La prueba del algodón
Ahora que el capitalismo ha crujido, me doy cuenta de que no paso la prueba del algodón. Y asumo que ya no soy el revolucionario que, desde que empecé en el trotskismo, fui. Ya no.
No sé si es cosa de la edad, o cosa de las cosas que van con la edad: tengo una hija de casi cuatro años, y un inmueble inscrito para darnos techo en el Registro de la Propiedad. La situación actual de cuestionamiento del sistema económico hasta ahora vigente, lejos de alborozarme, me genera una incertidumbre muy, muy inquietante. Mientras los grandes inversores ven cómo se caen los edificios a su alrededor, yo, como pequeño propietario, temo que el suelo se evapore bajo mis pies.
Quiero capitalismo, y realmente me quita el sueño la posibilidad de que desaparezca, porque virgencita, virgencita, que me quede como estoy. O más vale lo malo conocido que lo bueno por conocer, y nadie me garantiza que lo que sustituya a lo que hay vaya a ser mejor.
Vamos: que, definitivamente, soy socialdemócrata. Y ya me jode.
Así que, por favor, que alguien arregle esto para que siga funcionando, pero para que funcione bien y reducir los riesgos de sustos. Que esto es un sinvivir.






12/11/2008, 10:41 h.
Así estamos todos…
12/11/2008, 12:27 h.
de vivir en un garaje con mi pareja he pasado a vivir en una vivienda de 70 m2 de la que soy propietario con mi mujer y dos hijos.
Sigo deseando que este sistema se caiga, no que “cambie”. Eso sí, ya no me arrimo a artistas callejeros. No sé si soy socialdemócrata o anarquista de salón.
saludos
12/11/2008, 13:50 h.
Haciendo honor a esa inclinación tan marcada que tienes por la coprofilia, te preguntaría qué trotskista de m… fuiste. El catastrofismo es lo propio de la socialdemocracia cuando se autoproclamaba marxista los días de fiesta. Hoy no es más que un sindicato de intereses cuyo manadamás dizque aprendió (sic) economía en dos tardes, y ¡qué economía!, lo que puede regurgitar don Jordi Sevilla, que ya es decir. El catastrofismo nunca se ha sentado a la mesa del marxismo. Tal y como están las cosas, en la situación actual, sólo los asalariados y las clases medias saldrán esquilmados por necesidad de este mal paso de la economía capitalista, lo que no es para tirar cohetes. No sé cómo llamarte, porque los calificativos que me vienen a la cabeza me los cayo por educación, pero te recuerdo que en el trotskismo ha pervivido parte del marxismo de verdad que queda, muy lejos de los catones y cartillas de divulgación o de las falsificaciones interesadas. ¡Quédate donde estás, lindo!
12/11/2008, 15:18 h.
Franesco: Gracias por tu comentario, que me hace sentirme menos solo
Pablo González: ¿Pero no te arrimas a los artistas callejeros por tener familia a cargo y ser pequeño propietario?
Filalia: Al contrario que otros comentarios anteriores que me has hecho, éste te lo publico como muestra del la inclinación por la coprofilia que me atribuyes, a fin de tener motivos para predicármela. Ciertamente si te “cayas” calificativos para mí es, como dices, “por educación”, ya que callar, el sinónimo de silenciar, es con dos eles. Puedes ser mi troll de temporada otoño-invierno, que no me suelen durar más de unas semanas, ya que o pierden los nervios (y aquí no se publican injurias) o se aburren. ¿Qué te apuestas?
12/11/2008, 20:02 h.
Me parece muy bien que en este espacio sólo tú puedas insultar, pontificar y anatematizar. Me has censurado entre otras cosas porque prácticamente sólo publicas, aparte de alguna aportación anodina, lo de tu clac particular, a la que llamé “squadristi”,cierto, pero no
por gusto de la invectiva sino por su mayor parecido con los fascistas de verdad, los de don Benito, que los que de ese modo apostilláis.
Por otra parte, caí aquí por casualidad; precisamente, buscando cosas sobre doña Rosa. ¿Quién podía soltar tal exabrupto en un blog, lugar donde bien es verdad se dice de todo y, frecuentemente, malo? Pues me quedé prendado de la estampa del quidam en cuestión. Pero te aseguro que no tengo la intención de demorarme mucho tiempo ni de darte la réplica. Además, echas un repugnante tufo antisemita que me produce dentera.
12/11/2008, 20:14 h.
Amigo José Luís,
No me arrimo a los artistas callejeros por sus largas melenas. Me gusta pensar que soy un pequeño burgués que no quiere malas compañías para sus hijos. Pero en realidad me da miedo que me roben la cartera (como hice yo, por otra parte).
12/11/2008, 21:21 h.
Filalia: ¿Dónde ves mi antisemitismo? Eso de seguir las consignas tópicas contra la izquierda te hace caer en según que trampas, ya que, precisamente yo, soy sionista, y lo he manifestado expresamente muchas veces aquí.
13/11/2008, 21:09 h.
José Luis no tienes que preocuparte tanto, no es la primera vez que todo tiene que cambiar para que todo siga igual.
Desde mi punto de vista creo que corren mejores tiempos para las ideas socialdemócratas pues los excesos del capitalismo ( y de los listos de siempre ) al grito de sin complejos y todo vale han puesto al descubierto que el estado no es el malo de la película que son necesarios los controles públicos, si es a nivel global mejor, poner coto a los sinverguenzas, que la ideología si cuenta y que no todos somos iguales.
En cuanto a tus veleidades de juventud te diré que los fanatismos políticos (de los religiosos ya hablaremos otro día) de cualquier orientación , comunismo, fascismo, son las ideologías perdedoras del siglo XX.
Si tienes ganas, tiempo y no estás depre, puedes leer La noche quedó atrás de Jan Valtin (pseudónimo) reeditada hace poco por Seix Barral.
Saludos a tu familia.
13/11/2008, 21:45 h.
José Manuel: ¡Qué alegría verte por aquí!
Lo que quería decir es que me apena descubrir que ya soy, sólo, un triste reformista.