Otro lidereso en el PP
Este es lo que los católicos denominan “año jacobeo” y, por lo tanto, una buena excusa para hacer negocio en Galicia …o de Galicia. En estas últimas lides anda enfrascado Alberto Núñez Feijoo, Presidente de la Xunta por los pelos, por la mínima, o por sólo un diputado, el que le quitó a los otros nacionalistas hace ahora un año.
Que el Jacobeo con el PP es simplemente otra forma de enriquecer a alguien es buena muestra, por sólo poner un ejemplo, que entre todos los gallegos, a través de nuestros impuestos, hayamos pagado 200000 euros por adaptar una plantilla de WordPress. Lógicamente, la beneficiaria de tal regalo ha sido una empresa demasiado vinculada al PP.
Y poco importa que la gestión del año jacobeo esté siendo un desastre. Así, focalizándose en Galicia el turismo que este año debe recibir España, resulta que mientras las pernoctaciones hoteleras están recuperándose en nuestro país, en Galicia baja un 6%, que en el caso de la propia ciudad de Santiago de Compostela es una reducción del 10%. O el propio Gobierno autonómico admite que recabará para las actividades del año jacobeo 20 millones de euros menos de lo previsto, revisando a la baja el presupuesto. ¡Hasta el Arzobispado ha criticado a la Xunta la lentitud en la rehabilitación del Pórtico de la Gloria! Porque sí: en este año jacobeo la entrada a la Catedral de Santiago está en obras. Un caos, como demuestra que en cambio sí haya dinero (cuestión de prioridades) para pagar a un nadador un importe tan vergonzante que se haya pretendido mantener en secreto, y que finalmente se haya revelado en la realmente vergonzante cantidad de casi 100000 euros.
Poco importa que el año que debía ser el más importante para Galicia en esta década, para atraer riqueza, esté siendo lo nefasto que no debería ser para un Presidente de la Xunta. Resulta que Feijoo debía andar bajo de defensas, ya que no ha ofrecido resistencia alguna al ya conocido Síndrome de “Monte Pío”, Palacio presidencial que un ministro del fascismo ordenó erigir como residencia del Presidente de la Xunta, sucumbiendo con demasiada prontitud al lideresismo, tras un periodo de incubación de, al parecer, sólo unos pocos segundos.
Feijoo ya está en otra cosa. Se la suda Galicia. Ha descubierto que es un lidereso de alcance cuando menos nacional, y pone rumbo a Madrid, que Santiago de Compostela le parece poco, o al menos poco para su tremenda capacidad de liderazgo universal. Prevé que Rajoy tampoco a la tercera vencerá a Zapatero, y pretende cubrir la vacante que los trajes y los espías han provocado en, respectivamente, Francisco Camps y la Condesa de Murillo.
Así, que como hace medio milenio, ha buscado su convalidación como lider internacional en Roma. La última del desastroso Feijoo. Blas García lo cuenta, y lo demuestra:
Resulta que para el 1 de marzo, el Jefe de Estado vaticano, conocido como “papa” por los seguidores de las creencias católicas, al único español que tenía previsto recibir era a Julián Barrio, Arzobispo de Santiago de Compostela. De hecho, tras esa “audiencia”, el Vaticano sólo refirió haber recibido a aquél y su “séquito”.
Pero la noticia que desde la Xunta se difundió era que el lider espiritual católico a quien había recibido era a Feijoo y su propio séquito, difundiendo una fotografía en la que, aunque el Arzobispo compartía el centro con el Papa, se identificaba a Julián Barrio como parte del séquito del Presidente de la Xunta.
Todo para tratar de convencernos, como muestra de la capacidad de liderazgo internacional de quien se ve como Presidente del Gobierno de la nación en 2016, que él consiguió persuadir al Papa para que visite el final del Camino de Santiago en este año compostelano …cuando la recepción, al Arzobispo, era para concretar aspectos de la visita, que ya desde anteriormente estaba confirmada por el Vaticano. Vamos: que de república bananera.












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