Un abrazo para Concha Barral
Desde que el pasado mes de febrero inicié la nueva etapa de mi blog, entre los blogs recomendados en la columna lateral de enlaces siempre ha estado el de Eduardo Haro Tecglen. Anteayer, por primera vez, él no fue el autor del en este momento último post:
Buenas noches a todos los que leen este espacio de Haro Tecglen. Soy Concha Barral, la mujer de Eduardo.
Este mediodía Eduardo, mientras comía en un restaurante de la calle Ballesta, tuvo un desvanecimiento pero se recuperó y pudo salir hasta la calle donde se desplomó. La unidad del SAMUR consiguió recuperar su pulso aunque había pasado mucho tiempo desde la primera parada cardio-respiratoria. Llegó al Hospital Clínico en coma pero con su corazón funcionando.
Su corazón no se ha parado pero la recuperación es muy improbable.
Eduardo no habría querido otra manera de decir adiós: ha dejado escrito el artículo de mañana.
Ni un solo día de su vida ha dejado de escribir, de decir lo que pensaba, de denunciar la injusticia, de mostrar el otro lado del espejo o de levantar la alfombra para ver que se escondía debajo.
Siento no haberme despedido de él, aunque no creo que hubiera podido, estoy demasiado acostumbrada a decirle siempre ?hasta luego?.
Les agradezco sus comentarios y les rogaría que los que tanto le detestan y escriben esas barbaridades demuestren un mínimo respeto por la persona que jamás les censuró ni borró sus mensajes.
Muchas gracias. Si hay alguna novedad lo comunicaremos. Buenas noches.
Hasta luego, Eduardo
Me he estado resisitiendo, pero a estas alturas parece que la próxima noticia confirmará la fatalidad.
Algunos hijos de puta (Haro Tecglen tampoco ha sido nunca amigo de eufemismos, -ni un solo día de su vida ha dejado de escribir, de decir lo que pensaba, de denunciar la injusticia, de mostrar el otro lado del espejo o de levantar la alfombra para ver que se escondía debajo-), los propagandistas de todas las mentiras con que se ha querido ensuciar una coherencia resistente a tanta y cada vez más edad, se regocijan del silencio que ya está dejando. Y lo están haciendo ante Concha Barral, su compañera. Qué hijos de puta. Que le dejen en paz, y a ella con su pena. Que digo yo, que alguien como Eduardo Haro Tecglen debe de dejar un hueco tan grande como su propia personalidad.
Yo, cuando sea mayor, quiero ser como Eduardo Haro Tecglen. Con eso basta para tratar de expresar cuánto le admiro.
Si algún lector de estas líneas conoce personalmente a Concha Barral, que le de un fuerte abrazo de parte de este admirador de Eduardo Haro Tecglen, y mis felicitaciones por haber tenido la suerte de compartir tal vida.
Hasta luego, Eduardo.






19/10/2005, 09:54 h.
Finalmente, esta madrugada, poco después de escribir mi post, Eduardo Haro Tecglen ha muerto.
Dado que su cuerpo ha sido donado a la ciencia, no tendrá lugar ningún acto funerario. En su lugar, se anunciará un acto de homenaje.
Un abrazo para Concha Barral.
19/10/2005, 12:25 h.
Yo no me había enterado de que estaba en coma, y me he quedado impactada esta mañana cuando he oído que había fallecido. Yo también le he tenido siempre entre mis favoritos.
Lo bueno que tiene haber sido alguien como Tecglen es que aunque él se haya ido deja un testimonio diario de la historia de nuestro país, y eso siempre estará ahí, y un recuerdo en mucha gente que le leía.