Ojalá se hubiera beatificado al cura Don Emilio
Don Emilio, el párroco de las localidades coruñesas de Boimil y Andabao a principios de la Guerra Civil, no ha sido beatificado hoy. Desgraciadamente. Porque no fue asesinado. Desgraciadamente. Desgraciadamente porque su vida supuso 17 muertes.
El alcalde Pedro López Bodelo, el concejal de derechas Manuel Espiñeira López, Ramón Sánchez Rapela, Isidro Filloi López, Juan Martínez Bao, Antonio Felpete Budiño, Ramón Enjamio, José Tojo, José Barreiro… los 17 asesinados por orden del religioso tampoco han sido, ni serán nunca, beatificados. La propia Iglesia les niega la dignidad de la memoria, y sólo este año, 71 años después de su asesinato, con la oposición del PP, han comenzado a recibir digna sepultura. Sólo a partir de este año, sus López, sus Espiñeira, sus Sánchez, sus Filloi, sus Martínez, sus Felpete, sus Enjamio, sus Tojo, sus Barreiro… tendrán dónde llorarles.
¿Cuántos 17 se salvaron con la muerte de cada uno de los beatificados hoy? Los asesinatos de la mayoría de los beatificados, y de los cientos de miles de españoles a los que se niega la beatificación, fueron, además de crueles, inútiles. Pero no la de los donemilios beatificados: ojalá se hubieran salvado más demócratas, aun a costa de haberse tenido que beatificar más mártires que dieron sus vidas por el fascismo. Porque la Jerarquía puso a la Iglesia al servicio del fascismo.











9/11/2007, 08:22 h.
José Luis, este post me parece ruin. No se puede justificar de la manera que haces el asesinato de estas personas, date cuenta de que el mismo argumento serviría a un fascista para disculpar los crímenes de los sublevados.