Los Premios Enrique Padrós
A finales de este mes, en el Real Alcázar de Sevilla, serán entregados los galardones de los III Premios anuales “Enrique Padrós” concedidos por la asociación Las Ideas, por los Presidentes de la Junta de Andalucía y de CajaSol, respectivamente José Antonio Griñán y Antonio Pulido, a Fernando Garea en su modalidad de mejor blog sobre política e Inés Sabanés en la de mejor blog de un político.
Hace en estas fechas ya una década, quedé con Ramón Espinar en la necesidad de convocar a un pequeño grupo de amigos a tertuliar durante las cenas que para ello cada dos o tres meses un servidor comenzó a convocar en el restaurante Nabucco. Enrique Padrós, mi hermano, que siempre me apoyaba en todo, también estuvo en la aventura que allí comenzaba, desde el primer momento. Lo único que teníamos en común era nuestra profesión, porque incluso políticamente, aunque todos socialistas, cada uno tenía su procedencia, así que fue natural el surgimiento de la asociación “Abogados/as para la Democracia”. No tardé en darme cuenta en que las semillas debieron ser buenas, ya que el árbol que comenzó a emerger crecía recto por sí solo. O quizá era porque se regaba de algo que resultó ser la clave de la bóveda de lo que empezábamos a construir: pluralidad y tolerancia. Éra un grupo muy plural, con una pluralidad que hasta albergaba profundos enfrentamientos (yo por ejemplo era como soy proisraelí, y Enrique muy propalestino), pero muy respetuoso. Teníamos claro que no íbamos a cambiar la opinión del de enfrente, así que no malgastábamos energías en ello.
Con esos ingredientes, los comensales de las cenas de nuestras tertulias eran más y cada vez de procedencias más distintas. Ya no sólo abogados, ni ya sólo militantes de la entonces Federación Socialista Madrileña (hoy PSM-PSOE). La asociación de “Abogados/as para la Democracia” dio lugar a la asociación “Las Ideas”, que, como aquélla, no tenía más actividad que ser la denominación colectiva y formalidad jurídica de un grupo de amigos.
La verdad es que no sabíamos qué hacer con la asociación, hasta que en 2005 apareció César Calderón. Bueno; no apareció: reapareció. Algún día dejaré aquí por escrito lo que cuento entre mis carcajadas y las de los que me escuchan, sobre las batallitas en las que a principios de los años ‘90 César, con el apoyo de Enrique, y yo estábamos en trincheras contrarias a hostias. Con César, Las Ideas pasó de su versión 1.0 a 2.0.
El año siguiente, la noche del 13 al 14 de junio de 2006, con 34 años de edad, Enrique murió.
Un año después, ya recuperados, César impulsó los Premios de Las Ideas, con el nombre de nuestro amigo, de cuya amistad él tuvo la suerte de disfrutar mucho más tiempo que yo, que cuánto le envidio. La entrega de la que fue la primera edición de ya tres fue, un 22 de febrero, el año 2008.
Hoy, los premios que llevan el nombre de Enrique son ya una referencia, que van tomando anualmente una relevancia y una vida propia más importante que las de la propia asociación que los concede. Teniendo ese nombre, no sólo es un homenaje a una de las mejores personas que conocemos quienes por haberlo conocido coincidimos en reconocerle como una de las mejores personas que hemos conocido.
Es, además, un homenaje al compañerismo, el compromiso, la lealtad, la fraternidad, la tolerancia, la bonhomía, la generosidad. Y sobre todo, un homenaje a la amistad.
Y un agradecimiento a la familia Padrós Gómez. Que, si Enrique era así, algo han tenido que ver. Mantenerlo vivo aquí, en Internet, es una forma de agradecérselo a ellos.





