Otro desprecio a un blogger
Entre los periodistas ejercientes hay dos actitudes frente a los bloggers, dependiendo, lógicamente, de la que tienen ante el fenómeno de los blogs.Una, cada vez menos mayoritaria, que producto de sus inseguridades y sus propios déficits de autoconfianza, ven esto del blogging como un desafío a sus lentejas. Ven intruismo profesional. Y lo peor es que lo ven cuando los bloggers legos en periodismo generalmente no informamos, sino que opinamos. Es una vieja cuita doctrinal que personalmente procuro avivar ante los periodistas siempre que puedo: dentro de la libertad de expresión, la protección jurídica de la faceta de la libertad de información tiene unos requisitos distintos a los de la de la libertad de opinión. Un informador tiene unas exigencias distintas, que se supone que es para los que se les capacita en las Facultades de Periodismo (por ejemplo: contrastar las fuentes), distintas que las que tenemos los opinadores, para lo cual no necesitamos ninguna capacitación profesional.Los periodistas que no tienen el posicionamiento que he descrito son la otra corriente, cada vez menos minoritaria, dentro de su profesión. En Las Ideas tener buenos ejemplos. Son quienes creen en el concepto del “periodismo ciudadano”, con una auténtica militancia admirable por cuanto, confiando en la potencialidad de la falta de capacitación profesional de los legos en la materia, permite a estos irse introduciendo en su actividad, sin miedo a la competencia, y ayudar a la profesión en la difusión de información. Renuncian al monopolio.
Digo todo esto a propósito de una breve pero curiosa noticia que leí el pasado sábado en el diario ‘La Voz de Galicia’, al que, vaya por delante, tengo el medio más serio e imparcial de la prensa española.En dicha noticia, sin llegar a afear actitudes, se viene a, según “un bloguero”, “el autor” de un blog o un “internauta”, poner en evidencia que la biografía oficial de la Ministra competente en materia de propiedad intelectual estaria eventualmente copiada, omitiendo la fuente, de la Wikipedia.Claro que el periodista se olvida de indentificar al “bloguero”, “autor del blog” o “internauta”, omitiendo la fuente. La propia redacción de la noticia parece hecha con la indisimulada intención de privarle al blogger de su gloria, que se la queda el periodico.Lo peor es que hay que darle gracias al medio por, al menos, admitir que la investiación no es suya.











23/4/2009, 00:38 h.
No sea que el periódico prefiera antes al blogueiro que al redactor… El secreto está en acabar siendo periodista-blogueiro, amigo…