¡Viva el Cónclave!
Muchos demócratas alemanes de distinto signo, durante el terror nazi, fueron ejecutados por prófugos u objetores de conciencia al rechazar engrosar las filas de los Ejércitos de un Estado criminal como era aquél. Hijo de un agente policial de la conservadora Baviera, Joseph Ratzinger no, tomando las armas en coherencia con su militancia en las Juventudes Hitlerianas. Vaticino un próximo silenciamiento de esta reseña biográfica por parte de la propaganda católica -ya ha empezado a oirse que desertó… a punto de terminar la guerra-, y en su defecto una profusión de excusas minimizantes e indulgentes (de mano, por cierto, de quienes aquí criminalizan a Carrillo haber tomado las armas en tiempos de guerra contra el fascismo).
Al término de la II Guerra Mundial, devenido en derrotado, se refugió en el sacerdocio sumergiéndose en el estudio de la teología. Alineándose con las posiciones progresistas de la Iglesia que se impondrían en el Concilio Vaticano II, en los hippies años ‘60 optó por confudirse con el paisaje. A esta moda pasajera y oportunista también sucumbieron actuales ultraderechistas como el incendiario FJL o Pío Moa, entonces comunistas. La inversión resultó fructífera para Ratzinger, que en 1977, con 50 años de edad, fue nombrado Arzobispo y Cardenal por el Papa Pablo VI.
Desde 1981, nombrado por el Papa Juan Pablo II, ha ostentado la presidencia o Prefectura de la Congregación para la Doctrina de la Fe, eufemístico nombre que sustituyó al de la Sagrada Congregación de la Romana y Universal Inquisición, luego del Santo Oficio, fundada por Pablo III en 1542 para la represión, hasta la muerte, de las herejías.
Ratzinger pronto pasaría a ser conocido como el Panzercardinal, arrinconando a los religiosos intelectuales que, como Hans Küng, Leonardo Boff, Helder C?mara, Pere Casaldáliga, Ignacio Ellacuría o Jon Sobrino, proponían una Iglesia que diera la espalda a los poderosos para ponerse del lado de los necesitados. Traicionó a su mentor, Pablo VI.
De hecho, ha sido elegido Papa como Benedicto XVI liderando el conocido como partido dogmático, que en realidad no ha sido sino una coalición electoral formada por los integristas y lo que eufemísticamente se denomina “los movimientos”, para evitar calificarlas como sectas: el Opus Dei, Comunión y Liberación, los Legionarios de Cristo, los kikos o Camino Neocatecumenal,…
Su pensamiento queda sintetizado en el producto de la Comisión para la Preparación del Catecismo de la Iglesia Católica, de la que fue presidente, así como especialmente en las siguientes palabras que pronunció en día anterior a su elección como Papa en la homilía de la misa “pro eligiendo Sumo Pontifice” con la que se dio inicio al Cónclave que lo eligió:
Cuántos vientos doctrinales hemos conocidos en estos últimos decenios, cuántas corrientes ideológicas, cuantas modas de pensamiento. El pensamiento de muchos cristianos ha sido muchas veces zarandeado por esas olas, arrojado de un extremo al otro: del marxismo al liberalismo, hasta el libertinismo, del colectivismo al individualismo radical, del ateísmo al misticismo religioso, del agnosticismo al sincretismo.
Yo no tengo religión. De hecho la abandoné, como tantos y tantos jóvenes, bajo el pontificado de Juan Pablo II, que alguna responsabilidad tendrá en tamaña deserción, en el auge de lo que Benedicto XVI llama “relativismo moral” y en la consiguiente crisis de vocaciones, que acabará dando al traste con dicha organización religiosa.
Pero del mismo modo que el Jefe del Estado vaticano se arroga el derecho de opinar sobre el Plan Hidrológico Nacional (que ahora resulta ser cristiano quitar el agua de las cosechas para dársela a los campos de golf de las operaciones urbanístico-especulativas costeras), e incluso el de imponernos su moral a los no católicos, Estado mediante, del mismo modo yo puedo opinar sobre el soberano de aquella monarquía absolutista y teocrática.
Está claro que la jerarquía católica no ha podido encontrar nada más ultra en la Capilla Sixtina. A la derecha de Ratzinger no había nada, por lo que la dirigencia de la Iglesia Católica se ha quitado la careta. Y eso es algo de agradecer.
Es de agradecer la claridad con la que la jerarquía se aleja de la sociedad, cómo se elitiza, cómo se abstrae de la realidad. Ignoro si se trata de un acto de soberbia colectiva de al menos las dos terceras partes de los purpurados, o de un arrebato de sinceridad. Pero cuanto peor, mejor.












20/4/2005, 00:44 h.
Lo divertido ha sido la reacción del Lado Oscuro de la blogsfera española: “Ha salido Ratzinger. ¡Que se jodan los progres!”
¡Cuánta profundidad intelectual! ¡Qué discurso tan programático! La retirada de la estatua de Franco, la agresión a Carrillo, y ahora la elección del nuevo Papa. Hay que ver con los herederos del nacional-catolicismo.
20/4/2005, 09:34 h.
Yo creo que tampoco es para tanto… Han cerrado filas, han buscado un lider continuista y mayor (tiene 78 años y está delicado de salud) que mantenga la tienda como está unos añitos. Tras una figura potente como la JP segundo, Ratzinger mantendrá un perfil más bajo, creo. En el próximo cónclave se verá de verdad para donde tira la Iglesia.
21/4/2005, 01:15 h.
hoy te has lucido!!!… esperemos a ver cuantos diarios (de esos que siempre tienen las exclusivas y siempre son propiedad de los grandes grupos mediáticos) van a publicar lo del pasado nazi del nuevo pontifice.
21/4/2005, 20:20 h.
con lo de las juventudes iria con cuidado. Habermas tb fue de las juventudes…
27/4/2005, 06:03 h.
Que perteneció a las Juventudes Hitelarianas, que formó parte de la dotación de una batería antiaérea (aquellos famosos 88mm.) protegiendo una fábrica de la BMW era de sobra conocido. Lo interesante es el baile de fechas sobre cuándo desertó…
12/5/2006, 18:44 h.
CODE es posible que todo lo que sucede haya sucedido, que un exnazi sea papa, que no se alzen proclamas, ni voces, o que la que leo o escuche se pierdan en las arenas del tiempo, la mentira se hace verdad en la boca de los encumbrados, el señor en copas, está alegre, el campesino en copas, borracho. Eh aquí la simple muestra de la siempre y eterna lucha, perdida casi siempre. LUPUS
23/8/2006, 13:58 h.
[…] Niños en formación, con ropa militar, adoctrinados en el odio contra los judÃos… niños haciendo el saludo fascista. ¿Alemania, 1944? ¿Un joven Joseph Ratzinger con sus camaradas de la Hitlerjugend? ¿El adolescente Günter Grass con el resto de su unidad de las Waffen-SS? No: LÃbano, 2006, niños alistados en Hezbollah.Es la fotografÃa de la portada del último número del suplemento dominical de El PaÃs, mi periódico de referencia, poco sospechoso de veleidades derechistas (el periódico y este lector), anticipando un interesantÃsimo reportaje sobre la organización terrorista Hezbollah. Particularmente interesante porque desmitifica a estos teonazis sustrayéndose de la amnesia de que sobre los mismos adolece la mayorÃa de los progresistas. […]