Homenaje a Manuel Curros Enríquez
Sí, sí, sé que llevo mucho ya sin comparecer en este blog, pero cada ‘equis’ tiempo asisto al abandono de la inspiración, y no encuentro interesante nada sobre lo que escribir. No es tampoco que me encuentre de ánimo decaído, que no es eso ni lo contrario, manteniéndome como siempre sólo “espectante”, pero es que, simplemente, no me sale.
Comoquiera que vislumbro el final de dicho desánimo bloguero, vuelvo a las pantallas de quienes me honran con sus lecturas (que no saben lo agradecido que les estoy, ya que al fin y al cabo escribo para ponerme a la disposición de ustedes) y comienzo a coger carrerilla para la que se avecina. Que probablemente mañana escribiré contra Don José Bono, a quien próximamente se propondrá si nadie lo remedia para Presidente del Poder Legislativo. Preveo escribir también a favor de la cadena perpetua, que pienso que si constitucionalmente el fin de las penas es la rehabilitación del delincuente, debe afrontarse que hay monstruos que no tienen arreglo. No sé si en este blog o en el profesional, romperé una lanza a favor de un Juez a quien se atribuye un error mortal y en quien se están descargando las responsabilidades que a otros corresponden.
Para arrancar, acompaño una foto (de pésima calidad, agrego) del humildísimo nicho del poeta gallego Manuel Curros Enríquez en el cementerio coruñés de San Amaro. El sábado, unos amigos fuimos a hacerle el homenaje que con motivo del centenario de su fallecimiento habíamos aplazado desde el pasado 7 de marzo, por no coincidir con otros grupos y por la proximidad de las últimas Elecciones Generales.
Admiro de Curros Enríquez su encarnación de un galleguismo sin por un lado complejos ni por el otro necesidad de independentismo. Nacido en Celanova, provincia de Orense, marchó a Madrid a estudiar Derecho en su Universidad, siendo funcionario del Ayuntamiento de Madrid. Se comprometió con la Revolución liberal “Gloriosa”, que pretendía un orden republicano y progresista para España. Tan progresista era, en tiempos en que el socialismo español estaba por nacer, que en 1877, con sólo 26 años de edad, el Obispado de Orense inicia, con graves perjuidicios judiciales, una escandalizada campaña contra su producción literaria, toda ella en lengua gallega y de contenido clara y hasta vehementemente social. Escaldado de la sociedad gallega de la época, vuelve a la capital de España como redactor de periódicos republicanos y progresistas de ámbito nacional (nacional español, quiero decir), actividad que ya había desarrollado anteriormente en varios medios madrileños. Emigró a “hacer las américas”, hasta fallecer en La Habana.
Para que se hagan una idea de su tipo de poesía, les reproduzco, en su original (por ejemplo, en el gallego normalizado la conjunción copulativa es “e”) los últimos versos, tras relatar injusticias del mundo, de su famoso poema “Mirando ó chau”:
i en fin, cantas cousas
que non deben verse,
que Dios, arripiado,
i as cruces facéndose,
conecida a causa
de que o inferno medre,
meteuse na groria
decindo entre dentes:
-Si eu fixen tal mundo,
que o demo me leve.











1/4/2008, 15:31 h.
Oiga, un poco más sin comparecer y lo mandan a la lista de invitados de Las Ideas; ya me entiende. Y usted no es que abandone la inspiración, sino que la convoca honradamente y en silencio. Un abrazo.
1/4/2008, 21:34 h.
No sabría yo decirte si estoy a favor de la cadena perpetua, pues no me lo he planteado en serio ( y me parecería un atrevimiento hablar por hablar), pero sí tengo claro que si las penas de privación de liberdad tienen como fin la rehabilitación y en determinados casos (los psiquiatras dicen que un pederasta o un violador no suele rehabilitarse) no es posible, lo que está claro es que hay que buscar una solucción, quizá sea la cadena perpetua, no lo sé. Lo que tengo claro es que yo no podría defender a ese juez (aún cuando todos cometemos errores) sobre todo cuando su primera reacción fue cargarle el difuntiño a una funcionaria, así que para mí ya es culpable de desidia.
Y de Don José Bono, nada diré porque no es santo de mi devoción me parece ideológicamente contradictorio y por tanto perjudicial, cierto que los maledicentes mantienen que en su papel de presidente de la cámara baja se abstendrá muy mucho de meterse en lios, pero quien así piensa creo, sinceramente, que se equivoca, el Sr Bono es incapaz de cerrar la boca, no podrá mantenerse al margen nunca jamás, aunque ello suponga un perjuicio para el PSOE.
saludos