El autor

Me llamo José-Luis Prieto, nací en Madrid en 1973, soy abogado y consultor, desde 2007 vivo en Galicia, estoy casado y soy padre de una niña.

Soy demócrata y socialista, por ese orden. Creo que deben ofrecerse las condiciones para la materialización de la libertad para todos, que hay que garantizar la igualdad absoluta de derechos y oportunidades, y que el ser humano es social por naturaleza.

El blog

Desde 2002, con este blog pretendo aportar elementos para la contrapropaganda frente al nacional-liberalismo, desde una perspectiva liberal en materia social y socialdemócrata en materia económica.

Este es un cauce para la libertad de expresión, que ejerzo consciente de las limitaciones de nuestro ordenamiento.

Fuera de Galicia no compres leche Larsa

Hace unos meses, en la radio y en las emisiones televisivas para Galicia pudimos escuchar un spot en el que sus narradores publicitaban la leche Larsa del siguiente modo (traduzco siempre del gallego):

- Estar comprometido con Galicia es recoger la leche aquí. Es producir y dar trabajo aquí […].
- Nosotros apostamos por Galicia, ¿y tú?

En la misma línea, otro spot posterior prácticamente repetía, sin apenas variación, el mismo argumento:

- Estar comprometidos con Galicia es recoger la leche y producir aquí. Estamos comprometidos con Galicia […].
- Nosotros apostamos por Galicia, ¿y tú?

Y en este mes, un tercer spot publicitario de la misma marca se reitera en la misma línea, bajo el slogan “Nosotros apostamos por Galicia”:

- A mi me importa que Larsa recoja la leche en Galicia.
- A nosotros nos importa que tenga fábricas en Galicia…
- …y dé trabajo aquí.

Es una apuesta por una suerte de consumismo nacionalista.

Mi patria chica es la preciosa comarca zamorana de Sanabria. Aunque nací en Madrid, y es allí donde he vivido hasta hace tres años, y aunque soy gallego por elección, que no por nacimiento, porque es aquí donde elegí hace tres años inmigrar, es en Sanabria donde quiero que aventen mis restos cuando muera. Supongo que realmente uno se considera de allí donde quiere que le entierren.

En esa provincia, la leche que se produce, envasa y comercializa es la de los Ganaderos de Zamora. En Móstoles, donde he vivido yo y viven mis padres, mis hermanos, mis tíos, y muy cerca mis hermanas, la leche autóctona es la de Los Combos. Aquélla leche zamorana sí la compro cuando puedo, pues aparte de tener un precio competitivo, está realmente rica. La leche mostoleña no, por su precio.

Para mí, como consumidor racional, consciente y comprometido lo importante es la relación calidad-precio, a partir de un mínimo aceptable de calidad, y sólo en caso de duda entre dos productos de similares relaciones entre su calidad y su precio, opto por otras variables, sin menoscabo del medio ambiente (raazón esta por la que en mi casa hace meses que no se compra atún). En base a mi forma de entender eso que ahora se llama “consumerismo”, creo que hay que empujar a los productores de bienes y prestadores de servicios a competir en producciones o prestaciones con buena relación calidad-precio, y que la fuerza a aplicarles a tal fin es nuestro consumo racional.

Por eso, aquí en Galicia, procuro comprar la leche de la marca blanca de Dia, que sé que realmente es de Feiraco. Igual es de un precio similar a la de la marca blanca de Carrefour, que sé que es leche gallega, pero aquélla sé que es de un productor prestigioso. Que la matriz de Feiraco sea una cooperativa es algo que ya me parece simpático (una de esas variables a considerar en caso de productos similares), del mismo modo que confieso que el hecho de que también sea gallega, incluso de mi mismo municipio, a escasos kilómetros de mi casa, es para mí irrelevante.

Cuando Larsa anima a la irracionalidad nacionalista a consumir sus productos por el mero hecho de ser gallegos, cierto que de buena calidad, pero también que de mal precio, lo que vienen a afearnos a los gallegos es que compremos leche de otras procedencias. Me intentan inquietar, imponerme moralmente, cuando plantean que, si no compro su leche, no estoy comprometido con Galicia.

Creo que no sólo inmigrar hacia Galicia como ha sido mi caso apostando por esta tierra, sino no emigrar desde Galicia en cualquier caso, ya es suficiente compromiso con Galicia. Pagar aquí mis tributos, trabajar aquí, ser propositivo con mi entorno aquí, confiar mi hija a las educación gallega, confiar la salud de mi familia al Sergas… y en mi caso no por nacimiento, sino por elección… eso es comprometerme con Galicia. Como no soy nacionalista, allí donde esté estoy comprometido con donde esté.

Yo no quiero la prosperidad de sólo Galicia, que tengo familia y amigos más allá de As Portelas. Como internacionalista incluso me duelen los males que aflijan más allá de la raia, del estrecho de Gibraltar, de los Pirineos o del Atlántico. Si pudiera comprar leche boliviana y de ese modo generase riqueza a sus ciudadanos, lo haría.
Si por pasiva Larsa cuestiona que en Galicia se compre otra leche, fuera de Galicia sería una estupidez comprar esa marca.

Sobreactuaciones antileguinistas

El otro día leí un artículo de Ignacio Escolar intitulado “La deriva de Leguina”.

Hace tres años escuché que no es que Joaquín Leguina fuera tuviera una posición crítica dentro del PSOE, sino que algo así como que se le “había ido la olla”, que había perdido la cabeza… que, supuestamente, una enfermedad le estaba provocando un menoscabo mental que daría explicación a su actitud. La primera vez que alguien me lo dijo no le dí importancia. Pero semanas después me llegó, por otra vía, la misma versión, así que, como suelo ser de una “naturalidad quirúrgica”, ni corto ni perezoso llamé a su secretaria y, como pese a conocernos poco nos tenemos una mútua y fuerte simpatía, le solté el rumor a bocajarro. Por un lado, por si el rumor fuera cierto, para hacer llegar mi preocupación y sincera solidaridad; y por si fuera falso, para provocar la justa preocupación en él, ya que entonces resultaría que alguien le estaba gastando una tremenda putada, injuriándole como enajenado, y compadeciéndole como enfermo.

Resultó ser lo segundo. Alguien (un pelota sobreactuando, seguramente, ganando puntos ante otros) le estaba gastando una putada tremendísima. Aberrante, si recordamos que en según qué regímenes a los disidentes se les tacha de locos o sociópatas, en los que no habiéndo la valentía de recluirlos en prisiones se les encerraba en sórdidos manicomios. Aberrante.

Es entonces cuando hizo que su secretaria me enviara lo que llevaba escrito de la novela que acaba de publicar, preguntándome ella retóricamente si, de su lectura, pudiera colegirse que el autor efectivamente estuviera zumbado. No le respondí, ya que ella me había confirmado que Leguina estaba como siempre desde que ella ha trabajado para él. No he visto en Leguina en estos tres años deterioro alguno respecto a su situación anterior, más allá del infarto de miocardio (es decir: localizado a más de medio metro de los sesos) que sufrió va a hacer ya un lustro, y que, de haberle influido, habrá sido hacia un cambio de hábitos precisamente más saludables.

Según leí el artículo de Ignacio Escolar, se lo remití al aludido advirtiéndole que aquél es “el blogger sobre política más leído de España”. Leguina me respondió negando el contenido del artículo y, sobre todo, lamentándose de que Escolar, de profesión periodista, no le hubiera contactado para contrastar fuentes e información.

A ver. Voy a repetirlo, que efectivamente es importante: Ignacio Escolar no contrastó ni sus fuentes ni su información sobre Joaquín Leguina. Dio por buena la versión de una de las partes, sin molestarse en contrastarla con la otra.

Dentro de la asociación Las Ideas yo fui el primero en proponer que Ignacio Escolar fuera el galardonado con la correspondiente modalidad de los Premios Enrique Padrós en su edición de este año. Sigo apreciando el trabajo de Escolar tanto desde su blog como desde las columnas que publica en distintos medios. Pero del mismo modo que más que apreciando, admirando a Leguina lo compatibilizo con profundas divergencias con éste, Escolar, del que nunca he podido ser fan por sus facilones y demagógicos argumentos ante el conflicto Israel-Palestina, ciertamente me ha vuelto a decepcionar. Porque es cierto que las informaciones deben contrastarse. Vamos, que con Leguina, Escolar también ha sobreactuado. Y lo jodido es que esa propaganda antileguinista cala, como para comprobarlo basta leer los cometarios de los lectores de Escolar, tan poco rigurosos como éste (alguno de ellos, ya desmelenado en sesión de onanimsmo grupal, llega a mentir que la pensión vitalicia del ex Presidente de la Comunidad de  Madrid es de ¡170000 €!. ¡Y dos huevos duros!).

Sí. Leguina está loco. Como una puta cabra. Fijaos si está  zumbado, que cuando en el PSOE el que se movía no salía en la foto, él, siendo Secretario General de la FSM-PSOE, ya criticaba en 1988 la política económica del Gobierno (vamos, que no es un recién llegado a esas lides) contra la que UGT convocó la Huelga General del 14-D. De atar, ¿verdad? Tan zumbado que, cuando en el PSOE el que  se movía no salía en la foto, fue él quien se atrevió a ponerle es cascabel al gato constituyendo en 1990 en el Hotel Chamartín el sector del Partido que conocería entonces como “aperturista” y poco después “renovador”, minoritario y provincial entonces, mayoritario en todo el PSOE pocos años después. Bendita locura. Así, yo también estoy enajenado. Discrepo de no pocas ideas de Joaquín Leguina, pero también en otras tengo claro que el tiempo le está dando la razón. Así, por ejemplo, yo también veo alguna incostitucionalidad en el Estatut de Cataluña, y estoy hasta los cojones de la deriva nacionalista de nuestro Partido hermano en Cataluña. Doctor: ¿estoy grave?

Los Premios Enrique Padrós

A finales de este mes, en el Real Alcázar de Sevilla, serán entregados los galardones de los III Premios anuales “Enrique Padrós” concedidos por la asociación Las Ideas, por los Presidentes de la Junta de Andalucía y de CajaSol, respectivamente José Antonio Griñán y Antonio Pulido, a Fernando Garea en su modalidad de mejor blog sobre política e Inés Sabanés en la de mejor blog de un político.

Enrique PadrósHace en estas fechas ya una década, quedé con Ramón Espinar en la necesidad de convocar a un pequeño grupo de amigos a tertuliar durante las cenas que para ello cada dos o tres meses un servidor comenzó a convocar en el restaurante Nabucco. Enrique Padrós, mi hermano, que siempre me apoyaba en todo, también estuvo en la aventura que allí comenzaba, desde el primer momento. Lo único que teníamos en común era nuestra profesión, porque incluso políticamente, aunque todos socialistas, cada uno tenía su procedencia, así que fue natural el surgimiento de la asociación “Abogados/as para la Democracia”. No tardé en darme cuenta en que las semillas debieron ser buenas, ya que el árbol que comenzó a emerger crecía recto por sí solo. O quizá era porque se regaba de algo que resultó ser la clave de la bóveda de lo que empezábamos a construir: pluralidad y tolerancia. Éra un grupo muy plural, con una pluralidad que hasta albergaba profundos enfrentamientos (yo por ejemplo era como soy proisraelí, y Enrique muy propalestino), pero muy respetuoso. Teníamos claro que no íbamos a cambiar la opinión del de enfrente, así que no malgastábamos energías en ello.

Con esos ingredientes, los comensales de las cenas de nuestras tertulias eran más y cada vez de procedencias más distintas. Ya no sólo abogados, ni ya sólo militantes de la entonces Federación Socialista Madrileña (hoy PSM-PSOE). La asociación de “Abogados/as para la Democracia” dio lugar a la asociación “Las Ideas”, que, como aquélla, no tenía más actividad que ser la denominación colectiva y formalidad jurídica de un grupo de amigos.

La verdad es que no sabíamos qué hacer con la asociación, hasta que en 2005 apareció César Calderón. Bueno; no apareció: reapareció. Algún día dejaré aquí por escrito lo que cuento entre mis carcajadas y las de los que me escuchan, sobre las batallitas en las que a principios de los años ‘90 César, con el apoyo de Enrique, y yo estábamos en trincheras contrarias a hostias. Con César, Las Ideas pasó de su versión 1.0 a 2.0.

El año siguiente, la noche del 13 al 14 de junio de 2006, con 34 años de edad, Enrique murió.

Un año después, ya recuperados, César impulsó los Premios de Las Ideas, con el nombre de nuestro amigo, de cuya amistad él tuvo la suerte de disfrutar mucho más tiempo que yo, que cuánto le envidio. La entrega de la que fue la primera edición de ya tres fue, un 22 de febrero, el año 2008.

Hoy, los premios que llevan el nombre de Enrique son ya una referencia, que van tomando anualmente una relevancia y una vida propia más importante que las de la propia asociación que los concede. Teniendo ese nombre, no sólo es un homenaje a una de las mejores personas que conocemos quienes por haberlo conocido coincidimos en reconocerle como una de las mejores personas que hemos conocido.

Es, además, un homenaje al compañerismo, el compromiso, la lealtad, la fraternidad, la tolerancia, la bonhomía, la generosidad. Y sobre todo, un homenaje a la amistad.

Y un agradecimiento a la familia Padrós Gómez. Que, si Enrique era así, algo han tenido que ver. Mantenerlo vivo aquí, en Internet, es una forma de agradecérselo a ellos.

Rajoy se destapa: abaratará el despido

El artículo 56.1.a del Estatuto de los Trabajadores establece una indemnización equivalente al salario de 45 días multiplicado por cada año trabajado, en el caso de despido improcedente, y con el importe equivalente de 42 mensualidades de salario como límite máximo a percibir.

Como excepción, durante el Gobierno de Aznar se aprobó la Ley 12/2001, de 9 de julio, denominándola “de medidas urgentes de Reforma del Mercado de Trabajo para el incremento del empleo y la mejora de su calidad”, en cuya Disposición Adicional Primera se posibilita reducir la indemnización a trabajadores de determinados colectivos a 33 días, reduciendo también el máximo a percibir hasta el equivalente a 24 mensualidades de salario .

Esta mañana, en el programa “Los Desayunos de TVE”, el Presidente del PP, Mariano Rajoy, no ha podido evitar que frente a los contínuos ataques lanzados al Gobierno (sin , por cierto, evitar atacar la estabilidad e imagen de nuestra economía) la presentadora le conminara a formular sus alternativas. Cuando aquél ha respondido con sus habituales vaguedades y obviedades, ésta le ha pedido que, por ejemplo, concretara cuál sería la reforma laboral del PP. Rajoy ha intentado escaparse balbuceando

yo lo que haría sería un nuevo contrato cuya indemnización podría aumentar a lo largo de… de… según el tiempo que la persona de que se trate estuviera trabajando

Al pedir la entrevistadora que Rajoy concretara cómo se fijaría dicha indemnización conforme la propuesta del PP, qué equivalencia en días de salario, éste ha tratado de zafarse respondiendo

yo no sé exactamente qué días tendríamos que fijar, pero se podría empezar hablando de un contrato que si uno estuviera trabajando un año, la indemnización fuera X, si estuviera dos la indemnización aumentara, si estuviera tres… Yo creo que eso sería muy bueno para el empresario porque tendría un trabajador que se involucraría con la empresa y sería muy bueno para el trabajador porque sentiría su empresa, la viviría, querría hacer las cosas bien y querría estar mucho más tiempo trabajando allí.

Vamos, que los mismos argumentos que el pillín Adolfo Domínguez, que considera que los trabajadores sólo son productivos si se ven amenazados con la posibilidad del despido fácil.

La entrevistadora, seguidamente, tuvo que reiterar a Rajoy, sobre la equivalencia de la indemnización del despido que aprobará el PP cuando gobierne: “¿Y estaría más cerca de los 33 o de los 45? Perdone que le insista”. A lo que la alternativa a Zapatero finalmente acabó respondiendo:

Bueno… yo creo que tiene que estar entre… pues en fín, depende. A lo mejor a los cuatro, a los cinco, a los seis años ya llegaría a los 33, y antes no.

Es decir: no estará entre los 33 días actualmente establecidos como excepción y los 45 días fijados como norma general, sino por debajo de 33, y sólo alcanzará ese umbral mínimo después de hasta seis años. Y aún a falta de saber si será para colectivos específicos o generalizado, y cuál será el límite máximo del importe.

Eso es abaratar el despido.

Y tú recuerda: “No hay nada más tonto que un obrero de derechas”.

Así sí

Ayer me lamentaba ante la posibilidad de tener que optar por mi Sindicato frente a mi Partido, por la lamentable imagen que el Gobierno está transmitiendo en los últimos días, y de tener que manifestar en público lo que la mayor parte de los socialistas van exteriorizando en privado, cada vez más preocupados ante la eventualidad del retorno de la ultraderecha al poder en España.

Hoy, José Blanco ha hecho que el Gobierno lance uno de esos mensajes que nuestra base social natural llevaba esperando no semanas, sino desde hace años. Y es que, reunido hace unas horas el Consejo de Ministros, ha aprobado un Real Decreto-Ley que, hablando en plata, le mete mano a los controladores aéreos.

Recabada inmediatamente la firma del Jefe de Estado para su promulgación, poco después, todo el mismo día, el BOE ha sacado un número extraordinario para publicar dicha norma, numerada como Real Decreto-ley [sic] 1/2010, para su inmediata entrada en vigor, que du Disposición Final Cuarta fija “el mismo día de su publicación”.

La Exposición de Motivos (por cierto, sin dicha denominación, que compruebo que últimamente se evita tal intitulación), ocupa más de la mitad del texto de la norma, en lo que es un encomiable ejercicio de explicación y pedagogía política por parte del Gobierno, y  entre otros extremos se refiere al Informes de auditoría de cuentas de la Intervención General del Estado correspondiente a 2008, por el que

la retribución media real por controlador ascendió en 2007 a 304.874 euros y excede en 210.316 euros a la que resultaría de actualizar con los correspondientes IPC anuales la retribución de 1999 (…). En los últimos ejercicios estos incrementos están incidiendo significativamente en las tarifas de ruta, que en 2008 fueron las más caras de Europa

e informa de la nula voluntad de acuerdo por parte del sindicato corporativo de los controladores aéreos en las 65 reuniones de negociación colectiva habidas hasta el momento.

En síntesis, el control aéreo pasa de estar autogestionado por un sindicato corporativo a dirigirlo AENA, se incrementa la jornada de traabajo que hasta ahora era de 1200 anuales reduciéndose la retribución en concepto de horas extraordinarias, se reduce la dependencia respecto de los afiliados del sindicato corporativo.

Es una pena que la buena gestión gubernamental de algunos departamentos ministeriales como los de Pepe Blanco o Alfredo Pérez Rubalcaba sea neutralizada por la torpeza de algunos lumbreras sobrevalorados.

  • Se vende piso en Móstoles
  • Google

Artículos recientes

Últimos comentarios

Los más comentados

Mis compromisos

  • No hay socialismo sin revolución
  • Adopta animales abandonados
Creative Commons License