Absueltos las víctimas de la conspiranoia bórica
Me entero por José Carlos, quien por su parte se hace eco vía ‘El País’: No hay “caso ácido bórico“, y las víctimas de la conspiranoia que éstos habían conseguido poner ante el juez quedan absueltos. Démosle a su inocencia el mismo eco que otros dieron a su imputación y procesamiento.
Seguro que los titulares que la duda mereció en los medios ultraderechistas, como portadas del tabloide ‘El Mundo’, tertulias infinitas en la Cadena de Odios Populares de España, insinuaciones de sus políticos o repetitivas (hasta la saciedad) injurias y calumnias en el brazo armado en que con sus blogs se han constituído decenas de delincuentes, seguro -digo- que ahora no se harán eco de la Sentencia. Y si se hacen eco serán en un breve párrafo, o para denunciar la absolución como una muestra más de la conspiración judeo-masónica-comunista a que desde hace más de 70 años atribuyen todas sus contrariedades.
¡Qué vergüenza para el perito que para la ultraderecha intentó vincular un insecticida con “la ETA”! Diría algo sobre la acusación ejercida por la AVT del PP (y sobre su quinta columna autodenominada “Asociación de Ayuda a las Víctimas del 11-M”), ya que la misma le ha supuesto un coste económico absolutamente improductivo, que sale de la misma caja a la que todos contribuímos con las subvenciones públicas que recibe… pero no podemos decir de éllos ni la ínfima parte de lo que ellos dicen del Gobierno, la Policía, el PSOE, etc. De la acusación ejercida por el autodenominado “Sindicato Manos Limpias”, sólo refiero que está liderado por el fascista Miguel Bernad, y con eso todo está dicho. Vaya panda de amigos…
La verdad es que por mi profesión no tengo particular simpatía por la Policía, pero lo que estos hombres han tenido que soportar desde 2004…









8/7/2008, 21:44 h.
Con esta sentencia tan contundente…. ¿como demonios tanto la instructora como la sala ha consentido que esta porquería llegara siquiera a juicio con la consabida pena de banquillo? Lo peor es que todos los que en su día tuvimos la más mínima relación con el Derecho y los juzgados, hasta el personaje más querulante, sabíamos que un estornudo tenía más trascendencia penal que este caso.