Esteban Parro Prado, Agencia de Colocación
Cierto que la Concejala de Limpieza del Ayuntamiento de Móstoles colocó a su propio marido como Asesor municipal de Limpieza, y que como era bastante descarado que fuera en la misma área fue cambiado a Director municipal de otra en la misma Corporación local.
Cierto que quien el PP designó como Gerente de una de las Empresas municipales, precisamente la que tiene encomendad la Promoción de Empleo en Móstoles, es el marido de quien fue colocada como Jefa de Prensa del Ayuntamiento, actualmente Directora de otra área municipal en Móstoles.
De todo ello ya escribí hace casi ¡7 años!. Pero también es cierto que, con posterioridad, el Alcalde colocó a su propio hermano como Coordinador municipal Adjunto de Limpieza de la Ciudad poniéndole un sueldecito de casi 50.000 euros anuales.
Y esto por poner sólo tres ejemplos, aunque alguien me da pistas para encontrar más.
Pero lo que me negaría a creer es que una de las “ventajas” de la privatización de la gestión de servicios públicos, por ejemplo los Centros de Mayores, pueda ser que los políticos privatizadores, por poner otro ejemplo el o la responsable de sanidad, pueda colocar, por poner un ejemplo, a su propia madre como, por ejemplo, ordenanza del centro privatizado, sin pasar por oposición alguna ni tener que haberse esforzado en obtener el mínimo mérito ni capacidad. Vamos: un coladero.
Todo ello no son más que ejemplos, pues es un hipotético caso extremo que no creo que haya tamaño descaro, deshonestidad ni miseria humana como para darse en ningún sitio que no sea una república bananera. Vamos, que cualquier parecido de lo expuesto con la realidad no sería más que purísima coincidencia, improbable en nuestro Estado de Derecho.
Si este martes me dijeran que eso ha sucedido en Móstoles, me negaría a creerlo. La desvergüenza del PP móstoleño, sinceramente, no creo que les haga acreedor de la indignidad de sinvergüenzas.
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