El autor

Me llamo José-Luis Prieto, nací en Madrid en 1973, soy abogado y consultor, desde 2007 vivo en Galicia, estoy casado y soy padre de una niña.

Soy demócrata y socialista, por ese orden. Creo que deben ofrecerse las condiciones para la materialización de la libertad para todos, que hay que garantizar la igualdad absoluta de derechos y oportunidades, y que el ser humano es social por naturaleza.

El blog

Desde 2002, con este blog pretendo aportar elementos para la contrapropaganda frente al nacional-liberalismo, desde una perspectiva liberal en materia social y socialdemócrata en materia económica.

Este es un cauce para la libertad de expresión, que ejerzo consciente de las limitaciones de nuestro ordenamiento.

Archivo: Febrero 2010

Rosa Díez debe ser declarada “non grata” en Galicia

Le he sugerido a mi diputado autonómico favorito, el que más se lo trabaja, que impulse la declaración parlamentaria de Rosa Díez como persona “non grata” en Galicia.

Resulta que Rosa Díez, tan bocazas como siempre, empleando el gentilicio de Galicia como insulto contra ahora Zapatero y anteriormente Feijoo ha vuelto a declarar que los gallegos, por el hecho de serlo, podemos serlo peyorativamente, es decir: que ser gallego es una circunstancia personal desfavorable o empeorada.

Aunque ni Zapatero ni Feijoo han tomado las palabras de la dirigente prefascista con el ánimo injuriante con que ésta las lanzó, lo cierto es que la voluntad de Rosa Díez ha sido la de usarla como descalificación, acaso con una acepción ya caduca, y que para ello ha vuelto a exteriorizar la opinión que los gallegos le merecemos como pueblo. Como dice el Presidente de la Real Academia Gallega, Rosa Díez “lo piensa, lo siente y lo dice”, y añado yo que con tanto desprecio que no lo puede evitar.

Y, mientras sus palmeros gallegos relativizan el insulto, rendida como siempre al oportunismo, para minimizar el menoscabo que pudiera provocar a sus intereses electorales no se le ha ocurrido a la prefascista otra cosa que tirar de topicazo. Como si además ello fuera una circunstancia calificable de peyorativa, es decir: desfavorable o empeorada.

Lo dicho. Que Rosa Díez debe ser declarada “non grata” en Galicia.

Sobre el retraso de la jubilación …o que alguien me lo explique

En defensa de las pensionesPara hoy, mi sindicato, UGT, tiene convocado el incio de movilizaciones contra las propuestas del Gobierno en materia de pensiones. Fundamentalmente, se da por consumado que el Gobierno de Zapatero quieire retrasar la edad de jubilación desde los actuales 65 años hasta dos más allá, los 67, y que se ampliará el número de años cotizados a tomar en consideración para determinación del importe de la pensión: trabajar más, para además cobrar menos.

Dicho así, lógicamente, a nadie le gusta. Probablemente tampoco a los empresarios ni a su brazo político, el PP, cuyo programa oculto en materia de pensiones pasa por capitalizarlas privatizándolas, es decir, derogar el actual sistema sin sustituirlo por ningún otro, y que quien quiera pensiones vaya prestando su dinero (el suyo, el de los trabajadores, sin aportaciones de los empresarios en eso que se conoce como “cuota patronal a la seguridad social”) a empresas privadas que le gestionen un Plan de Pensiones privado. Vamos, como en Estados Unidos quiere Barack Obama que deje de suceder.

Y yo estoy hecho un lío.

Por un lado, porque tengo claro datos como los siguientes:

  1. Hasta hace relativamente poco, si llegabas a los 65 años de jubilación, a los 70 estabas muerto. Es decir: engrosabas la “clase pasiva” durante sólo cinco años. Ahora, en poco tiempo, con una esperanza de vida que sobrepasa, a día de hoy, los 80 años de edad, significa que puedes estar 15 años cobrando una pensión.
  2. Aquéllos cuya esperanza de vida era de 70 años, llevaban trabajando (por una cuestión de sus propias circunstancias históricas y personales) desde antes o mucho antes de los 16 años de edad. Es decir, que si se jubilaban a los 65, llevaban trabajando ¡medio siglo!, y, como he dicho antes, cobraban pensión durante el equivalente a sólo el 10% de su vida laboral. Cierto que muchísimos, la mayoría de ellos no empezaron a cotizar hasta más tarde de su adolescencia, pero creo que es un dato que por obligación moral hacia ellos debemos soslayar.
  3. Aunque desde los 18 años de edad, por la necesidad de tener cierta autonomía económica, fuí trabajador por cuenta ajena, contratado por distintas temporadas, algunas brevísimas pero encadenadas (me tocó el auge de las ETTs), la verdad es que entre mi estudios universitarios y la Prestación Social Sustitutoria, no tuve como prioridad la de trabajar, y por lo tanto cotizar a la Seguridad Social, hasta los 25 años de edad. Es decir: mi generación se ha incorporado al mercado de trabajo 10 años más tarde que a la edad a la que lo hizo la de nuestros padres y abuelos. Bien entendido que estoy hablando de familias de clase obrera. Y para cuando yo sea anciano, es probable que los de mi generación fallezcamos con 95 años de edad. Es decir: que, en principio, nuestra vida laboral será de 40 años de edad, y cobraremos pensión durante 30, el equivalente al 75% del tiempo de aquélla.
  4. Digo “en principio” porque si bien la generación de nuestros padres no conoció el desempleo (mi padre hasta podía pluriemplearse), la nuestra tiene esa espada de Damocles siempre pendiendo de nuestras cabezas… cuando no cayendo sobre ellas. Así que puede pasar que, entre el tiempo que pasamos desempleados, agrandado con el que trabajamos sin contrato, puede suceder que nuestra vida laboral sea de menos de 35 años de edad, y cobraremos pensión durante 30, aproximadamente el equivalente al 95% del tiempo de aquélla.
  5. Todo lo anterior, sin profundizar hacia el escenario que le esperará a generaciones posteriores a la nuestra, la de mi hija, para la que quiero todo el bienestar del mundo. Qué vertigo.
  6. La población española envejece inexorablemente.

Que alguien me lo explique, porque parece insostenible.

He dicho que un elemento a tomar en cuenta es que la población española envejece inexorablemente, y no me refiero a que cada español sea un año de edad más viejo que el años pasado, no, sino a que el número de personas mayores, que afortunadamente tardan más en morir, no guarda relación con el número de niños, desafortunadamente, porque por determinadas circunstancias la natalidad en España es bajísima. Determinadas circunstancias ésas que, en mi opinión, son las que deberían ser acometidas prioritariamente por parte de lo poderes públicos.

Nuestro sistema de Seguridad Social es de lo que se llama “de reparto”. Es decir: la aportación por cada trabajador al sistema no se va ahorrando para él para el momento en que se jubile. Sino que, en lo referente a la jubilación, esas aportaciones se dedican a las pensiones de quienes en ese precismo momento se encuentran jubilados. Según el activo lo aporta, se le transfiere al pasivo.

Nuestro sistema de Seguridad Social, por lo tanto, no es de lo que se denomina “de capitalización”. No es un plan de pensiones en el que las aportaciones que se realizan al mismo por cada trabajador se ahorre ni además se incremente por los intereses del mero transcurso del tiempo.

Es decir: cuando Ignacio Fernández Toxo se jubile dentro de siete años, el dinero de su pensión lo estarán pagando quienes en 2017 estén cotizando. Pero, ¿quién pagará y cuántos jubilados cobraremos cuando yo cumpla 65 años de edad en 2038, y hasta aproximadamente 2065?

La credibilidad que me merece mi sindicato, apoyado por la izquierda del propio PSOE, es de una presunción iuris tantum, y si niega la sostenibilidad del sisitema, en principio le creo. Pero me pica un gusanillo. Mi compañero Cándido Méndez tendrá 86 años en 2038, y no creo que alcance los 113 de edad en 2065. 2065 a él le viene muy lejos, pero yo aspiro a cumplir los 92 sin vivir de la caridad ni de mi hija. Quiero decir: ¿se está defendiendo a la clase trabajadora? ¿O, dentro de la clase trabajadora, a determinadas generaciones, las de los actuales dirigentes?

Un ejemplo de política sanitaria del PP

El presupuesto sanitario gallego baja el listón de la media española en el primer ejercicio completo que afrontará el Gobierno nacional-liberal de Alberto Núñez Feijoo.

Así, el recorte sanitario conlleva una disminución de 50 millones de euros del área sanitaria de la mayor ciudad de Galicia, Vigo, teniendo que perder casi 400 camas hospitalarias y 28000 metros cuadrados del que sería el nuevo Hospital de Vigo, que, eso sí, se construirá con grandísimos beneficios para el concesionario de la obra, con su privatización fáctica, y expresa en el caso de la lavandería, la desinfección, el mantenimiento general, la seguridad, los aparcamientos, los locales comerciales o el almacenamiento de historias clínicas.

Y mientras tanto, cierra el único Hospital de Cruz Roja en Galicia …en Vigo. Un Hospital gestionado por una ONG y que prestaba sus servicios gratuítos para cubrir las necesidades que le requería la propia Consellería de Sanidade, que se ha desentendido de su viabilidad económica. Otras 70 camas hospitalarias perdidas, e idéntico número de nuevos parados.

Para ello no hay dinero para el PPdeG, pero una vez alcanzado el Gobierno dando lecciones de austeridad resulta sí haberlo para embellecer el nuevo Hospital de Lugo, con un suntuoso gasto por el que algún proveedor (una empresa americana) se beneficiará de la modificación de la partida presupuestaria de su mobiliario para incrementarla más de una tercera parte, más de 800 millones de euros. Lo paradójico es que la modificación del gasto no va acompañado de la contratación de mejores condiciones que justifiquen el encarecimiento, ya que las características técnicas de equipamiento de las camas de hospitalización, de los lechos de unidades especiales, de los sillones y las mesillas con los que se dotará cada habitación son las mismas que había establecido la anterior dirección del Servicio Gallego de Salud. Qué curioso. Quizá la clave está en la siguiente información:

Los precios máximos que se habían estipulado con el anterior Gobierno para las 852 camas de hospitalización, sin IVA, era de 1.775 euros por cama; 2.102 euros para cada cama de unidades especiales; 375 euros por cada uno de los 788 sillones ergonómicos y 280 euros para cada una de las 754 mesillas con atril. Con estos precios había varias empresas españolas que estaban dispuestas a presentar ofertas a la baja para dotar de mobiliario de hospitalización al nuevo hospital de Lugo. Sin embargo, la empresa Hill-Rom tenía difícil presentarse al concurso, ya que, según los técnicos, dispone de buen material, pero con precios sensiblemente superiores.

Ahora ya no tiene problemas.

Y es que con el PP, la política es una actividad prescriptora de nichos de negocio, independientemente de su deterioro, como el que se evidencia ya en atención primaria. Y la sanidad es, si se le saca rentabilidad, un chollazo. Por eso en Galicia se está privatizando la red del Servicio público de Salud, aunque para ello deba redimensionarse a la baja otros servicios como su plan de la mujer o el de salud mental, se suspendan actividades por la tarde, se pongan en marcha contratos de día a día, semana a semana o mes a mes, menoscabando el rendimiento, o unas medidas que resultan incompatibles con una política de mejora del rendimiento, empeoren las listas de espera por la reducción de recursos y de actividad…

Porque sí. En Galicia ha empeorado la gestión de las listas de espera, que para intervenciones quirúrgicas ha aumentado por primera vez en cinco años, volviendo a la tendencia del fraguismo y dejando el bipartito progresista como una isla de eficacia en la historia sanitaria de esta Comunidad autónoma. Particularmente grave es en la provincia más poblada, la coruñesa, donde se ha disparado. En un año, el Gobierno autonómico del PP ha conseguido aumentar la lista de espera para operarse en más de 3000 ciudadanos más según admite la propia Xunta, o 5000 según fuentes independientes, y por dolencias, ha aumentado, sólo por poner dos ejemplos, 37 días más en neurcirugía y 28 más en ginecología, en este caso de tal modo que las gallegas tienen que esperar 40 días más que la media del conjunto de las españolas.

Todo eso, según admite la fundamentalista Pilar Farjas. Hasta que se ha revelado que hay nada menos que 18.000 gallegos que, pese a tener prescrita intervenciones quirúrgicas, no son incluidos en listas de espera. Las tácticas de la Condesa de Murillo, importadas a Galicia.

Los datos cantan. Como acertadamente dijo alguien, yo tampoco entiendo cómo aún hay tanto tonto de los cojones.

Fuera de Galicia no compres leche Larsa

Hace unos meses, en la radio y en las emisiones televisivas para Galicia pudimos escuchar un spot en el que sus narradores publicitaban la leche Larsa del siguiente modo (traduzco siempre del gallego):

- Estar comprometido con Galicia es recoger la leche aquí. Es producir y dar trabajo aquí […].
- Nosotros apostamos por Galicia, ¿y tú?

En la misma línea, otro spot posterior prácticamente repetía, sin apenas variación, el mismo argumento:

- Estar comprometidos con Galicia es recoger la leche y producir aquí. Estamos comprometidos con Galicia […].
- Nosotros apostamos por Galicia, ¿y tú?

Y en este mes, un tercer spot publicitario de la misma marca se reitera en la misma línea, bajo el slogan “Nosotros apostamos por Galicia”:

- A mi me importa que Larsa recoja la leche en Galicia.
- A nosotros nos importa que tenga fábricas en Galicia…
- …y dé trabajo aquí.

Es una apuesta por una suerte de consumismo nacionalista.

Mi patria chica es la preciosa comarca zamorana de Sanabria. Aunque nací en Madrid, y es allí donde he vivido hasta hace tres años, y aunque soy gallego por elección, que no por nacimiento, porque es aquí donde elegí hace tres años inmigrar, es en Sanabria donde quiero que aventen mis restos cuando muera. Supongo que realmente uno se considera de allí donde quiere que le entierren.

En esa provincia, la leche que se produce, envasa y comercializa es la de los Ganaderos de Zamora. En Móstoles, donde he vivido yo y viven mis padres, mis hermanos, mis tíos, y muy cerca mis hermanas, la leche autóctona es la de Los Combos. Aquélla leche zamorana sí la compro cuando puedo, pues aparte de tener un precio competitivo, está realmente rica. La leche mostoleña no, por su precio.

Para mí, como consumidor racional, consciente y comprometido lo importante es la relación calidad-precio, a partir de un mínimo aceptable de calidad, y sólo en caso de duda entre dos productos de similares relaciones entre su calidad y su precio, opto por otras variables, sin menoscabo del medio ambiente (raazón esta por la que en mi casa hace meses que no se compra atún). En base a mi forma de entender eso que ahora se llama “consumerismo”, creo que hay que empujar a los productores de bienes y prestadores de servicios a competir en producciones o prestaciones con buena relación calidad-precio, y que la fuerza a aplicarles a tal fin es nuestro consumo racional.

Por eso, aquí en Galicia, procuro comprar la leche de la marca blanca de Dia, que sé que realmente es de Feiraco. Igual es de un precio similar a la de la marca blanca de Carrefour, que sé que es leche gallega, pero aquélla sé que es de un productor prestigioso. Que la matriz de Feiraco sea una cooperativa es algo que ya me parece simpático (una de esas variables a considerar en caso de productos similares), del mismo modo que confieso que el hecho de que también sea gallega, incluso de mi mismo municipio, a escasos kilómetros de mi casa, es para mí irrelevante.

Cuando Larsa anima a la irracionalidad nacionalista a consumir sus productos por el mero hecho de ser gallegos, cierto que de buena calidad, pero también que de mal precio, lo que vienen a afearnos a los gallegos es que compremos leche de otras procedencias. Me intentan inquietar, imponerme moralmente, cuando plantean que, si no compro su leche, no estoy comprometido con Galicia.

Creo que no sólo inmigrar hacia Galicia como ha sido mi caso apostando por esta tierra, sino no emigrar desde Galicia en cualquier caso, ya es suficiente compromiso con Galicia. Pagar aquí mis tributos, trabajar aquí, ser propositivo con mi entorno aquí, confiar mi hija a las educación gallega, confiar la salud de mi familia al Sergas… y en mi caso no por nacimiento, sino por elección… eso es comprometerme con Galicia. Como no soy nacionalista, allí donde esté estoy comprometido con donde esté.

Yo no quiero la prosperidad de sólo Galicia, que tengo familia y amigos más allá de As Portelas. Como internacionalista incluso me duelen los males que aflijan más allá de la raia, del estrecho de Gibraltar, de los Pirineos o del Atlántico. Si pudiera comprar leche boliviana y de ese modo generase riqueza a sus ciudadanos, lo haría.
Si por pasiva Larsa cuestiona que en Galicia se compre otra leche, fuera de Galicia sería una estupidez comprar esa marca.

Sobreactuaciones antileguinistas

El otro día leí un artículo de Ignacio Escolar intitulado “La deriva de Leguina”.

Hace tres años escuché que no es que Joaquín Leguina fuera tuviera una posición crítica dentro del PSOE, sino que algo así como que se le “había ido la olla”, que había perdido la cabeza… que, supuestamente, una enfermedad le estaba provocando un menoscabo mental que daría explicación a su actitud. La primera vez que alguien me lo dijo no le dí importancia. Pero semanas después me llegó, por otra vía, la misma versión, así que, como suelo ser de una “naturalidad quirúrgica”, ni corto ni perezoso llamé a su secretaria y, como pese a conocernos poco nos tenemos una mútua y fuerte simpatía, le solté el rumor a bocajarro. Por un lado, por si el rumor fuera cierto, para hacer llegar mi preocupación y sincera solidaridad; y por si fuera falso, para provocar la justa preocupación en él, ya que entonces resultaría que alguien le estaba gastando una tremenda putada, injuriándole como enajenado, y compadeciéndole como enfermo.

Resultó ser lo segundo. Alguien (un pelota sobreactuando, seguramente, ganando puntos ante otros) le estaba gastando una putada tremendísima. Aberrante, si recordamos que en según qué regímenes a los disidentes se les tacha de locos o sociópatas, en los que no habiéndo la valentía de recluirlos en prisiones se les encerraba en sórdidos manicomios. Aberrante.

Es entonces cuando hizo que su secretaria me enviara lo que llevaba escrito de la novela que acaba de publicar, preguntándome ella retóricamente si, de su lectura, pudiera colegirse que el autor efectivamente estuviera zumbado. No le respondí, ya que ella me había confirmado que Leguina estaba como siempre desde que ella ha trabajado para él. No he visto en Leguina en estos tres años deterioro alguno respecto a su situación anterior, más allá del infarto de miocardio (es decir: localizado a más de medio metro de los sesos) que sufrió va a hacer ya un lustro, y que, de haberle influido, habrá sido hacia un cambio de hábitos precisamente más saludables.

Según leí el artículo de Ignacio Escolar, se lo remití al aludido advirtiéndole que aquél es “el blogger sobre política más leído de España”. Leguina me respondió negando el contenido del artículo y, sobre todo, lamentándose de que Escolar, de profesión periodista, no le hubiera contactado para contrastar fuentes e información.

A ver. Voy a repetirlo, que efectivamente es importante: Ignacio Escolar no contrastó ni sus fuentes ni su información sobre Joaquín Leguina. Dio por buena la versión de una de las partes, sin molestarse en contrastarla con la otra.

Dentro de la asociación Las Ideas yo fui el primero en proponer que Ignacio Escolar fuera el galardonado con la correspondiente modalidad de los Premios Enrique Padrós en su edición de este año. Sigo apreciando el trabajo de Escolar tanto desde su blog como desde las columnas que publica en distintos medios. Pero del mismo modo que más que apreciando, admirando a Leguina lo compatibilizo con profundas divergencias con éste, Escolar, del que nunca he podido ser fan por sus facilones y demagógicos argumentos ante el conflicto Israel-Palestina, ciertamente me ha vuelto a decepcionar. Porque es cierto que las informaciones deben contrastarse. Vamos, que con Leguina, Escolar también ha sobreactuado. Y lo jodido es que esa propaganda antileguinista cala, como para comprobarlo basta leer los cometarios de los lectores de Escolar, tan poco rigurosos como éste (alguno de ellos, ya desmelenado en sesión de onanimsmo grupal, llega a mentir que la pensión vitalicia del ex Presidente de la Comunidad de  Madrid es de ¡170000 €!. ¡Y dos huevos duros!).

Sí. Leguina está loco. Como una puta cabra. Fijaos si está  zumbado, que cuando en el PSOE el que se movía no salía en la foto, él, siendo Secretario General de la FSM-PSOE, ya criticaba en 1988 la política económica del Gobierno (vamos, que no es un recién llegado a esas lides) contra la que UGT convocó la Huelga General del 14-D. De atar, ¿verdad? Tan zumbado que, cuando en el PSOE el que  se movía no salía en la foto, fue él quien se atrevió a ponerle es cascabel al gato constituyendo en 1990 en el Hotel Chamartín el sector del Partido que conocería entonces como “aperturista” y poco después “renovador”, minoritario y provincial entonces, mayoritario en todo el PSOE pocos años después. Bendita locura. Así, yo también estoy enajenado. Discrepo de no pocas ideas de Joaquín Leguina, pero también en otras tengo claro que el tiempo le está dando la razón. Así, por ejemplo, yo también veo alguna incostitucionalidad en el Estatut de Cataluña, y estoy hasta los cojones de la deriva nacionalista de nuestro Partido hermano en Cataluña. Doctor: ¿estoy grave?

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