Tres cosas
Ando liado, liado, así que no escribo aquí tanto como quisiera. Además, se me ha escacharrado mi Nokia 7710, con el que me estaba lanzando a postear desde mis asuetos veraniegos, y ya no puedo hacerlo cuando no estoy tranquilo ante mi ordenador.
Así que para que ustedes no se acostumbren a mi ausencia, aprovecho para…
…responder a Lluís Pérez.
Lluís es un blogger catalán inteligente y progresista, cuyo único defecto, por incompatible con aquellas dos cualidades, es ser independentista. Esto (abomino de todos los nacionalismos, sea periférico o español) es, creo, lo único en lo que no coincidimos ideológicamente. Pero bueno: nobody’s pefect!.
Pues bien. En las lenguas españolas catalana y castellana, Lluís me lanza un meme para explicar ocho cosas sobre mí.
Al respecto me ratifico en mi respuesta al que ya contesté hace medio año, que en aquélla ocasión era sobre cinco confidencias (soy muy maniático, estoy enganchado a la radio, estoy medio sordo, soy tanatófobo y soy creyente). Y añado las tres suplementarias que se me exigen ahora, que, por poner, pueden ser:
6. He estado matriculado cinco o seis veces para el teórico del carnet de conducir. Y nunca he llegado a examinarme.
7. No sé escapar de mi confusión castellano-madrileña entre el laísmo y el leísmo, y hasta el loísmo. Cuando me doy cuenta de que puedo cometer una tropelía gramatical, directamente circunloquieo (¿existe “circunloquiear”?).
8. Soy buena persona. De verdad. Me jode hacer daño sin querer. Cuando polemizo, elevo al sujeto de mi vehemencia a objeto abstracto, y cuando termino de discutir intento compensarle con una sonrisa sincera y cariñosa (ojo: he dicho que me jode hacerlo “sin querer”, que queriendo se me da muy bien).
…recomendarles una lectura.
Antecedentes: la Condesa de Murillo ha pasado el rodillo esta tarde en el Parlamento autonómico de Madrid para, entre otras medidas, impedir nuevas edificaciones de viviendas de más de cuatro alturas (incluido el ático).
Les recomiendo la entrevista que sobre el particular se hace en la edición de Madrid de El País a Paloma Sobrini, la nueva Decana de los Arquitectos madrileños. Les extracto:
Supone reducir en una altura lo que existía e implica que se ocupará más suelo. Todo esto tendrá cuatro consecuencias. Por un lado, es antiecológico porque dificultará el transporte colectivo. Además, obligará a reducir los equipamientos colectivos (zonas verdes, plazas…). Aumentará el precio de la construcción y, por tanto, el de la vivienda, porque lo más caro de edificar es la cimentación y la cubierta. Ambas tendrán una repercusión mayor, entonces, en cada obra. Y, por último, es una medida poco liberal, es como decir que todo el mundo tiene que usar la talla 38 de pie. No se puede imponer un rasero común, cada casco tiene que adaptarse a su población.
Yo leí ese párrafo de pasada, y al terminarlo algo me dijo que tenía mandanga. Así que lo he vuelto a leer, tranquila y lentamente, minuciosamente, saboreando cada idea, un par de veces. Y he tomado conciencia de lo que significa la medida que la ultraderecha parlamentaria ha iniciado en Madrid.
…recomendarles otra lectura.
Cojonuda, de otro blogger catalán, Marc Vidal, un post titulado “Las 100 claves de la Burbuja”. No les digo más.











26/7/2007, 14:58 h.
Pues mira, otra en que coincidimos: yo tampoco tengo el carnet de conducir. Claro que tengo 22 años
Y digo yo que si soy inteligente, progresista e independentista, será que no es tan incompatible como piensas ^_^ Yo, fíjate, cuando mandaba Almunia en el PSOE pensaba que ser sociata y tener sentido del humor era incompatible