Santiago Viñuelas
Hay amigos a los que, sin alcanzar el nivel fraternal que reservas a los pocos que puedes hacer de tu familia, quieres y aprecias especialmente. Sólo estos dos tipos de amigos son amigos de verdad; los demás son otra cosa.
No hace falta que veas mucho a un amigo de verdad, ni que trates mucho con él. Es un amigo y ya está, y las pocas veces que le ves le abrazas y le das dos besos, y al verle tu mirada cambia y el encuentro hace que el escenario resplandezca. Y sabes que es recíproco, porque estos tipos de amistades sólo son cuando se cimienta sobre la bidireccionalidad.
Lo peor de mi traslado a Galicia va a hacer dos años es haber dejado allí mis amigos madrileños. Con algunos, gracias a estas cosas de Internet, mantengo no sólo la vinculación sino además un contacto muy estrecho. Con otros, faltando estas cosas comunes, no.
Este fin de semana, en Tenerife, donde ambos asistíamos al iCities, pregunté a Reyes Montiel sobre compañeros suyos a los que conocía de IU en la Comunidad de Madrid, por la que ella es diputada autonómica.
Y me contó que ya hacía bastante que Santiago Viñuelas había fallecido.
Le ví en su toma de posesión como Concejal de IU en el Ayuntamiento de Móstoles a mediados de 2007. Menos de dos meses después yo ya vivía en Galicia. En diciembre murió.
Y yo me he enterado un año y medio después, porque evito bajar a Madrid (amo demasiado Galicia), y mis viajes allí han sido fugacísimos, y prefiero quedar con mis padres en el punto intermedio que es nuestra Sanabria.
¡Cuánto apreciaba yo a Santiago!
Le conocí en 1999, cando fuimos compañeros en el Ayuntamiento de Móstoles. Profesionalmente discutíamos continuamente, pero ya entonces yo sabia que me encontraba ante una de las mas bellas personas que he visto dedicarse a la política. Como técnico municipal de deporte en plantilla del Ayuntamiento, fue personal de confianza política de los concejales de IU hasta que, ya enfermo, aceptó liderar la coalición en Móstoles y su candidatura en las últimas elecciones municipales allí. Para él, como lo sería para cualquiera, debió ser un honor tomar posesión de su Acta de concejal. En el mismo Pleno anunció su dimisión por motivos de salud en una declaración que hizó aflorar las lágrimas en todos los presentes.
Si alguien me hubiera informado de su muerte, yo habría hecho otra de mis fugaces visitas a Móstoles para llorarle cerca.






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