La mentira está ahí dentro (y 5)
Conclusión: esto ha sido el timo de la estampita.
En España, mientras el ahorro representaba el 22% del Producto Interior Bruto, la inversión financiada era del 30%. ¿Qué significa esto? Que las entidades financieras tienen (depositado, nuestros ahorros) menos dinero que el que han prestado. ¿Y el 8% de diferencia? ¡Un 8% del PIB (que ya es decir)! Una de dos: o no existe, y, como se ha demostrado que se ha hecho en Estados Unidos, se ha vendido humo, o se ha financiado con productos… garantizados con “estampitas”.
El papel lo aguanta todo, y como dije anteriormente,
a algún lumbreras se le ocurrió lanzarse a la caza y captura de “potencialidades” de pago, olvidándose de algo tan esencial como es la garantía del pago. ¡Más madera! …o más prestatarios, más, más y más. Más que captar préstamos captaban prestatarios, a cualquier precio.
Y eso es lo que pasa: que en nuestro país cada 22 billetes de 500 euros hay ocho simples papeles, y no sabemos cuántos, pero de éstos alguno, algunos o muchos, demasiados, son “estampitas”.
Y como el papel lo aguanta todo, los papeles contables de todas las entidades financieras reflejaban maravillas. ¿Adivinan cuál era la calificación o ‘rating’ de Lehman Brothers justo antes (el día antes) de su quiebra?
En este escenario, sólo tenemos una certeza: que todo es mentira. Que el sistema financiero se basa en mentiras. Que si la importancia del sistema financiero define el actual sistema capitalista como capitalismo financiero, todo el capitalismo es mentira, y todo nuestro sistema económico está basado en mentiras autodestructivas. Y, repito, alguien se regocija en su tumba, diciéndonos con autosuficiencia aquéllo de “ya lo decía yo”.
La crisis realmente no es financiera, sino crediticia. Los mismos mercaderes que aceptaron estampitas como medio de pago, los mismos que han inundado los libros de contabilidad, propios y ajenos, con estampitas, han parado en seco. Después de la fiesta, la resaca. Han pensado que se les ha ido el juego de las manos. Y, como en los juegos infantiles, le dicen a las entidades financieras “más pringás“: “¡Tú la pochas!”… Que de paso es otro filón de negocio: tan sólo en España, estén atentos a la expansión de las grandes a costa de las pequeñas, y como pueden ver no excluyo a las Cajas de Ahorros. Nosotros, los consumidores y usuarios, no somos más que los peones en un tablero de ajedrez a quienes nos sacrifican para mantener vivo al Rey… aún a costa de mandar a la mierda el propio tablero. Que la voracidad del gran capital (financiero) es insaciable, aunque no se de cuenta que es como la pescadilla que se muerde la cola.
Señores: el juego se ha terminado. No da mas de sí. ¿Los peones? Que se busquen la vida. Quedamos en el mismo lugar dentro de unas décadas.









6/11/2008, 10:33 h.
Todo es mentira, menos las cuentas domésticas donde no hay contabilidad creativa que valga, ni papelitos de colores que nos den liquidez.
Estos mentirosos tan protegidos que ni ahora hay forma de pillarlos, ellos siempre viajan en business class, hasta cuando ya no quedan billetes.
6/11/2008, 11:11 h.
Estimado amigo:
Enhorabuena por esta serie de comentarios sobre la crisis.
En la Universidad (hace siglos) tenía un profesor de Sociología que decía que el capitalismo era una mentira que se traducía en que cada vez que bajaba el precio de un producto, un coreano se dejaba la vista un poco más para reducir costes. El resto eran falsedades sin correspondencia con la realidad.
Esa explicación tan radical se hace cada vez más patente.
Saludos.