Cómo no ayudar a Nueva Orleans
John Bolton es el embajador que, contra el parecer de su Parlamento, con agostidad y alevosía, ha nombrado George W Bush para representar sus EEUU ante la ONU. Tratando de imponer la doctrina neocon de política internacional iniciada por el Proyecto para un Nuevo Siglo Americano, el tal Bolton se estrenó en su cargo proponiendo la revocación de la Agenda 2015, rompiendo el consenso que se había alcanzado sobre las fórmulas para remover, ya que no la pobreza (que nadie se engañe), al menos sí sus causas estructurales.
Bolton, erigido en representante ante la comunidad internacional del neoconservadurismo sólo formalmente demoliberal que en España encarna el PP, propone como medidas sustitutivas renunciar al objetivo de destinar el 0′7% de los PIBs de los países del primer mundo al desarrollo de los países pobres y en vías de desarrollo, renunciar a las medidas de limitación de la contaminación global y reforzar lo que ellos denominan “lucha contra el terrorismo”, que como todo el mundo sabe no es más que un eufemismo. Qué tiene que ver en este caso la velocidad con el tocino lo pueden encontrar en las justificaciones publicadas por los think tanks americanos que hasta hace poco legitimaban las dictaduras latinoamericanas, o en castellano en las estupideces editadas por la FAES -siglas que no corresponden a Falange Española-.
El 30% de la población de Nueva Orleans es pobre. O al menos lo era, ya que parece ser que la mayor parte de las víctimas mortales de dicha ciudad norteamericana, tras ser arrasada por el huracán Katrina, han sido ciudadanos de tal extracción social. Sin duda que la ausencia de políticas sociales y medioambientales y la imposición a hostias de la american way of life ha logrado tan ejemplares niveles de riqueza desde que en el año 2000 los jueces nombrados por Bush Sr. para el Tribunal Supremo de EEUU impusieran al derrotado Bush Jr. como Presidente de su ejecutivo. La mano invisible, ya que no del sacrosanto mercado sí de la divinidad a la que permanentemente se encomiendan, ha reducido el porcentaje de pobres. Otra manifestación del triunfo del teoliberalismo, probada en los últimos días en los éxitos cosechados por la reducción del Estado en Nueva Orleans, ahora paraíso neocon. Si ese es su modelo de política, vaya mierda.
Ahora, George W Bush nos pide ayuda. ¿Qué ayuda? La que la Administración Bush no está dispuesta a dar. Parémonos a pensar: ¿Alguien cree, realmente, que la primera potencia del mundo sea acreedora de ayuda humanitaria?
La catástrofe es tal que hasta la insensible ultraderecha neocon se avergüenza de cómo sus vergüenzas han quedado al descubierto… y no quiere distracciones. Ellos no están dispuestos a ayudar a su gente, y lo único que hacen es permitirnos a los demás sustituirles en las responsabilidades de las que hacen dejación. Al fin y al cabo, los ciudadanos de Nueva Orleans son mayoritariamente pobres o muy pobres, negros y votantes del Partido Demócrata. No son de los suyos. No son verdaderos ciudadanos norteamericanos, del mismo modo que para sus franquiciados aquí los socialistas de no somos verdaderos españoles. Es la misma dialéctica.
Es significativo el desprecio que la Administración Bush ha manifestado ante la oferta de ayuda en recursos humanos y materiales de carácter no bélico, y en cambio la demanda que ha formulado de contribuciones a la organización caritativa Ejército de Salvación, de donaciones en metálico -sin concretar cuál sería su destino- y, finalmente, de efectivos militares de ejércitos extranjeros, fundamentalmente de la OTAN. Nadie cree que EEUU no disponga de dichos recursos.
Prestar tal ayuda es ayudar a la ocupación ilegal y subsiguiente expoliación de los recursos petrolíferos de Irak, donde están los helicópteros y los hospitales de campaña que los últimos días no han salvado vidas de ciudadanos de los EEUU. Intercambiarse con el Ejército de los EEUU en su propio país es, dígase lo que se diga, contribuir a la transferencia de efectivos militares en Irak. Esa ayuda no se debe prestar.









5/9/2005, 15:39 h.
Pssst vas a provocar que los que no son republicanos, lo sean ahora.
Saludos
5/9/2005, 15:42 h.
Ayuda humanitaria SI. Petróleo NO.
5/9/2005, 16:41 h.
Oh no! no soporto la politización y el “bandismo” de todo. A ver: ¿pedimos en carné el PD en el Superdome? Tú sí, tú no, tú…
5/9/2005, 20:38 h.
Si G. Bush Jr. no quiere la ayuda de los que tiene cerca (Cuba) no veo porque tenemos que ayudarle los demás.
Lo de darles petróleo tiene gracia; primero tendrían que aprender a usarlo sin derrochar.
6/9/2005, 18:45 h.
Puede ser que la Administración Bush no se merezca ningún tipo de ayuda. Pero la gente que esta muriendo en la calle si.