La aberrante igualdad de la derecha
Para la derecha, merece el mismo trato una familia tipo (pareja con un hijo) cuyos ingresos familiares sean de 2189 euros brutos mensuales que la que ingrese 7777,50 euros mensuales (casi 1,3 millones de las antiguas pesetas ¡mensuales!).
Así se desprende de los precios públicos de las Escuelas Infantiles de la Comunidad de Madrid aprobados por el Gobierno de la Condesa de Murillo. Y resulta que el comedor se paga aparte. Y con tarifa plana de 81 euros mensuales, independientemente de los ingresos familiares. Y con carácter obligatorio.
En su virtud:
- La familia tipo cuyos adultos ingresen de media 1094,50 euros cada uno, importe que incluye el prorrateo de las pagas extraordinarias y al que hay que deducir las cotizaciones a la Seguridad Social y las retenciones de la Seguridad Social (vamos, que finalmente ni siquiera serían “mileuristas”), tendrá que dedicar el 9,1 por ciento de sus ingresos brutos mensuales a pagar la mensualidad de 118 euros de la Escuela Infantil para su hijo o hija de hasta 3 años de edad en el Sistema educativo público en la Comunidad de Madrid, más los 81 euros de comedor.
- Una familia tipo cuyos adultos ingresen de media 3888,75 euros cada uno (la media nacional es de 1541 euros), para pagar la misma cuota de 118 euros y los 81 euros de comedor sólo dedicaran el 2,6 por ciento de sus ingresos brutos mensuales.
Y el máximo que pagarán las rentas superiores será sólo el 6,6 por ciento de los ingresos brutos mensuales.
Es que realmente, para la derecha todos somos iguales, con independencia de nuestras posibilidades.
Es exactamente lo mismo que si los padres de un niño de 8 años tuvieran que pagar mensualidad para que éste pueda asistir a clases de 3º. de Educación Primaria en un Colegio Público. Porque sí, ha leído bien: la educación pública no es gratuíta para los menores de tres años de edad.
Pero hay más. Mientras a la ultraderecha, parlamentaria o social, se le llena la boca con elevadas proclamas sobre la protección de la familia, en la Comunidad de Madrid, auténtico paraíso del nacional-liberalismo patrio, se desampara a la mayoría, las de las clases medias …y sobre todo a las bajas. Fíjense:
Una familia monoparental de madre e hijo donde aquélla cobre el salario mínimo interprofesional, sólo 631,05 euros mensuales, importe que incluye el prorrateo de las pagas extraordinarias pero no las correspondientes deducciones, deberá dedicar el 12,8 por ciento de sus ingresos brutos tan sólo al pago del comedor de su pequeño. Un maltrato institucional peor al que reciben las clases medias frente a las altas.
Y más. Nadie queda exento del pago de la prolongación de jornada, en el caso de que el horario ordinario de apertura de la Escuela Infantil le resulte insuficiente. Como éste empieza a las 9 de la mañana y para entonces ya estamos todos en nuestros puestos de trabajo (algunos desde hace horas), en el mejor de los casos hay que entregar a los niños a las 8 de la mañana. Y como dicho horario ordinario termina a las 4 de la tarde, en la mayoría de las ocasiones habrá que apurar la hora y media de prolongación final de la jornada …todo a razón de 11 euros cada media hora. Hace falta ser lumbreras para establecer tal servicio público con tales horarios y precios.
Así, una familia tipo de clase media tendrá que pagar 118 euros de cuota mensual, 81 de comedor y 55 de prolongación de jornada. Total: 254 euros mensuales. Y buscarse la vida si a las 5 y media de la tarde no puede estar a recoger a su hijo.
Ya lo sabe: interiorice qué posición le dá su salario, y si aun así piensa usted que todos los políticos son iguales, o no es de clase alta pero vota al PP, tenga claro que usted es un gilipollas.









5/4/2006, 10:52 h.
Lo mejor es que, aún siendo mileuristas, como el salario mínimo interprofesional está tan alejado de la realidad social, resulta que tampoco pueden optar a becas, por cobrar más de dos veces y media el salario mínimo, y cuando se propone que este se actualice a unos valores más acordes con el mercado laboral y la realidad social, la patronal pone el grito en el cielo.
A este paso, cobrar el salario mínimo no te va a garantizar vivir por encima del umbral de la pobreza.
Cosas veredes…