno.

El sueldo en Presupuestos para todos estos “cargos de confianza”, como los denominábamos, era apróximadamente 500.000 pesetas mensuales al cambio de hoy. Como veis con la vida encaminada. (Lo del sueldo lo digo con conocimiento de causa pues era público al estar aprobada la consignación en los Presupuestos regionales que los diputados autonómicos votaban todos los años y de los cuales él cobraba).

Fue contratado en la Asamblea de Madrid como “cargo de confianza” del Grupo Parlamentario Socialista, sin concurso de méritos, ni oposición, ni examen, Tenía entonces Mariano Bonilla alrededor de 26 años y ese “trabajo” le aseguró unos ingresos mensuales que entonces superaba apróximadamente los 3.000 euros (ya sabeis compañeros/as que actualmente el 65 % de los jovenes que tienen la fortuna de tener trabajo son mileuristas) y lo puedo decir porque los sueldos eran públicos y los aprobaban en el Pleno del Parlamento, incluido el suyo año tras año (Estamos hablando principios de los ‘90 y de un joven con alrededor de 26 años y ninguna experiencia laboral previa en un cargo similar ni en la empresa privada ni en la pública).

Bien. En los párrafos anteriores me he limitado a parafrasear la propaganda que Bonilla ha dirigido contra mí, adaptándola a sus propias circunstancias.

Pero vaya por delante que no me parece mal que aquél joven, ese primer y virginal Bonilla, haya tenido la suerte de estar en el lugar adecuado en el momento oportuno tal como para haber tenido aquella experiencia profesional en el Parlamento autonómico. Siempre he pensado que los jóvenes no sólo deben ser el futuro, sino también el presente, y aquel joven, ese primer y virginal Bonilla, tenía derecho a su presente entonces (desgraciadamente, el PSOE sigue pagando lo que entonces sólo era su futuro).

Ninguno de los primeros diputados socialistas elegidos dos años antes tenía experiencia ni formación en técnica legislativa, y eso que avabaron haciendo nada menos que una Constitución. Ningún Alcalde ni concejal del PSOE elegidos en las primeras Elecciones municipales, en 1979, tenía experiencia ni formación en esa tarea. Ramón Espinar, de hecho, fue elegido primer Alcalde de Leganés con 26 años. Ningún miembro del primer Consejo de Ministros socialista en 1982 tenía experiencia alguna. Y Zapatero, en 2004, cuando fue elegido, no tenía ninguna experiencia en tareas de Gobierno.

Ahora, Bonilla se ha hecho mayor, y niega a los jóvenes aquellas oportunidades, aquellas confianzas de las que él se benefició. Una prueba de la falta de confianza de Bonilla en la juventud.

Mi trayectoria sindical hasta 1999

En 1999 mediante Decreto fui designado “funcionario eventual”, categoría antes conocida como “funcionario de empleo” para mayor diferenciación conceptual respecto de los “funcionarios de carrera”, por Chema Arteta, Alcalde de Móstoles entre 1995 y 2003.

Torticeramente y junto a otras insinuaciones y falacias que ya he desvirtuado se ha querido transmitir la imagen de haber sido supuestamente una designación ilegal, afeándola haberse hecho sin proceso selectivo que valorase méritos y capacidad.

Para tal manipulación, que evidencia la por otra parte probada y nada sospechosa mala fe y catadura moral de quien la perpetra, aún sabiéndolo, oculta que dicho tipo de designaciones están excluidas de proceso selectivo por ser una de sus funciones, expresamente, la de confianza, que como bien nacido nunca he defraudado a Chema Arteta. También se está mintiendo que fui despedido por el siguiente Gobierno municipal, del PP, lo cual es falso también, pues mi cese fue automático con la finalización del mandato de Arteta. Para probar cómo se pretende manipular al repetable, miren el artículo 104.3 de la Ley 7/1985, de 2 de abril, Reguladora de las Bases del Régimen Local:

El nombramiento y cese de estos funcionarios es libre y corresponde al Alcalde o al Presidente de la entidad local correspondiente. Cesan automáticamente en todo caso cuando se produzca el cese o expire el mandato de la autoridad a la que presten su función de confianza o asesoramiento.

De esa redacción de la Ley se beneficiaron Julián P. M. al ser nombrado Asesor de Obras a propuesta del entonces Concejal Delegado de dicha área, el propio Mariano Bonilla de la O, o Fernando Martínez Peinado, Asesor de Juventud a propuesta del correspondiente Concejal, Iván García Yustos. Por cierto, que Martínez acabaría siendo el Presidente de la Comisión Ejecutiva de la Agrupación del PSM-PSOE de Móstoles en la que Iván García era Secretario General y Bonilla el Secretario de Organización.

Yo no fui propuesto por ningún Concejal, sino directamente designado por la confianza que me depositó el propio Alcalde, aunque, a indisimulado pesar de la correspondiente Concejala Delegada, fui adscrito al área municipal de Régimen Interior. Fui designado Asesor de Relaciones Laborales.

En el primer mandato municipal de Arteta, entre 1995 y 1999, la política municipal de Recursos Humanos, como desde siempre, había puesto el acento en la gestión de personal, al frente de la cual había un Director de Personal fijo en plantilla. Y ahora se quería tender más puentes en las relaciones con los sindicatos de los empleados municipales, con alguien que conociera bin los sindicatos y las dinámicas de los sindicalistas. Por eso se pensó en mí.

Chema Arteta sabía que mi militancia era esencialmente sindical desde diez años antes. Estaba afiliado a UGT, como sigo ininterrumpidamente hasta hoy, desde mis 16 de edad, en cuanto alcancé edad laboral y menos de un año después del traumático 14-D. Dentro de la familia socialista, tomé partido por el sindicato.

En el sindicato comencé mi trayectoria en UGT-Juventud, donde fui sucesivamente su Responsable en la Unión Comarcal de Fuenlabrada, miembro del Equipo de Trabajo (así se denominaban los órganos ejecutivos en la estructura juvenil del sindicato) en la Unión Regional de Madrid, donde asumí el área de relaciones interasociativas, y Responsable regional y estatal en la Federación de Servicios (FeS-UGT) y miembro del Equipo de Trabajo Confederal.

En representación y a propuesta de UGT-Juventud fui elegido Vicepresidente del Consejo de Juventud de la Comunidad de Madrid a mis 17 años de edad, responsable del área de Educación, Formación y Empleo de su Comisión Permanente, y miembro de la Comisión de Educación, Formación y Empleo del Consejo de Juventud de España y del Grupo de Trabajo de Formación y Empleo de la Comisión Interdepartamental del Gobierno de la Comunidad de Madrid, entoces presidida por Joaquín Leguina, para la aprobación del I Plan Integral de Juventud.

Ya fuera de la organización juvenil de mi sindicato, sino en su estructura general y siempre antes de 1999, fui miembro de los Comités Comarcal de UGT y Regional y Estatal de FeS-UGT, y elegido delegado a Congresos comarcales y de la Unión Regional de Madrid y hasta miembro de una Comisión Gestora de mi Unión Comarcal. Y fui formado para impartir, como hice, cursos de técnicas de búsqueda de empleo para afiliados parados.

Todo ello mientras mi ocupación, sí, era mi formación en la Facultad de Derecho de la UAM, estudios que prácticamente interrumpí en los cursos que furon tocados por la Prestación Social Sustitutoria a que como objetor de conciencia al servicio militar estaba obligado …y que desarrollé en el Gabinete Jurídico estatal de FeS-UGT.

Esa es la formación y experiencia sindical gracias a la que superé el proceso de selección para mi admisión en el restringidísimo Grupo Especial de Derecho del Trabajo y de la Seguridad Social de la UAM, superando su Curso de postgrado con “sobresaliente” con una tesina sobre, precisamente, la Libertad Sindical; y con la que fui seleccionado profesionalmente como formador para una empresa de la editorial Aranzadi cuando me propuse buscar un trabajo compatible con las clases de mi primer máster, becado por el Fondo Social Europeo, y el ejercicio profesional como abogado laboralista.

Todo cuanto antecede, hasta mis 26 años de edad.

Me gustaría saber cuál es la experiencia y formación del propio Bonilla o su concejala Yolanda Aguilar a esa edad, o la de ambos cuando tuvieron su primera responsabilidad pública. Y sospecho que gozaría contrastándola con la que yo tenía antes de, precisamente por tenerla, ser designado Asesor de Relaciones Laborales del Ayuntamiento de Móstoles.

Por eso, mañana bonus.

Desmontando falacias

Mariano BonillaAyer comencé a replicar a Mariano Bonilla de la O frente a su respuesta a la la serie de la que, sobre el “bonillazo”, publiqué su introducción el último día de 2009 (año del décimo aniversario de aquél capítulo de transfuguismo) y desarrollé, por su extensión, en tres distintas partes: la primera, relativa a hasta el 16 de octubre de 1999; la segunda, los siguientes 11 días; y la tercera, desde el 28 de octubre de ese año.

En mi réplica de ayer desvirtuaba los argumentos “ad rem” que, como tales, sí guardaban relación con aquélla serie, y dejaba para hoy y mañana, con bonus pasado mañana, la respuesta a las falacias “ad rem” con que se vengaba contra mí:

  • Que supuestamente entre 1991 y 1999, durante esos ocho años, estuve aliado con él en las Asambleas locales del PSOE de Móstoles.
  • Que supuestamente en aquélla época yo no tenía ninguna otra militancia distinta a la del Partido, objeto exclusivo de mis supuestas ambiciones.
  • Que… bueno, no tiene la valentía de avanzar tanto en esta tercera línea, pero viene a deslizar una insinuación sobre mi diligencia profesional.
  • Que supuestamente mi designación como “funcionario eventual” del Ayuntamiento de Móstoles por el Alcalde socialista Chema Arteta fue insinuadamente ilegal y careciendo de méritos y capacidad.

Comencemos.

¿Que supuestamente entre 1991 y 1999 estuve aliado con él?

Falso. Compartimos estrategia dentro de la Agrupación de la entonces FSM-PSOE de Móstoles alrededor de sólo dos, entre 1995 y 1997. Y ello es así por lo siguiente:

En 1991, con mi mayoría de edad, me afilio al PSOE en su Agrupación de Móstoles, y comienzo a asistir a las reuniones del sector renovador oleguinista en la Cafetería “La Vid” de dicha localidad, de las que también era asiduo ese primer y virginal Bonilla.

En 1993 me adscribo a la recién reconstituida Izquierda Socialista (IS) de Móstoles, siendo elegido su representante en la Coordinadora regional de la Corriente en 1994 y seguidamente su Portavoz en Móstoles.

Es en 1995 (no en 1991) cuando Chema Arteta fue elegido Alcalde de Móstoles, y cuando, efectivamente, IS de Móstoles, seducido por ese primer y virginal Bonilla, acuerda ir pactando con él.

¿Por qué? Por dos razones:

  1. Porque Chema había comenzado a pactar con el sector guerrista o “acostista” de la Agrupación, y tanto ese primer y virginal Bonilla, que aún no se había pasado al lado oscuro de la fuerza, ;-) como yo, teníamos a gala no haber compartido espacios con Antonio Macías ni Iván García Yustos, referentes mostoleños del sector que a ámbito regional lideraba en el Partido José Acosta Cubero. Ese primer y virginal Bonilla y yo, simplemente, nos encontramos al salir de “La Vid”.
  2. Porque Bonilla era simpatizante de IS. Tanto que su valedor ante mí fue un diputado autonómico de IS de la Agrupación de Chamartín, Antonio Chazarra, buena persona y honestísimo político, y, como todos, seducido por ese primer y virginal Bonilla. Y es por ello por lo que, sí, durante dos años los miembros de IS y los seguidores de su simpatizante Bonilla firmábamos juntos fichas de afiliación o promovíamos la asociación “Control Democrático”. Por cierto, que sobre esas simpatías volveré a hablar en este blog mañana, que quiero aprovechar para traer a colación los méritos con los que Bonilla, que cuestiona los míos, comenzó su trayectoria profesional y política.

Ese primer y virginal Bonilla fue presentado a Chazarra por un amigo común de ambos, Manuel M., a quien a su vez aquél había conocido en las tutorías ofrecidas a los alumnos de la Universidad a Distancia, por la que ambos tardíamente pudieron licenciarse en Derecho.

Estamos hablando de 1995, para fijar el inicio, ya que a finales de 1994 es cuando comencé a liderar IS en Móstoles, y hubo un proceso de discusión interno muy fuerte, por las resistencias del anterior Portavoz, Juan G., que nos advertía contra Bonilla. ¡Cuánta razón tenía!

Cuando Bonilla comenzó a pasarse al lado oscuro y a pactar con los guerristas, que entonces decidieron dar por amortizado a Chema Arteta, yo me quedé en el mismo sitio: sin pactar con Iván García ni Antonio Macías. Lógicamente, en esa posición con quien me encontré ahora fue con Arteta.

Estamos hablando, para fijar la finalización del encuentro que tuve con Bonilla, de 1997, en que en el Congreso ordinario de la entonces FSM-PSOE sólo Chema y yo obtuvimos alguna representación para Móstoles, al ser ambos elegidos miembros del Comité Regional, y tras lo que comenzó el proceso de elección de Comités Locales. En el de Móstoles, el pacto de Bonilla con los guerristas culminó con aquél como Presidente de la Agrupación local del PSOE mostoleño.

¿Que supuestamente en aquélla época yo no tenía ninguna otra militancia distinta a la del Partido?

Por ahora, frente a cuanto me afea no haber formado parte de movimientos sociales, por centrarme en el PSOE como mi supuesto único objeto de deseo, sólo decir que mi prioridad hasta 1999, en que fui designado Asesor de Relaciones Laborales del Ayuntamiento de Móstoles, había sido mi militancia activa en UGT, a la que me afilié  en 1989, con 16 años de edad. Mañana me extenderé sobre ello, por la relación en que esta experiencia tiene con aquélla designación.

Dicha militancia sindical la combiné con la que, por mi juventud, tuve en organizaciones estudiantiles, en cuya representación hasta fui Claustral de la UAM y Consejero de su Departamento de Derecho Público y Filosofía Jurídica, y Consejero Escolar del Estado, suplente en plenario.

Sin desdeñar la labor de voluntariado que hacía en el Grupo 496 de Scouts de España, federación que, constituida como asociación hace casi un siglo, goza nada menos que del reconocimiento como “de utilidad pública”, y en la que comenzaron a concienciarse importantes compañeros que por ello posteriormente ingresarían en el Partido en toda España, merced a unos valores humanistas por la que se la califica de movimiento paramasónico. Entré como monitor y acabé siendo Coordinador del Grupo, previa la obtención de las correspondientes titulaciones oficiales socioculturales como Monitor y Director de Tiempo Libre.

¿Que…? bueno, no tiene la valentía de avanzar tanto en esta tercera línea, pero viene a deslizar una insinuación sobre mi diligencia profesional

Finalmente, desliza una insinuación sobre mi actual diligencia profesional, menor sin duda que que la que yo podría hacer sobre la que le conocí en aquellos dos años en que tanto tiempo pasaba en su despacho. Parafraseándole literalmente, a partir de ver su actuación profesional me quedó todo claro pero mi opinión me la reservo por respeto profesional y deontológico.

¿Que supuestamente mi designación como “funcionario eventual” del Ayuntamiento de Móstoles por el Alcalde socialista Chema Arteta fue insinuadamente ilegal y careciendo de méritos y capacidad?

Esto lo desarrollo en mi post de mañana, que será seguido de otro de bonus.

Pero vamos, que si Mariano Bonilla tienen que afinar en sus denuncias si quiere callarme por la vía judicial, ya ha quedado claro que también tiene que hacerlo en sus invectivas si quiere hacerlo manipulando al respetable. Sigan atentos a sus pantallas, que a estas alturas nuestro personaje ya se sentirá acorralado.



Creative Commons License