Boyer hoy
Miguel Boyer es un economista poco sospechoso de veleidades progresistas. Aunque en la clandestinidad al parecer es quien indujo expulsión de Enrique Tierno Galván del PSOE acusándole nada menos que de poco marxista (¡qué cosas!), también es quien como Ministro de Economía y Hacienda impulsó la derechización de los Gobiernos de Felipe González, y, ya voluntariamente autoexcluido del PSOE, hasta acabó respaldando electoralmente a Aznar desde la estructura de generación de propaganda nacional-liberal denominada FAES.
Aunque es un economista de derechas, no es un político. Así que habla desde una derecha no sometida a oportunismos políticos. Y hasta él apoya los incentivos públicos y el intevencionismo de la política que denosta la derecha política y, como la CEOE, politizada:
Es demasiado pronto para que los Gobiernos relajen sus esfuerzos para restablecer la salud del sector financiero y el apoyo a la demanda global con políticas de expansión macro-económica. A pesar de los amplios déficit y de una deuda creciente en muchos países, los estímulos presupuestarios deben ser sostenidos, hasta que la recuperación tenga una base sólida.
Y es realista más que optimista recordando que
las previsiones del FMI para España -una caída interanual del PIB del 3,8% para 2009 y otra del 0,7% para 2010- no pintan tan mal como las interpretaciones de ciertos analistas y aficionados, pues la cifra para 2009 es inferior a la media de la UEM y a las de países como Alemania, Italia y Reino Unido. […] En 2014, según el Fondo, España estará creciendo al mismo ritmo que Estados Unidos, por encima de Alemania e Italia.
En relación con los ingresos necesarios, formula una alternativa a la subida de impuestos quizá más rechazable para la ortodoxia derechista, que es aumentar la deuda pública por el margen que la buena gestión económica del Gobierno Zapatero permite, y yo también prefiero antes que seguir profundizando en un modelo fiscal injusto como el que se está proponiendo (el propio Boyer estima “que afecta a las familias de rentas medias y bajas”). Dice Miguel Boyer:
Un suplemento de ingresos del orden de 6.400 millones de euros, como prevé recaudar el Gobierno con la subida de impuestos, podría financiarse con emisión de deuda pública sin grandes problemas. Si son aproximadamente acertadas las previsiones del FMI, los tipos de interés permanecerán bajos hasta, al menos, el año 2012, y España terminará este año con una deuda bruta del orden del 53% del PIB, frente a una media del 78% de los mayores países europeos.
Y hasta desde la derecha, pero sobre todo en el espacio del sentido común que hay tanto allí como en la izquierda, que la lógica está por encima de la política, se desmarca de los mantras que tanto se repiten sobre la reforma laboral:
La recomendación de abaratar el despido “para crear empleo” yerra en el timing y en el objetivo. Primero, desconoce la imposibilidad para un Gobierno de plantear esa reforma mientras cada mes caen en el paro decenas de miles de trabajadores. […] Pero, después, es que el abaratar el despido no es una panacea para crear empleo en medio de una crisis, según lo presenta un manido eslogan.
El muy serio problema de las amplísimas fluctuaciones del empleo en nuestro país, con fenomenales creaciones de puestos de trabajo en periodos de auge, seguidas de caídas de la ocupación y aumentos del paro, también extraordinarios, no se debe a que haya más días por año en las indemnizaciones por despido que en otros países. Lo demuestra, además de un análisis de causa y efecto, el caso de Irlanda, que con una flexibilidad total en los contratos laborales ha tenido una experiencia semejante a la española: tras crecer el empleo, entre 1994 y 2007, a la tasa media del 4,2% anual, ha sufrido una caída de éste del 9,2%, en el conjunto de 2008-2009, del mismo orden que la española (-7,5%).
Son de las reflexiones más interesantes que he leído sobre cómo afrontar la crisis y el desempleo que está generando desde que estalló aquélla. Hoy, en El País.









23/10/2009, 21:27 h.
Leeré lo que dice el tal Boyer… y acaso comentaré algo, ya con más elementos de juicio… No sé, no sé… Me escama… ¿Busca acomodo? ¿No querrá algún tipo de encaje en Caja Madrid o similar? Cuidado, que conociendo a ZP es capaz de ficharlo para cabrear a la vieja guardia…