Si me tocase la Lotería
Escribo esto en la medianoche previa al sorteo de la Lotería de Navidad española. Como siempre, he jugado poquísimo: He jugado aquellos números, y en su participación mínima, a los que también han apostado mis cercanos, y confieso que por “envidia eventual”, no vaya a suceder que sea el único pringao del círculo al que no le toque la suerte. Y poquísimo porque la Lotería es el más improbable de los sorteos, al no depender de los méritos, del esfuerzo, del apostante.
Pero tras la lectura del último post de Fernando Jáuregui, de Las Ideas y muchas cosas más importantes, también me ha dado por fantasear cómo me cambiaría la vida si la varita de la fortuna me hiciera par de María Esperanza de Aguirre y Gil de Biedma, multimillonaria Condesa de Murillo más conocido por su hobbie de presidir la Comunidad de Madrid.
Me sincero: si me tocase me mudaría definitivamente a La Coruña. En concreto, mi sueño es vivir en una de las casas de estilo colonial del barrio de Ciudad Jardín, al ladito del Estadio municipal (que es municipal) Teresa Herrera, a dos pasos de la playa de Riazor, a un paseillo de la plaza de Pontevedra y del pequeño gran bullicio de la ciudad herculina. ¡Ay!
Si no me diera para tanto, o teniendo no hubiera oferta, me iría a un barrio residencial como el de la Urbanización Breogán, en Feans. Está cerca del cementerio municipal, pero es que hasta este camposanto es precioso.
No enajenaría la vivienda de que dispongo en Móstoles, pero no por especulación, sino por garantizar mayor patrimonio a mi hija. O a uno de mis hijos, ya que si me tocase la Lotería adoptaría un crío, a ser posible una niña china, aunque para ello tuviera que acelerar mis actuales esfuerzos de adelgazamiento.
Garantizaría en lo posible la unidad del patrimonio que mi familia tiene desde hace un par de siglos en la comarca zamorana de Sanabria. Que también somos historia.
Ayudaría a mis hermanos a adquirir sus propias viviendas, o a amortizar la mayor parte posible de las hipotecas a que, como todos los jóvenes de clase media, han de hacer frente.
Seguiría siendo de izquierdas, que de cuna no fui rico, y seguiría pagando las mismas cuotas que hoy, e incluso alguna más.
Sería el abogado de pleitos pobres que realmente siempre he querido ser, aceptando casos perdidos según su interés humano, sin particular interés por minutar.
Escribiría novelas. Haría muchos gastos en salud, mía y de los míos. Y le pediría a mi mujer que se inventara caprichos.






22/12/2006, 10:20 h.
Pues yo cancelaba mi hipoteca y el crédito del coche.
Y me volvía a empantanar pocos días después comprandome un molino en Cantabria (o norte de Burgos) para rehabilitarlo
Alf
22/12/2006, 13:10 h.
Pues va a ser que no
Comprando sólo los décimos de la “envidia eventual” no hay manera.
Como una vez leí, “La lotería es un impuesto para gente que no sabe matemáticas”
Felices fiestas
Alf
27/1/2007, 22:56 h.
Poco puede dar de si un décimo premiado del gordo de navidad.
Un Saludo,
Ender