El autor

Me llamo José-Luis Prieto, nací en Madrid en 1973, soy abogado y consultor, desde 2007, tengo familia, ingresos, vivienda y compromisos en Móstoles y La Coruña.
Soy demócrata y socialista libertario, por ese orden. Creo que la libertad debe ser efectiva para todos, que hay que garantizar la igualdad absoluta de derechos y oportunidades, y que el ser humano es social por naturaleza.

Archivo: Abril 2010

20 de abril

En esta fecha, todos los años, me acuerdo de esta canción, que hace referencia al “20 de abril del ‘90″. Hoy hace ya 20 años.

Cada 20 de abril que pasa voy tomando en toda su extensión la melancolía que transmite, y la voy haciendo cada vez más mía. El 20 de abril del ‘90 yo hacía cuatro días que había cumplido 17 años, y se me abría el mundo por delante al empezar a dejar atrás la puerta de la casa de mis padres en mis incursiones por aquella libertad. Y pienso en todo lo que me ha pasado, no sólo en lo que me ha sucedido, sino en lo que me ha sobrepasado …o a lo que yo he dado la espalda. Que aquellos son momentos en los que la vida te pide mucha prisa.

Y me acuerdo de mi amigo Juanda, que ya no está aquí. Y de Manolo, de Rocío y su hermano Alberto, del patochas, …de quienes ya no sé nada. Me acuerdo de Diana, o de Ruth, que eran tiempos de comenzar a admirar mujeres, y de Franco, de los que he vuelto a saber. Del Patatín, del Desván, de Boite, del Capitán… El universo estaba reducido a Móstoles.

Poco después conocí a Jesús, a Roberto y su hermana Tamara, y hasta a Rafa o Pedro, y a muchos que hice mis hermanos, y, como los 20 de abril se anticipaban en sólo a tres días al día de San Jorge, patrón del Movimiento Scout, nunca faltaba esa canción alrededor de nuestros fuegos de campamento. Aunque quizá éramos demasiado jóvenes para ser realmente conscientes de lo que escuchábamos.

Y ahora, 20 años después del 20 de abril del ‘90, me doy cuenta de que en algún momento mi juventud murió. Afortunadamente me queda la sonrisa de mi hija, que es lo que me empuja a mirar adelante y no llorar al pasado. Pero, ¡qué narices!, echo de menos los tiempos en que nos creíamos inmortales.

Ya lo anticipaban entonces los mismos, Celtas Cortos: “A veces llega un momento en que te haces viejo de repente, sin arrugas en la frente…”.

Móstoles, laboratorio nacional-liberal antisindical


Yo apoyo a Garzón


El artículo censurado a Paz Martín


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