La muerte de Marat
El pintor por antonomasia de la Revolución Francesa es Jacques-Louis David, aunque de su producción artística sólo destaca “La Muerte de Marat” o “Marat assassiné”, un óleo sobre lienzo de 1793 de 165 centímetros de altura por 128 de anchura, que se expone en los Reales Museos de Bellas Artes de Bruselas.
En el mismo, se representa a Jean-Paul Marat en su bañera, donde con frecuencia redactaba sus artículos periodísticos por la necesidad de alivio ante la enfermedad cutánea que sufría, tras ser asesinado el 13 de julio de 1793 por la girondina Marie-Anne Charlotte Corday.
El cuadro es una muestra de la propaganda oficial de la época, que tras su muerte encumbraría al asesinado al olimpo de los dioses laicos de la Revolución francesa. Sólo tras ese tamiz hay que analizar la presencia de las dos armas que se confrontan en la imagen: el cuchillo homicida, adquirido poco antes en una tienda del barrio, y la inofensiva pluma del periodista.
¿Inofensiva? No.
Jean-Paul Marat publicaba libelos periódicamente bajo el nombre de L’Ami du Peuple (El amigo del pueblo), donde se dedicaba a difamar y criminalizar a cuantos él condenaba como “enemigos del pueblo”. Al principio sólo señalando objetivos, que en no pocas ocasiones eran ejecutados, y en más exaltando a su público hasta que éste, la opinión pública, forzaba a los dirigentes de la revolución a pasar por la guillotina a sus adversarios. Marat no escondía su fe en soluciones drásticas contra sus oponentes políticas, despreciando abiertamente sus vidas.
Marat aun se extremaría más en sus posiciones, evolucionando desde la izquierda jacobina hacia el extremismo cordelier. Con esta plataforma política y su periódico, rebautizado como Journal de la République Française (Diario de la República francesa), fue elegido para el ejercicio de funciones políticas, desde donde, conocido como “la ira del pueblo”, enviaba directamente a sus oponentes a la guillotina, en la orgía de terror que, ya con él muerto, acabaría con la Revolución, víctima de sus propios métodos.
Marat también fue víctima de su propia doctrina sobre la confrontación política, y su muerte fue necesaria.






12/6/2006, 18:11 h.
Marat sería hoy, guardando las distancias, el Jiménez Losantos de turno, mientras que Marie-Anne Charlotte Corday, sería el juez Fanlo. Guardando las distancias. Gracias José Luis por recordarnos una parte de la Historia del Periodismo Universal
21/11/2006, 19:15 h.
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