El autor

Me llamo José-Luis Prieto, nací en Madrid en 1973, soy abogado y consultor, desde 2007, tengo familia, ingresos, vivienda y compromisos en Móstoles y La Coruña, estoy casado y soy padre de una niña. Soy demócrata y socialista libertario, por ese orden. Creo que la libertad debe ser efectiva para todos, que hay que garantizar la igualdad absoluta de derechos y oportunidades, y que el ser humano es social por naturaleza.

El blog

Desde 2002, con este blog pretendo aportar elementos para la contrapropaganda frente al nacional-liberalismo, desde una perspectiva liberal en materia social y socialdemócrata en materia económica.

Este es un cauce para la libertad de expresión, que ejerzo consciente de las limitaciones de nuestro ordenamiento.

Sobreactuaciones antileguinistas

El otro día leí un artículo de Ignacio Escolar intitulado “La deriva de Leguina”.

Hace tres años escuché que no es que Joaquín Leguina fuera tuviera una posición crítica dentro del PSOE, sino que algo así como que se le “había ido la olla”, que había perdido la cabeza… que, supuestamente, una enfermedad le estaba provocando un menoscabo mental que daría explicación a su actitud. La primera vez que alguien me lo dijo no le dí importancia. Pero semanas después me llegó, por otra vía, la misma versión, así que, como suelo ser de una “naturalidad quirúrgica”, ni corto ni perezoso llamé a su secretaria y, como pese a conocernos poco nos tenemos una mútua y fuerte simpatía, le solté el rumor a bocajarro. Por un lado, por si el rumor fuera cierto, para hacer llegar mi preocupación y sincera solidaridad; y por si fuera falso, para provocar la justa preocupación en él, ya que entonces resultaría que alguien le estaba gastando una tremenda putada, injuriándole como enajenado, y compadeciéndole como enfermo.

Resultó ser lo segundo. Alguien (un pelota sobreactuando, seguramente, ganando puntos ante otros) le estaba gastando una putada tremendísima. Aberrante, si recordamos que en según qué regímenes a los disidentes se les tacha de locos o sociópatas, en los que no habiéndo la valentía de recluirlos en prisiones se les encerraba en sórdidos manicomios. Aberrante.

Es entonces cuando hizo que su secretaria me enviara lo que llevaba escrito de la novela que acaba de publicar, preguntándome ella retóricamente si, de su lectura, pudiera colegirse que el autor efectivamente estuviera zumbado. No le respondí, ya que ella me había confirmado que Leguina estaba como siempre desde que ella ha trabajado para él. No he visto en Leguina en estos tres años deterioro alguno respecto a su situación anterior, más allá del infarto de miocardio (es decir: localizado a más de medio metro de los sesos) que sufrió va a hacer ya un lustro, y que, de haberle influido, habrá sido hacia un cambio de hábitos precisamente más saludables.

Según leí el artículo de Ignacio Escolar, se lo remití al aludido advirtiéndole que aquél es “el blogger sobre política más leído de España”. Leguina me respondió negando el contenido del artículo y, sobre todo, lamentándose de que Escolar, de profesión periodista, no le hubiera contactado para contrastar fuentes e información.

A ver. Voy a repetirlo, que efectivamente es importante: Ignacio Escolar no contrastó ni sus fuentes ni su información sobre Joaquín Leguina. Dio por buena la versión de una de las partes, sin molestarse en contrastarla con la otra.

Dentro de la asociación Las Ideas yo fui el primero en proponer que Ignacio Escolar fuera el galardonado con la correspondiente modalidad de los Premios Enrique Padrós en su edición de este año. Sigo apreciando el trabajo de Escolar tanto desde su blog como desde las columnas que publica en distintos medios. Pero del mismo modo que más que apreciando, admirando a Leguina lo compatibilizo con profundas divergencias con éste, Escolar, del que nunca he podido ser fan por sus facilones y demagógicos argumentos ante el conflicto Israel-Palestina, ciertamente me ha vuelto a decepcionar. Porque es cierto que las informaciones deben contrastarse. Vamos, que con Leguina, Escolar también ha sobreactuado. Y lo jodido es que esa propaganda antileguinista cala, como para comprobarlo basta leer los cometarios de los lectores de Escolar, tan poco rigurosos como éste (alguno de ellos, ya desmelenado en sesión de onanimsmo grupal, llega a mentir que la pensión vitalicia del ex Presidente de la Comunidad de  Madrid es de ¡170000 €!. ¡Y dos huevos duros!).

Sí. Leguina está loco. Como una puta cabra. Fijaos si está  zumbado, que cuando en el PSOE el que se movía no salía en la foto, él, siendo Secretario General de la FSM-PSOE, ya criticaba en 1988 la política económica del Gobierno (vamos, que no es un recién llegado a esas lides) contra la que UGT convocó la Huelga General del 14-D. De atar, ¿verdad? Tan zumbado que, cuando en el PSOE el que  se movía no salía en la foto, fue él quien se atrevió a ponerle es cascabel al gato constituyendo en 1990 en el Hotel Chamartín el sector del Partido que conocería entonces como “aperturista” y poco después “renovador”, minoritario y provincial entonces, mayoritario en todo el PSOE pocos años después. Bendita locura. Así, yo también estoy enajenado. Discrepo de no pocas ideas de Joaquín Leguina, pero también en otras tengo claro que el tiempo le está dando la razón. Así, por ejemplo, yo también veo alguna incostitucionalidad en el Estatut de Cataluña, y estoy hasta los cojones de la deriva nacionalista de nuestro Partido hermano en Cataluña. Doctor: ¿estoy grave?

5 comentarios a “Sobreactuaciones antileguinistas”

  1. Ignacio Escolar dice:

    Y tú, José Luis. ¿Has hablado conmigo para comprobar lo que decía la otra parte? ¿Y qué parte exacta dice Leguina que es falsa de mi artículo?

    Un saludo,
    Ignacio Escolar

  2. José-Luis Prieto dice:

    Ignacio Escolar: A ver. Ni yo soy periodista, ni en mi post doy ninguna información relativa a tí. Tú sí eres periodista, y sí das una información, sobre una supuesta conversación entre dos personas, dando por buena la versión de la conversación de una de esas personas, y sin contrastarla con la otra.

    Y sobre lo que Leguina niega, pregúntaselo, aunque ya sólo pueda ser “ex post”, a él. Es lo suyo, ¿no?

    De verdad, Ignacio, reconócelo: lo has hecho mal, das pie a que se linche a una persona como se ha hecho en los comentarios en tu blog anatemizándolo y lo vuelves a hacer mal cuando tiras la pelota a mi tejado.

    Nadie es perfecto, y Fernando Berlín y tú seguiréis siendo mis referentes. Incluso más referentes míos que lo que es Leguina, con quien sólo me une una simpatía recíproca, el agradecimiento a la labor que hizo fundando como lo hizo la Comunidad de Madrid, el reconocimiento a su papel germinal en la renovación del PSOE, la alianza que tuvo con Izquierda Socialista en la FSM, algunas coincidencias con sus actuales planteamientos y el reconocimiento a la valentía con la que defiende lo que cree.

  3. Ignacio Escolar dice:

    No creo que exista una diferencia de responsabilidad entre tu papel como blogger y el mío como periodista, para el lector no hay diferencia desde el momento en que tú adoptas un rol periodístico; más aún cuando criticas las formas periodísticas y el uso de sus técnicas. Y cuestionar mi profesionalidad sin hablar antes conmigo para conocer mi versión de lo sucedido es un “linchamiento”, como tú calificas a mi artículo. En cualquier caso, te cuento ahora en público lo que te habría contado en privado en caso de que lo hubieses consultado por mail.

    Llamé a Leguina a su despacho del Consejo Consultivo de la CAM. A los números 917X0X4X8 y al 917XXXX60 (pongo las X para no divulgar los teléfono, pero, si quieres, te los mando en mail para que compruebes que, en efecto, son los suyos). No le encontré, aunque es probable que fuese culpa mía porque era por la tarde, a última hora, cuando estaba cerrando el artículo. El dato que quería comprobar con él era si su sueldo como consejero consultivo de la CAM es compatible con su trabajo en el INE, y algún detalle más que me dejé en el tintero. Pero no el contenido de esa conversación, que me consta que se produjo en los términos en los que la relato. En cualquier caso, esa conversación es interesante pero anecdótica porque, como subrayo en mi artículo con declaraciones públicas –que, imagino, Leguina no niega–, el ex presidente de la CAM hace tiempo que dice en público lo que hace cuatro años –cuando se produjo esa conversación en cuestión–, sólo decía en privado.

    Su sueldo como consejero consultivo de la Comunidad de Madrid lo había visto antes en un artículo de Público, que escribió hace unos días Amparo Estrada. Hablé con Amparo, para saber de dónde había sacado esa cifra y me contó que se lo había confirmado el propio Leguina, con el que ella habló la semana pasada. Fue ella quien me proporcionó sus números del despacho de la Comisión Consultiva de la CAM. Como, a diferencia de Amparo, no conseguí hablar con Leguina -y tenía que cerrar- eliminé de mi artículo el detalle sobre la compatibilidad de su sueldo y otros más que no tenía contrastados y que quería confirmar con él, y publiqué el resto con la información que tenía sobradamente confirmada.

    ¿Debería haber esperado a hablar con él, aún saltándome el cierre? A toro pasado, te confieso que tu post me ha hecho dudar. En el momento no lo vi así porque, insisto, sólo publiqué los datos que tenía sobradamente contrastados y saqué del texto lo que sólo me podía confirmar él. Pero no es cierto, como afirmas en este artículo, que “Ignacio Escolar no contrastó ni sus fuentes ni su información sobre Joaquín Leguina”. No contrasté mi información CON Joaquín Leguina, que no es lo mismo. Antes de escribir, hablé con unas cuantas fuentes (y te aseguro también que me guardé muchos otros detalles, afirmaciones y anécdotas de esas fuentes muchísimo más duros que esa conversación en cuestión). Tú sólo has hablado con una, con Leguina, y a mí me tenías a un mail de distancia.

    Respecto a los comentarios de Escolar.net, como imaginarás, no me hago responsable de ellos, entre otras cosas, porque no tengo tiempo material para leerlos todos. Eliminaré ése que comentas, porque me consta que es falso, y no me gusta que se usen los comentarios de mi blog para difundir mentiras. Pero yo respondo por lo que firmo, y no por lo que cuentan los que me leen. Uno no elige a sus lectores.

    Argumentar que Leguina no está loco (nadie lo duda, yo nunca he dicho tal cosa, no me atribuyas a mí ese rumor) o que lo hizo muy bien cuando fue presidente de la CAM (yo no he dicho lo contrario) es tramposo. Insisto en lo que te decía en mi anterior mail, pues tú afirmas que este artículo es “poco riguroso”. ¿Exactamente qué parte de mi artículo es falso o poco riguroso?

    Te agradezco los halagos a mi trabajo y sabes que valoro tu blog. Te tengo entre mis favoritos, por eso he tardado tan poco en comentar aquí; justo cuando has publicado estaba repasando algunas cosas en el Google Reader y me he encontrado con tu artículo entre las últimas actualizaciones de los blogs que sigo a diario. Si me molesto en dar tantas explicaciones es, precisamente, por el aprecio que tengo a tu trabajo.

    Un saludo,
    Ignacio Escolar

  4. José-Luis Prieto dice:

    Ignacio Escolar:Por partes.

    Da para un análisis doctrinal decir que los bloggers adoptamos roles periodísticos. De hecho, al principio de esto del blogging los periodistas recelaban de estas cosas. (Quede claro que no te incluyo en esa generalización, que tú eres de los pioneros en el uso de estas herramientas, no sólo entre los periodistas sino entre el conjunto de los internautas de este país). De hecho, próximamente escribiré mi análisis de por qué los tres Premios Enrique Padrós otorgados hasta el momento en la modalidad de “mejor blog sobre política” los hemos concedido a periodistas, incluso votándolos yo también; la lección me la dio sin darse cuenta Manolo Saco en su casa de Orense. Ya lo contaré. En cualquier caso, esa es otra historia y debe ser contada en otro momento.

    Sobre la compatibilidad del sueldo de Leguina como demografo del INE y miembro del Consejo Consultivo de la Comunidad de Madrid, ya te digo yo que son incompatibles. Pero es que Leguina se jubiló de su profesión. Probablemente la pensión sea también incompatible con las retribuciones del Consejo, y por eso sólo cobra estas últimas. Pero vamos, que yo no soy su portavoz. Él puede decírtelo.

    Respecto a que “hace tiempo que dice en público lo que hace cuatro años –cuando se produjo esa conversación en cuestión–, sólo decía en privado”, no es cierto. De hecho, comenzó a lanzarse a la crítica cuando en 2003 (hace ya ¡7 años!) se postuló como candidato a Alcalde de Madrid, y Zapatero impulsó la candidatura alternativa de Trinidad Jiménez. Recuérdalo. Él ya entonces comenzó a criticar cómo se hacían las cosas, y recuerdo que incluso ofreció presentar el Curriculum que tenía a la edad que entonces tenía Trinidad Jiménez, para contrastarlo con el de ésta.

    Dices: “sólo publiqué los datos que tenía sobradamente contrastados” ¿Sobradamente contrastado sobre la versión de uno de dos conversadores en una charla sin testigos?

    Sobre los comentarios que recibes en tu blog, tienes razón. No es culpa tuya. Pero objetivamente en los mismos queda abierta la veda. Y lo que se dice sobre Leguina a propósito de tu columna es rallano lo injurioso, además de, como dice uno, “ad hominem”: ¿que a Leguina sólo le llaman de medios derechistas? No es culpa suya, y tu mismo tertulias en Veo. Desgraciadamente los medios progresistas están demasiado anclados en el periodismo de guerrilla como para dar voz a los disidentes.

    Ojo: no te atribuyo a tí el origen del rumor que traigo sobre el aludido. Si ha podido parecer que sí, me disculpo. Perdón, perdón, perdón. Son pimpampums distintos.

    Leguina es un tipo muy accesible. Es tan tremendamente tímido como el Ángel Egusquiza de su última novela. Posiblemente lo compensa cuando se pone el gorro de político (como lo del chiste de los marcianos y el tricornio). Llama al Consejo Consultivo, y si él no está, Lucinda, su secretaria, te pondrá en contacto con él.

    Hala. Ya te daré caña otro día con lo de Israel-Palestina jejeje.

    Un saludo

  5. Franesco dice:

    No os deis jabón mutuo, que la trifulca inicial tenía más interés… Hay que guardar contención en el elogio, siempre.

    En cuanto al fondo del asunto, Leguina está quemado con los ZP boys desde antes de lo de Trini: desde que 3 años antes comprobó que para ganar el 35 Congreso se valían en Madrid del dúo Balbás-Tamayo, quienes a él le habían levantado las primarias frente a Morán el año anterior merced a sus habituales maniobras, anticipo interno del Tamayazo. De ahí que en otra de sus novelas el malo se llame Baltanás… Vamos, que los critica porque los conoce bien.

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