Reivindicando a Marc Vidal
Marc Vidal es un economista catalán bastante heterodoxo. Tanto, que me resulta muy complicado situarle en el espectro ideológico, y no porque él se escaquee de la polémica ni huya tratando de confundirse con el paisaje.
Esa heterodoxia, ese estilo directo, y un cierto espíritu provocador, le granjea alguna que otra antipatía… de personas que no le conocen en su faceta personal, claro, que si no sería imposible.
Yo tamizo sus análisis, para separar las críticas de los diagnósticos y pronósticos. Las críticas que formula las desecho porque Marc tiene el defecto de no acompañarlas de propuestas alternativas concretas. Pero si soy fan de Marc es por sus diagnósticos y pronósticos, y es por ello por lo que le hago mi economista de cabecera.
En el caso de sus diagnósticos, por su grandísima capacidad pedagógica, lo cual es de agradecer en la popularización del conocimiento especializado. Y en el caso de sus pronósticos, porque el tío, según voy evaluándolos retrospectivamente, siempre acierta. ¿Un ejemplo? Miren lo que escribió el 20 de diciembre de hace dos años, cuando los directivos de la gran banca de inversión pirateaban impunemente, cuando los Productos Interiores Brutos del mundo occidental y de las economías emergentes despuntaban a alturas récord, cuando en España el consumo alcanzaba cimas desmesuradamente alejadas de la capacidad real de gasto, cuando la burbuja inmobiliaria parecía elástica hasta el infinito, cuando muchos creíamos que no conoceríamos crisis económicas en décadas… cuando todos mirábamos hacia otro lado.
La corrupción es uno de los elementos que nos lleva al choque de trenes, al colapso económico más que previsible y, sin embargo, muy pocos están reaccionando. Vivimos en un país budista donde los problemas se presentan relativos, como de otro estado o dimensión. […] Sin embargo nuestro mundo ya no gira como antes, el sentido está cambiando y nadie habla de 2008. Las empresas y los directivos hemos establecido lo que parece una barrera que se presenta insalvable. El año 2008 y 2009 aparecen sombríos en el horizonte.
Cuando la crisis llegue, que llegará, habremos concluido que los mangantes se metieron como piojos en las costuras del sistema, medraron a costa del contribuyente y nos devolvieron un país expoliado. No será cierto. Por lo menos solo lo será en parte. Todos habremos participado del desastre mirando hacia otro lado tanto tiempo, creyéndonos ricos porque nuestros pisos valían 4 veces mas que hace unos años. Los pesimistas gozan de una buena reputación, pero también se equivocan. Espero equivocarme pero nos esperan años grises de puré de guisantes manoseado, de fango y meadas por las esquinas, de ultraderecha populista y de chivatazo, de falta de oportunidades y de aterrizaje forzoso.
Recuerdo: escrito hace dos años, casi dos años antes de la caída de Lehman Brothers, de la restricción mundial del crédito, del consecuente frenazo, y marcha atrás, del crecimiento económico mundial, del disparo del desempleo, del estallido de la burbuja inmobiliaria…











4/12/2008, 12:54 h.
Desde luego, Marc acertó. Pero no fue él solo, porque mucha gente (sobre todo de la ultraizquierda y del movimiento antiglobalización) lo hizo. La diferencia es que él tiene aspecto de buen chico (debe serlo), escribe bien y no se dedica a manifestarse en las calles. Pero el mensaje es el mismo: esto se hundía, y se hundió…
A ver si salimos, que falta hace.
24/6/2009, 12:03 h.
No intento menospreciar las predicciones del Sr. Vidal, pero ni soy economista, ni de ultraizquierdas, ni pertenezco a ningún movimiento antiglobalización y aún y así también predije la situación actual. Coincido en que existen muchas personas que fueron capaces de ver más allá. Y me refiero a personas que basaron sus predicciones e hechos y no en un pesimismo genético del que algunos hacen gala. Por cierto, tampoco soy vidente.
Un saludo, y enhorabuena por el blog.